6/6/18

DE LO QUE UN DICCIONARIO DIFERENTE PUEDE GENERAR



Viene de la entrada anterior

...Y jugando con los significados que los niños les asignan a esas palabras, 
se me genera esto:


Desde allí donde sale el día 
cuando lo que nos da la noche se apaga, 
cae una transparencia que se puede tomar

Dicen que la envía el amor con pelo largo y poderes 
que está sentado -en medio de la casa de las estrellas-, 
entre nubes de un color que no pinta.

En ocasiones se acude a donde uno va a perdonarlo
pues no solo envía transparencias; 
también envía esa tristeza que le da a uno a veces
y lo de tirarle piedras a los amigos...

Mientras, algo que pasa para recordar, sigue su curso.


17/5/18

LOS LISTZ


Texto de Kyo Maclear (Toronto) e ilustraciones de Júlia Sardá (Barcelona). Editorial Impedimenta

Scritch, scratch. Scritch, scratch. Los Listz hacen listas sin parar. Día tras día, estación a estación, se afanan en ello sin cesar (a excepción de los domingos).
¿Por qué? ¿Para qué? Esto es algo que, -afortunadamente-, concentrados como están en su tarea, ni la peculiar familia Listz ni su inesperado visitante se molestan en aclararnos. Ellos van a lo suyo. Pero, ¡resulta tan sugerente una lista! ¡Ofrece tantas posibilidades de juego, indagación, curiosidad...!

Listas de cosas divertidas, de enfermedades horripilantes; listas de personajes admirados y de terribles enemigos, de insectos alados, de preguntas... Scritch, scratch. Scritch, scratch. Y, lo mejor: siempre queda espacio para los imprevistos...


Las minuciosas ilustraciones de Júlia Sardá hacen constantes guiños a diseños art decó, y están tan repletas de detalles que bien se podría confeccionar una lista con todos ellos.

Los Listz no solo dejan la puerta abierta a un eventual visitante, también la dejan a una infinidad de posibles listas con las que jugar.




11/5/18

EL PEQUEÑO 27


A principios de 2016, la Fundación Gerardo Diego (Santander), inició una nueva línea editorial: 
"El pequeño veintisiete"

Se trata de una colección para niños y mayores coordinada por Pureza Canelo y cuidadosamente diseñada por Andrea Puente. Las publicaciones están ilustradas con dibujos conceptuales que responden a la estética editorial de las vanguardias de los años veinte.

























"El pequeño 27" se estrenó con la publicación de una selección de poemas de "Manual de espumas" de Gerardo Diego. En la introducción, la coordinadora de la colección se dirige a los lectores: ...¿Has probado a escribir en la espuma que va y viene como el mar en sí?... Coge tu libro. Y canta.

 















A este primer título de la colección le siguió "Canciones para niños" de Federico García Lorca con una selección de siete poemas del autor y este delicioso punto final.


Dos escuetas publicaciones de autores de la Generación del 27 que son todo un placer poético y estético por su contenido y por su continente.




7/4/18

IMAGINAR A PETER PAN CON MIGUEL CALATAYUD


En 1976, la editorial Doncel publicó una única edición de una traducción de Peter Pan (James M. Barrie) con 17 espectaculares ilustraciones de Miguel Calatayud (Aspe, Alicante, 1942). 
Tras más de cuatro décadas, la editorial Degomagom (Ibi, Alicante), debuta con un acertadísimo rescate de aquellas 17 ilustraciones de Calatayud muy bien reproducidas. 
No se trata, sin embargo, de una simple recuperación del Peter Pan de Doncel.



Imaginar a Peter Pan parte del protagonismo de la imagen. Deja entre bastidores la novela de Barrie, aunque con un peso tan contundente que incita a visitarla (o revisitarla). Pero en esta ocasión el texto -breve, ingenioso y muy evocador-, es del profesor de música y escritor Manuel Roig (Vall D'Uixó, Castellón, 1976).
Marcos, el protagonista, es un niño de cinco años que todavía no sabe leer, pero todos los viernes acompaña a su hermano Luis a la biblioteca y hojea libros contemplando las ilustraciones. Después elige uno en préstamo (o quizá el libro lo elije a él) y, en esta ocasión, la obra que decide llevarse a casa no es otra que Peter Pan con unas ilustraciones que el niño observará detenidamente.
Marcos no puede leer el texto, pero sabe volar entre las páginas y, mediante la imaginación alimentada por las imágenes, conecta directamente con su vida, sus inquietudes, dudas y deseos, haciendo una particular lectura del libro que tiene entre manos.


