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17/1/16

¿QUÉ ES ESTO DEL FOMENTO DE LA LECTURA?

Ramón
Una fortuita mudanza de un estimado y viejo amigo ("viejo" porque ya era amigo a principios de los 80), sacó recientemente a la luz toda una extensa colección de carteles de 1983 enfocados al fomento de la lectura desde el Ministerio de Cultura.

Eguillor

Tras la muerte de Franco en 1975, comenzaba la ilusionante década de los 80, la de "la Movida", la de las "aperturas" a otras perspectivas tras 40 años de dictadura. Cuatro décadas en las que la férrea censura había estado amordazando la cultura; años en los que las pocas librerías que osaban poner a la venta ciertos libros, eran sistemáticamente premiadas con alguna bomba casera que hacía saltar por los aires el negocio. No obstante, aquellos libreros/as, solían ser personas tan osadas como persistentes; no tardaban en recomponer su librería y seguir adelante, aun a la espera de una explosión tras otra y vuelta a empezar.

Chumy Chumez

En aquella década, el fomento de la lectura era una fiesta. En el contexto de la denominada LIJ (literatura infantil y juvenil), se publicó durante esos años lo mejor -cualitativa y cuantitativamente-, que los españoles habíamos visto. Y en el marco general de publicaciones ya no había que aferrarse (entre otras artimañas) a la bendita editorial argentina Losada que tanto nos alimentó en décadas anteriores. Se podía vivir y dejar vivir, aun leyendo.

Loríga
El Perich



















Múltiples iniciativas públicas y privadas ponían alas a los libros. Esta campaña ministerial no dudó en echar mano de los más destacados dibujantes del momento para la extensa difusión de sus carteles (y no aparecen aquí todos los que son).

Forges

Cesc

Romeu
Cebrián
Máximo
OPS
En aquel periodo, algunos tuvimos el placer en España, no sólo de disfrutar de sus obras, sino también de escuchar en vivo y en directo a creadores como Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, David McKee, Ana Pelegrín, Christine Nöstlinger, Mª de la Luz Uribe, Fernando Krahn, Gloria fuertes, Tony Ross, Nacer Khemir, Alberto Manguel... entre muchos otros. La animación a la lectura respiraba con aspecto saludable.  

Juan Ballesta
Madrigal



















Pero poco a poco se fue olvidando que "animación" procede de "ánima" y, con el paso del tiempo, paulatinamente, de puntillas y en silencio, el alma de la lectura, aquejada del virus del marketing, iba perdiendo aliento: los libros para gozar leyendo han ido quedando a la sombra de los libros para lucrarse vendiendo.


Hubo un tiempo en que no se leía, por defecto; hoy es frecuente que no se lea por exceso. Hay tanto y tan mediocre entre la avalancha de publicaciones, que lo costoso es acceder a lo que -afortunadamente-, también está ahí, en la penumbra. Y no suele estar en grandes almacenes, sino en librerías (las que sobreviven) conducidas por buenos libreros lectores.

Martínmorales
Mena





  












Paralelamente está esa corriente de fomento de la animadversión (no intencionada) a la lectura, todavía tan frecuente en ámbitos escolares: la ficha, el resumen... de cada libro leído (en ocasiones, de lectura obligatoria); la competitividad para premiar a quien más lea valorando generalmente la cantidad por encima de la calidad; sin tener en cuenta qué persona ha leído qué libro o si es un gran logro que esa persona se haya entusiasmado con su lectura, por sencilla que ésta sea.
El deseo de leer -como casi todo en los aprendizajes-, es, en buena medida, una cuestión de contagio y de entusiasmos.

Peridis
Alfredo


















Me permito recomendar a los docentes estas 10 "Máximas y mínimas" nada despreciables de Ricardo Mariño (en páginas 17 y 18). No son muy políticamente correctas, pero como dice el propio Mariño, "no está probado que Jack el Destripador o Bush hayan sido grandes lectores de Salgari." 
Y "el deseo, es el deseo del otro." (contagio)

Este último cartel, anterior en el tiempo a los demás (1981), y de autoría desconocida, resulta curioso: esa frase ¿la dicen los "Cómicos" o va dirigida a los cómicos en general? ¿"Codo con codo se hará la cultura popular" o mejor "codo con codo se hará popular la cultura"? En cualquier caso, ojalá no quede en una simple broma de cómicos.


Dice Alberto Manguel: 
"Una multitud analfabeta es más fácil de gobernar; dado que el arte de leer no puede desaprenderse una vez que se ha adquirido, el segundo mejor recurso es limitar su amplitud. 
Por consiguiente, los libros, más que ninguna otra creación humana, 
han sido la perdición de las dictaduras."

"La lectura es una actividad que ha despertado siempre un entusiasmo limitado en aquellos que ostentan el poder; cualquier poder".

9/11/15

BIBLIOTECA FAVELA: ARMADOS DE LIBROS HASTA LOS DIENTES


Se llama Otávio Junior y nació en el superpoblado complejo de favelas del Alemao de Río de Janeiro; uno de los lugares más violentos de la ciudad hasta que, en 2010, fue escenario de una importante operación militar contra el narcotráfico. 
La vida allí no ofrece muchas salidas. La del propio Otávio era una candidata más destinada al mundo del narcotráfico y la delincuencia. Sin embargo, a los ocho años, Otávio hizo un hallazgo inesperado: entre las basuras de un vertedero próximo, encontró su primer libro, un cuento titulado Don Gatón. 
Así comienza contándolo él mismo: 
"Érase una vez un niño de ocho años. Como la historia es mía, quería que empezara con érase una vez." (...) "...llevé aquel ejemplar como un trofeo para casa. Estaba empezando a protagonizar mi propio cuento de hadas. ¿Ven como mi historia debía empezar con érase una vez."
"(...) Me fui a dormir abrazado al libro en la misma cama en la que dormían mi padre, mi madre y mi hermana."

El entusiamo que generó el libro en aquel niño, hizo que deseara más; de modo que siguió revolviendo en las basuras hasta ganarse el apodo de El desechos y comenzó también a pedir libros prestados entre los vecinos. En poco tiempo logró reunir desde historietas varias hasta un manual de funcionamiento del Volkswagen Passat de 1980, pasando por una biblia mormona...
Los libros lo conquistaron y, ante sus diversas aficiones, Otávio optó por volcarse en la lectura, que lo condujo también a la escritura. Escribió cuentos y pequeñas piezas teatrales que utilizó para atraer a la chavalería del barrio y alejarla de la violencia.


Otávio consiguió becas para su formación y logró publicar el libro en el que cuenta su historia: O livreiro do Alemao; publicado en español por Ediciones Ambulantes bajo el título de Biblioteca Favela.

En 2006 puso en marcha su proyecto estrella: Ler e 10-Leia favela; con el que se propuso acercar a los niños de la favela a ese ilusionante mundo de la literatura que a él lo había atrapado. Quería mostrarles que existía algo mucho más interesante que las drogas, las armas, el crimen organizado y la violencia. Así inició sus meriendas literarias y sesiones de cuentacuentos con los niños de la favela.
Pronto comenzó a recibir diversos tipos de apoyos, donaciones y patrocinios que hoy suponen la existencia de una flamante biblioteca en su favela con más de 6.000 libros en constante circulación.


Con sus iniciativas y sus futuros proyectos, Otávio Junior sigue aportando al Complejo do Alemao, a través de sus más jóvenes habitantes, una progresiva pacificación con mucha menos presencia de droga y de violencia.


Los deseables cambios no dependen exclusivamente de las voluntades del poder gubernamental. Las iniciativas individuales son, con frecuencia, importantes semillas de transformación.

20/4/15

UNA VERGONZOSA HISTORIA COTIDIANA


En los últimos días, más de mil personas han perecido ahogadas en las aguas del Mediterráneo intentando alcanzar costas más amables para la supervivencia.
Ante los naufragios de la vergüenza, me resulta inevitable recordar este excelente y crudo álbum ilustrado de Armin Greder:  La isla (Lóguez).


Un álbum actual y sobrecogedor como los centenares de naufragios de la desesperación que apuntan con dedo acusador a nuestro continente y nuestra europea inmoralidad.


"Una mañana, los habitantes de la isla encontraron a un hombre en la playa, donde la corriente de mar y el destino habían arrastrado su balsa..."


Una brutal historia cotidiana en la que la imagen exige casi más lectura que el texto y que invita a la necesaria reflexión y diálogo.