A través de las ilustraciones de Miguel Calatayud, el texto, de la mano del pequeño Marcos, conduce al lector a claves fundamentales de la obra del propio Barrie como es la admiración por el género femenino y la complicidad con él. 
La mamá, la maestra y la abuela del protagonista entienden de vuelos, libros, pájaros y mares naranjas. "A papá le persigue un reloj sin cocodrilo" y, aunque debió de ser niño, parece haberlo olvidado.

A las 17 hermosas ilustraciones por las que vuela Marcos -acuarelas con una depurada técnica que roza lo increíble-, se suman ahora nuevas aportaciones de Miguel Calatayud: la portada, siete recomendaciones ilustradas para imaginar a Peter Pan y un auca del país de Nunca Jamás. Cierra el libro un epílogo de Gustavo Martín Garzo sobre el eterno personaje de James M. Barrie.

Imaginar a Peter Pan es una nueva ventana abierta a Nunca Jamás. Ya saben: segunda a la derecha y luego todo recto hasta el amanecer

Sí, basta con cerrar los ojos.

29/3/18

UN PUENTE DE LIBROS INFANTILES















Conmemorando el nacimiento de Hans Christian Andersen, el 2 de abril se celebra cada año el Día Internacional del Libro Infantil. 
Casi todo el mundo ha oído hablar de Andersen, de su obra e incluso del premio internacional que lleva su nombre y que es el más importante de la literatura infantil a nivel mundial. No resulta, sin embargo, tan popular la mujer que creó ese premio además de otros grandes hitos en el ámbito de libro infantil y juvenil. Su nombre es JELLA LEPMAN.

Justo antes de la II Guerra Mundial, Jella Lepman, escritora y periodista alemana de origen judío, vio cómo ardían en la hoguera infinidad de libros, incluidos títulos de su buen amigo Erich Kästner. Los nazis consideraban que la lectura era una actividad peligrosa. 
Lepman huyó a Inglaterra y, terminada la contienda, regresó a su país como asesora del ejército americano para temas relacionados con los intereses culturales y educativos de mujeres, niños y jóvenes supervivientes de la guerra.
Se encontró con una Alemania devastada y comprendió la urgente necesidad de abrir la mirada de la infancia y la juventud al mundo exterior a través de los libros.
A partir de ese momento, Jella Lepman iniciaría una incansable lucha de repercusión internacional hasta lograr promover la primera Exposición Internacional del Libro Infantil y Juvenil; inaugurar en Munich la Biblioteca Internacional de la Juventud; impulsar la creación del IBBY y la del Premio Hans Christian Andersen.

Lepman narró en primera persona todo el proceso de estos proyectos en un interesante libro titulado "Un puente de libros infantiles", obra que no fue publicada en España hasta 2017.


El libro, en un apéndice final, incluye la conferencia con la que Ortega y Gasset inauguró en 1951 el congreso Entendimiento Internacional a través de los libros infantiles y juveniles (no tiene desperdicio).

También el propio Erich Käster colaboró frecuentemente con Lepman a lo largo de su periplo. Cuando en julio de 1946 se inauguró la Exposición Internacional del Libro Infantil y Juvenil, el Gobierno Militar emitió elegantes invitaciones a destacadas autoridades. Sin embargo Kästner, al día siguiente, pasando por alto a todos los ilustres invitados, publicó en la prensa una columna refiriendo los nombres de los más destacados asistentes: desde el Barón de Münchhausen, Pulgarcito, el Flautista de Hamelin o Struwwelpeter hasta el toro Ferdinando, el oso Pooh y múltiples hadas, magos, brujas... Y, aunque no los nombró, tampoco faltaron personajes suyos como Emilio y los Detectives.

En 1948, Eleanor Roosevelt, apoyando con entusiasmo la causa de Lepman para la creación de la Biblioteca Internacional, escribió en la prensa:
¿Cómo se podría, si no es con libros, hacer que la generación más joven se abra a nuevas ideas? ¿Cómo cambiar su modo de ver la realidad y que así comprendan que hay otros puntos de vista muy distintos a los que les han estado inculcando durante la larga etapa de Hitler? (...) No podemos dejar de enviar libros además de alimentos. No podemos permitir que estos niños crezcan para convertirse en jóvenes nazis y fascistas; tenemos que darles también alimento para el espíritu." 