13/2/15

BE WATER, MY FRIEND

Se encuentran una monja, un sociólogo polaco y Bruce Lee. Y va y dice... 
Suena a chiste, pero es con lo que me he encontrado dejándome despreocupadamente fluir.

La monja se llama Montserrat del Pozo - sor Innovación, la apodan - y es la directora de un colegio privado de Valvidrera (Barcelona). Leo un artículo y me interesan especialmente estas palabras suyas:
"El paradigma es el proceso, pero antes de implantar la renovación ya se piensa en los resultados. Hay gente que piensa que la educación debería de ser de una determinada manera, pero ya dijo Bauman que todo es líquido. Si se cuida el proceso, todo saldrá bien."

¿Y qué es lo que nos dice Bauman sobre la educación líquida? Esto:



"Be water, my friend" - añade Bruce Lee. "Libérate de las formas. Como el agua."
Y por último - aunque de esto ya hace siglos-, asoma Monsieur J.J. Rousseau que, desde su "Emilio o de la educación" , escrito en 1762, nos recuerda:
"Confiáis en el orden actual de la sociedad sin pensar que ese orden está sujeto a inevitables revoluciones y que os es imposible prever o prevenir la que interesa a vuestros hijos."

La impresión que hoy tengo ante muchos docentes es que, tras tanta solidez enraizada en fosilizadas formas y fórmulas, una educación líquida se presenta como un temible tsunami.
"El agua puede fluir y puede golpear" - decía Bruce Lee. Sin embargo, la corriente me lleva a pensar también que sí, que "el paradigma es el proceso"; y un proceso no es un repentino tsunami, comienza dejando fluir las aguas y permitiendo que las sólidas losas se mojen sin ahogarnos, que se reblandezcan las formas hasta deformarse, que... "Si se cuida el proceso todo saldrá bien", pero... ¡Hay que mojarse!



31/7/14

DE "LA EDUCACIÓN PROHIBIDA" A "CUANDO SIENTO QUE YA SÉ"

Reevo, la red de educación alternativa, estrenó y difundió a nivel internacional de forma libre y gratuita, en agosto de 2012, el film La Educación Prohibida. Una película que documenta experiencias educativas no convencionales en diversos países de América Latina y en España. 
Dos años más tarde, Reevo lanza el estreno internacional del nuevo film documental independiente brasileño "Cuando siento que ya sé" (con subtítulos en español).



Dos documentales -tanto el primero como el segundo-, que invitan a la reflexión (¡y acción!) sobre las necesidades educativas en el mundo actual. Porque OTRA(S) ESCUELA(S), no sólamente es POSIBLE, sino absolutamente NECESARIA.
¿Se trata de EDUCACIÓN ALTERNATIVA o de una ALTERNATIVA A LA EDUCACIÓN, tal como ésta se viene entendiendo desde el siglo XIX? 

(En este blog, una reciente entrada relacionada: Danzando cuentos: las ratas de la escuela.)

19/11/13

LA FAMILIA STERN O EL JUEGO DE APRENDER

Nota: Entrar detenidamente en esta materia en el contexto de un blog, 
es un asunto harto difícil por su extensión. 
Dejo ciertos enlaces y datos para quien tenga la curiosidad de profundizar en ellos.

Hace ya años, el hallazgo de la figura de Arno Stern y su "Juego de pintar" me suscitó mucho interés.  Indagué en su extensa e intensa labor de toda una vida (aún activa a sus casi 90 años). Logré concertar en 2008 un encuentro con su amigo y discípulo español Miguel Castro y tuve la ocasión, junto a una compañera, de visitar como observadora silenciosa su taller en Bilbao durante la actividad de una sesión.

Lenta e inconscientemente, el legado de toda esa experiencia que Arno Stern ofrece a la humanidad, ha continuado latente en mí haciendo su camino silencioso, como hibernando. Hasta que recientemente, sin saber cómo ni por qué, despertó un día con una vitalidad impaciente, como una necesidad imperiosa.
Devoré vídeos de las conferencias de Arno en cualquiera de las lenguas en que lograse mínimamente defenderme, deshojé páginas web, así como otra documentación que se iba ramificando sin límite. Me empapé.



Pero esas ramificaciones me condujeron a su descendencia; especialmente a su hijo André Stern y también a su pequeño nieto Antonin.
Entonces mi interés se incrementó invadiéndome de saludables dudas, de conexiones múltiples con mis propias experiencias personales-profesionales, de replanteamientos sobre todo lo que implica al aprendizaje en el ser humano... Y continué indagando en la saga Stern.

Un factor crucial seguía alimentando mi creciente curiosidad: el hecho de ir viendo desvelarse la coherencia natural y espontánea - es decir, no buscada, teorizada, dogmatizada o predeterminada -, con la que esta familia se ha conducido (y conduce) a lo largo de tres generaciones. Ofreciendo unos testimonios que - si bien no son panacea de nada ni tienen la más mínima intención de serlo -, incitan, cuando menos, a replantearse la educación de arriba abajo.

El libro de André Stern "Yo nunca fui a la escuela" (publicado en francés, alemán y español), es todo un nido de reflexiones. André, como su hermana Eléonore, jamás pisó una escuela. Tampoco tiene títulos oficiales; simplemente ha dedicado su vida a jugar. Y... habla cinco idiomas, es músico (guitarrista), compositor, lutier (constructor de instrumentos), escritor, conferenciante, periodista, ha sido nombrado director de la iniciativa "Des hommes pour demain" por el investigador en neurología avanzada Prof. Dr. Gerald Hüther; es el iniciador del movimiento "Ecología de la Educación" y director del Instituto Arno Stern (Laboratorio de observación y preservación de las disposiciones espontáneas del niño). Además de sus variadas implicaciones en el mundo de las artes escénicas, etc., etc., etc.
Sin el recorrido vital de Arno Stern, su "Closlieu", la "Formulation" y el "Jeu de peintre"; sin la labor y empatía de su esposa Michèle Arella, difícilmente se puede comprender el devenir de sus descendientes. En este modus vivendi de los Stern hay una absoluta aceptación de las disposiciones y dotaciones naturales del ser humano y un dejarlas fluir sin miedos ni pretensión alguna. Hay, ademas, determinados aspectos clave: juego espontáneo, curiosidad y entusiasmo.

¿Qué hace un niño cuando lo dejamos tranquilo? - pregunta al auditorio André Stern en una de sus conferencias. Y responde: ¡juega! Y si  lo que el niño hace cuando se le deja en paz es jugar y continúa jugando si no se le interrumpe, cabría preguntarse que, tal vez, esa actividad tenga una pertinencia y una importancia para el niño.
Lo extraño es que no se plantee todo el mundo esta cuestión; sin embargo es sorprendente que todo el mundo esté dispuesto a interrumpir la ocupación del juego para imponer el aprendizaje.
Y continúa preguntando: ¿Qué pasaría si dejásemos a un niño jugar durante toda la vida; durante 42 años, por ejemplo? ¿Cómo saldría? ¿Sería un salvaje, un analfabeto, asocial, vago?
Eso es lo que yo he vivido y no soy ninguna de esas cosas, sin embargo, continúo a mis 42 años jugando como el primer día. 
Todas las grandes cosas nos ocurren porque hemos sentido curiosidad y nos hemos entusiasmado por ellas. O dicho de otra manera, cuando conducimos al niño hacia lo que consideramos importante para su formación, paralelamente le impedimos practicar aquello que le conduciría a lo mismo directamente, es decir, el juego.
Y termina recomendando:
Cuanto más jueguen ustedes, menos les enseñarán y más aprenderán.

En este vídeo "Educar fuera de los senderos escolares", también aparecen los Stern (aprox. min. 3.35).



Recientemente se ha estrenado en Austria y Alemania una película documental titulada "Alphabet (miedo o amor)" dirigida por el austriaco Erwin Wagenhofer. En ella, André y su niño, entre otros, son protagonistas. También el español Pablo Pineda, al que el síndrome de Down no le ha impedido convertirse en actor y licenciado universitario.
Parece que el film debe de abrir una significativa brecha entre los verbos educar (del latín ex-ducere: sacar de dentro, extraer) e instruir (instruere: enseñar, adoctrinar desde fuera).