La Biblioteca Internacional de la Juventud se inauguró en 1949 en una villa de Munich con un fondo de 8.000 volúmenes de diferentes culturas y lenguas. Actualmente está ubicada en la misma ciudad en el Castillo de Blutenberg (S.XV) y es la biblioteca internacional de literatura infantil y juvenil más grande del mundo. 
























El IBBY, impulsado en 1953 por Jella Lepman, está compuesto por asociaciones de personas de todo el mundo comprometidas con la idea de propiciar el encuentro entre los libros y la infancia y promover el entendimiento internacional a través de los libros para niños y jóvenes.
Este organismo es el encargado de otorgar cada dos años el Premio Hans Christian Andersen, que es considerado el más alto galardón en la literatura infantil y juvenil. Se concede como reconocimiento a la contribución excepcional a este tipo de literatura.  

Curiosamente, en los días en que andaba con el libro de Jella Lepman entre manos, encontré en una vieja carpeta rastros de algún antiguo taller, entre ellos, este dibujo infantil. En el reverso, un título: 

"Cómo curar la guerra con los libros"


28/3/18

CARTAS CON DOS DEDOS DE FRENTE



"Con dos dedos de frente" es una de las diversas propuestas que Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez planteamos dentro del proyecto titulado "Cartas boca arriba". 
Un proyecto cuyo detonante fue la intención de acercar a la infancia, a través del juego creativo, ese género que las nuevas tecnologías van relegando al olvido: el género epistolar.
Recientemente hemos venido desarrollando el taller "Con dos dedos de frente" en el seno de la Fundación Bancaja. Tanto las producciones como las reacciones de los niños/as, han resultado muy interesantes.



























Y le dice la sartén al cazo...



En la breve presentación dramatizada que introduce el taller, utilizábamos una vieja máquina de escribir. Todos los grupos sin excepción mostraban gran interés por terminar la sesión experimentando la escritura con semejante aparatejo ya tan ajeno a ellos.
¡Maestros!, introducid en el aula alguna máquina de escribir. Ante el aprendizaje, no hay nada como la curiosidad.



















Otra reacción de no pocos niños/as al final de la sesión, fue el interés espontáneo por acudir con su cuaderno-regalo ante la pizarra en la que habíamos anotado las partes de la carta y copiárselas sin que nadie se lo sugiriera. Parece que tras la experiencia epistolar práctica, apropiarse de la estructura formal de una carta, así como de fórmulas epistolares tradicionales, suscitaba interés.
En un principio, los conceptos de "remitente" y "destinatario" resultaban complicados de retener, pero poco a poco fuimos subsanando esta y otras dificultades.

Aquí la misiva de nuestra benjamina, la participante más pequeñita:






También disfrutamos de cartas con divertidos toques escatológicos...



Y, entre cartas de amor, añoranza, felicitación, reproche, despido... el hipo le escribió al susto, la ventana a la luna, el piano a la mosca, la nariz al estornudo...

Ante el libro de visitas con portada en forma de carta, los niños se agolpaban a escribir sus impresiones sobre el taller antes de partir. Estaban encantados. Hubo, incluso, una niña que me pidió mi dirección postal para enviarme una carta. La espero impaciente.

EL CHICO A QUIEN CRIARON COMO PERRO


El chico a quien criaron como perro (Editorial Capitán Swing), es un libro en el que el psiquiatra Bruce Perry, en colaboración con la periodista Maia Szalavitz, expone una serie de casos de niños tratados por él con sus correspondientes procesos, logros, fracasos, reflexiones y planteamientos científicos al respecto.

Cabría pensar que se trata de un libro casi exclusivamente destinado a lectores especializados en asuntos psiquiátricos y/o terapéuticos, pero no es el caso. Su lectura puede interesar a cualquier persona que esté habitualmente en contacto con la infancia; pues ocurre que, cuando se exponen –como es el caso-, situaciones extremadamente traumáticas vividas por niños/as en contextos extraordinarios, se nos está dando también mucha información sobre situaciones ordinarias y normalizadas.
Esta cita, por poner un mínimo ejemplo, invita fácilmente a reflexionar sobre la dinámica escolar más extendida y “normalizada”:

Las regiones implicadas en el desarrollo del sentido de la identidad crecen o se estancan en función de la frecuencia con que se ejerciten. No es posible desarrollar un sentido de la identidad sin ejercitar la capacidad de elección y el aprendizaje de las consecuencias de dichas elecciones; si no te enseñan más que a obedecer, dispondrás de muy pocas formas de saber qué te gusta y qué es lo que quieres.