Ante unos sistemas educativos demasiado generalizados en los que prima lo cuantitativo sobre lo cualitativo, la inmediatez sobre los procesos naturales, la forma sobre el fondo, el "parecer" sobre el "ser", lo racional en detrimento de lo intuitivo, las programaciones preestablecidas sobre las necesidades del individuo o el mercantilismo competitivo sobre la naturaleza humana; cabría considerar la conveniencia de poner muchas cosas en duda, muchas. Y acercarnos al reencuentro de las necesidades de nuestra especie.

Arno Stern llama la atención sobre el hecho de que hoy nos preocupemos de todo lo que se destruye en nuestro entorno medioambiental, pero - advierte -, hay que preocuparse también mucho de lo que está amenazado en el interior del ser humano. 
Y añade: “Es importante, para su equilibrio, que la persona tenga la posibilidad de escapar a la vigilancia de su razón para entregarse a un acto no intencional."

Este dejarme llevar siguiendo durante semanas la estela Stern (Stern en alemán significa estrella), me ha sumergido en un juego guiado por el entusiasmo y la curiosidad  para el que no había urgencias ni objetivos previos. Y he sentido que de los múltiples documentos y conferencias de Arno y su hijo, se desprendía la necesidad y el deseo de difundir sus experiencias vitales inseparables de su trabajo. De darlo a conocer y compartirlo con otros sin cansarse de repetir frases como: "Yo no vendo nada". "Yo no hablo de cómo hay que vivir, no es mi función, no soy consejero familiar". "Esto no es un método, un recetario o una guía de anticonformismo, se trata de un testimonio."...

Pero resulta que sus testimonios, sin la menor intención de convertirse en modelo a reglar o institucionalizar, implican repensar - y mucho -, los conceptos de educación y de vida que generalmente manejamos.

Cuando alguien comienza a leer "Yo nunca fui a la escuela", no es difícil que piense: Claro, pero André se crió en un contexto muy favorable, eso no sirve para otros. 
¡Por supuesto que no sirve para otros!, porque los otros somos otros, muchos otros diferentes. Pero eso también lo aclara André Stern en su libro.

13/11/13

LABERINTO EN EL BOSQUE DE CAPERUCITA


Torrentes de palabras, ríos de tinta, múltiples formas y colores (especialmente rojos)..., ha provocado a lo largo de los siglos este cuento universal. Los más diversos bosques imaginables han acogido a las más variopintas Caperucitas habidas y por haber: moralistas, inmorales, atroces, políticamente correctas, escatológicas, edulcoradas, pornográficas...

Se trata de un cuento de hadas cuya versión "clásica" actualmente más extendida es la de los hermanos Grimm y del que, sin embargo, existen múltiples versiones en buena medida desconocidas.

Bruno Bettelheim consideró que "Caperucita Roja" tenía ya un lejano antecedente en Fecunda ratis, un cuento escrito en latín en el año 1023 por Egberto de Lieja, en el que una niña vestida de rojo es encontrada en compañía de lobos. En este texto, el propio autor advierte en el primer verso que lo que os relato, lo saben contar también los campesinos igual que yo. Declarando así que la historia ya procedía de la tradición oral y que él la adaptaba como lo harían siglos más tarde Perrault o los hermanos Grimm.


Como todos los cuentos enraizados en la tradición oral, éste - tal vez más que ningún otro -, se ramifica en un laberinto inabarcable de variantes que se pierde en los anales del tiempo.
Las versiones de Perrault (siglo XXVII) o de los Grimm (siglo XXIX), son bien conocidas, pero se trata de adaptaciones hechas a la medida de la cultura "letrada" de cada época. Sin embargo, en 1951, el folclorista francés Paul Delarue, rescata y da a conocer una versión de la tradición oral campesina titulada "El cuento de la abuela". Es la primera versión oral conocida de Caperucita.
Basándose en ella, Antonio Rodríguez Almodóvar, escribe "La verdadera historia de Caperucita", ilustrada por Marc Taeger y editada en 2004 por Kalandraka. 


Se trata de un valioso acercamiento al "Cuento de la abuela" - muy anterior a Perrault y otros recopiladores/adaptadores -, donde la niña se salva por sí sola con su escatológica astucia sin que medie cazador alguno. Y conserva una riqueza de elementos simbólicos desaparecidos en las versiones más conocidas.

A partir del siglo XX, el juego de las recreaciones literarias (entre otras) de la historia de la niña y el lobo, son innumerables. Por citar algunas: las caperucitas de colores de Bruno Munari; "Confundiendo historias" de Gianni Rodari, la versión rimada de Roald Dahl en "Cuentos en verso para niños perversos"; "La Caputxeta Negra" de Carles Cano; "Caperucita en Manhatan" de Carmen Martín Gaite o "Érase veintiuna veces Caperucita Roja", donde la editorial Media Vaca recoge veintiuna historias distintas creadas por ilustradores en Japón. 
Cientos de versiones en todas las lenguas originales imaginables e infinidad de estilos de representación e ilustración, además de juguetes y otros objetos.


Pero este relato, no sólo se ha narrado, escrito, ilustrado y recreado constantemente a lo largo de la historia, también se ha analizado desde los más diversos puntos de vista a través de numerosos ensayos.
"Caperucita al desnudo" de Catherine Orenstein, publicado en castellano en 2003, es un ensayo muy recomendable en el que la autora recorre múltiples vidas del personaje situando al lector en cada uno de los contextos históricos y culturales en los que se generan las versiones. Un interesante laberinto de conexiones aferradas a los elementos clave de una historia inmortal.


Esta obra está encabezada por una cita de Charles Dickens:

"Caperucita Roja fue mi primer amor. Tenía la sensación de que, si me hubiera casado con Caperucita, habría conocido la felicidad completa."

A lo largo del espacio y el tiempo, la humanidad sigue interesándose por la peculiar historia de la niña y el lobo. Y la infancia continúa reclamando: cuéntamelo otra vez y otra vez y de otra manera, con todos los lenguajes posibles, representaciones, recreaciones...
Porque en este breve y extraño cuento de hadas se funden, allá en el fondo de nuestros particulares bosques, el ser humano y la bestia.


23/10/13

EL HILO ROJO SE ENREDA Y... ASÍ ES LA VIDA

... El hilo rojo como nexo entre aquello que está destinado a encontrarse a pesar del tiempo y el espacio.



En la vida hay veces que los hilos se enmarañan creando insólitos bordados. Supongo que ocurre cuando tiene que ocurrir y sin que sepamos a qué obedece, pero cuando entran en acción, lo hacen de forma repentina e intensa. No obstante, hoy sólo seguiré uno de esos cabos.
En estos días dedicamos un homenaje póstumo a mi hermana Carmen, artista e ilustradora del libro "Así es la vida". Ambas compartimos la autoría de esa obra desde los hilos que trazan imagen y palabra. Pero, además, a lo largo de nuestras vidas hemos compartido siempre muy diversos hilvanes entre textos, tejidos y tramas. 
Bien, pues en estos momentos de constante presencia de Carmen y de nuestros nexos, recibo - entre otros deliciosos enredos -, el correo de una cercana antigua alumna (de las primeras promociones) en el que me notifica un acontecimiento ocurrido en Argentina y protagonizado por su amiga "La abuela que mejora el mundo". (Que conste que he avisado: los hilos se enmarañan).

Ineludiblemente, me pongo en contacto con esa abuela-que-mejora-el-mundo. Eva, que así se llama, un determinado día de la semana a una hora determinada, se sienta en el parque de su barrio argentino bajo "aquel árbol" y lee un cuento, un solo cuento para quien quiera escucharlo. 
En su emocionante respuesta a mi correo me cuenta, entre otros, este hermoso cuento:

"Te cuento un poco. En el segundo encuentro de la plaza, al terminar la lectura (que siempre es breve y no dura más de 5 ó 7 minutos, creo) se me acerca una pareja muy amorosa con una niña sentada "en primera fila del pasto" y les pregunto de dónde vienen. Por el acento era obvio que eran de España... Entonces les comenté que hay un libro maravilloso llamado "Así es la vida" que estoy pensando en leerlo alguna tarde (lo tienen mis nietas y debo rescatarlo...) y de inmediato me dicen "estábamos hablando de ese libro mientras veníamos para aquí a la plaza". No lo podíamos creer porque eran verdaderas coincidencias. Encantadores ambos, médicos sin frontera, venían de Marruecos y antes habían estado en Colombia.
Este último sábado esperé encontrarlos, pero no vinieron. Tengo la esperanza de que así suceda otra vez, porque les gustó mucho la actividad."

También me cuenta que aquel día puso "La boda de atunes" en el CD con los poemas musicados de mi libro "La ostra se aburre"... "y les canté junto con el guitarrista" - aclara.

Además añade:
"Es muy interesante observar lo que ocurre antes y después. Los adultos con bebés en brazos escuchan, los abuelos se sientan atentos y prometen volver. Las caras son evidentes."
Y...
"Es un compromiso social que asumí y no debo fallarles."

Se despide con unas últimas palabras igualmente hermosas:
"La vida es así, no hay duda, es así de creativa!"

Como muy acertadamente afirma en su artículo Sergio Sinay, tampoco hay duda de que Eva es "una abuela que mejora el mundo"; y que haciéndonos vivir este cuento de los cuentos, se le ha escapado volando algún hada o Moira que anda enredando hilos de continente a continente, entrelazando a gentes de aquí y de allá, del más aquí y del más allá. 
Gracias Eva.

(Vínculos: pinchar sobre palabras en rojo)

3/10/13

LA EDUCACIÓN HECHA UN BASILISCO

En una sociedad abocada a ese extraño ente llamado "los mercados", tenemos escuelas operativas y competitivas en una sociedad operativa y competitiva que exige vidas operativas y competitivas; de modo que éstas deben encajar en los moldes establecidos. 
Atender a las heterogéneas necesidades educativas en semejantes circunstancias, es una insostenible pérdida de tiempo, las circunstancias en cuestión lo que exigen es ahorro de tiempo, porque el tiempo es, literalmente, “oro” para la operatividad de los negocios.
De este modo, el placer va quedando desterrado de las escuelas.
El placer de recrearse en aquello que despierta intereses, de satisfacer curiosidades, de abordar emociones, de conocerse uno mismo y a los demás desde la cooperación y la empatía, de necesitar y querer saber más… Todo ello requiere un tiempo pausado sin programaciones herméticas y homogéneas preconcebidas, sin carreras de éxamenes que encumbren "exitosos" expedientes de "excelencia" y otras falacias. Y requiere, más que nada, la experimentación, la implicación emocional y los placeres del juego. Nada de ello está reñido ni con el trabajo ni con el esfuerzo.

Como es sabido, del basilisco existe un concepto zoológico y otro mitológico; y ambos despiertan un terror popular a su espíritu maléfico. Pero vivimos bajo el síndrome del basilisco.

El basilisco mitológico encarna la monstruosidad, destrucción y muerte; es un ser que nace de un huevo deforme puesto, no por una gallina, sino por un gallo, e incubado por una serpiente.
Su principal peculiaridad es que destruye con la mirada, mata cuanto mira y sólo se le puede vencer haciéndolo enfrentarse consigo mismo a través de su propia mirada ante un espejo. Diríase que su vertiginoso potencial destructivo le impide siquiera mirase a sí mismo.


Desde el punto de vista zoológico, el basilisco es un tipo de lagarto americano cuya característica más relevante es la velocidad. La hembra pone entre 5 y 15 huevos de una vez; los incuba un par de meses y los jóvenes especímenes nacen ya como lagartos totalmente independientes. Cuando el animal intuye el peligro, desenrolla sus aletas y, con la vista al frente, se lanza a toda velocidad corriendo sobre la superficie de las aguas (otra suerte de espejo que evita mirar). Sin embargo, recorridos espectacularmente unos 4 ó 5 metros, a razón de metro y medio por segundo, se hunde; momento a partir del cual debe seguir nadando como cualquier otro lagarto.


Sobre estas dos acepciones hay muchas lecturas posibles. La huida hacia adelante a toda velocidad, la superficialidad, la ciega destrucción sistemática, la negación de la introspección y de un pausado reconocimiento de nuestro entorno son, asimismo, características de nuestra Cultura-Basilisco; y la Educación es un buen espejo en el que contemplarla.

En su libro “Bajo presión” (RBA), Carl Honoré plantea: 

"En lugar de cocer un pastel con sus hijos porque les familiarizará con las nociones de peso, volumen y aritmética, o besuquearse con el bebé porque eso reforzará su córtex prefrontal, hágalo por la simple alegría de hacerlo. Deje que los efectos del desarrollo se arreglen por su cuenta."

¿Bailamos?

(Un vídeo en el que mirarse al espejo)