Hacia el final del libro, Perry concluye:

Yo no tengo todas las respuestas, pero creo que entendernos a nosotros como una especie social que posee un cerebro que evolucionó con ciertas capacidades y debilidades únicas, un cerebro que se convierte en aquello que practica, nos permitirá al menos hacernos las preguntas correctas. Y este es el mejor lugar para empezar a construir una comunidad amorosa y solidaria.

Una lectura enormemente recomendable.


27/2/18

UN LIBRO EN LA TRASTIENDA DE LA MEMORIA

Barradas

Ocurre que, a veces, se conservan férreamente algunos recuerdos de experiencias muy tempranas cuyo contexto se hunde entre nieblas en la trastienda de la memoria. Sin embargo están ahí, década tras década, sin ocasión alguna de que terceras personas puedan ayudar a despejar esa niebla. No hay testigos posibles, sin embargo, el recuerdo persiste. ¿Recuerdo o fantasía? ¿Fruto de la memoria o de la imaginación? 

Conservo no pocas de estas perlas. Por ejemplo la de, siendo muy pequeña, haber entrado con mis padres a una especie de imprenta con artículos de papelería para comprarle a mi hermana algo ¿unas pinturas?
La vivencia de ese instante me dejó impresa una brutal huella olfativa cargada de sinestesias: un seductor olor a óleos, ceras, papeles, tintas, madera… intrínsecamente unido a colores y formas. Una borrachera de placeres sensoriales.
Nunca he sabido cuándo ni en qué contexto ocurrió.

Hasta ahora, transcurrido más de medio siglo, tampoco he sabido nunca dónde colocar el recuerdo de un libro que me sobrecogió en el transcurso de una sola tarde en mi vida.
Debía tener 3 ó 4 años; estaba con mi familia en Jerez y, (barrunta mi memoria), una tía mía me llevó a casa de ¿su prima? Aquella mujer me condujo a un dormitorio en penumbra para enseñarme un cuento como quien enseña el más preciado tesoro infantil; muy probablemente, reliquia de su propia infancia. 
Barradas
Nos sentamos ambas en el borde de una de las camas y, del voluminoso mueble oscuro que había en frente, ella sacó el libro ilustrado que me sedujo.
Me lo leyó mientras yo, arrodillándome en el suelo, absorbía sus ilustraciones con atenta mirada. Me resultaban atractivas hasta la hipnosis. Probablemente, también el propio texto, cuya historia ya nunca pude recordar.
Hasta ahí llegaba el impacto seductor de aquel recuerdo. Solo, eso sí, retuve por siempre el título del cuento sin haber tenido nunca la seguridad de no habérmelo inventado: “El gorro de Andrés”. Y, junto al título, la borrosa imagen de un supuesto Andrés que me miraba con la misma atención que yo a él y que lucía un bonito gorro en la cabeza.

Recientemente -ya digo, después de más de medio siglo-, leyendo una revista especializada en LIJ, pude comprobar con emocionante sobresalto la existencia real de aquel libro. No se trataba, pues, de una fantasía gestada en la trastienda de la memoria. El entusiasmo fue mayúsculo y la sorpresa en lo que respecta a la autoría, también. 
El autor del texto de "El gorro de Andrés" es Manuel Abril (1884-1940), uno de los tertulianos del Café de Pombo (a la izquierda de la imagen, con gafas) retratados en el famoso cuadro de Solana de 1920.



El excelente ilustrador es el artista de vanguardia uruguayo Rafael Barradas (1890-1929). También autor de las ilustraciones de varios cuentos de Ramón Gómez de la Serna.

No tardé mucho en hacerme con un ejemplar fascimilar de la edición de 1924. Y allí, desde la portada, volvía a mirarme aquel seductor Andrés de ojos verdes luciendo con orgullo el preciado gorro tejido por su mamá.


Cuando se tiene un gorro como aquel, verde cardenillo, con la punta dorada y la copa encarnada, hay que demostrar a la gente que uno es fuerte y que sabe andar solo
El envidiado gorro de Andrés es objeto de deseo de todos, hasta de una princesa y de un rey. Pero Andrés no cede por nada. ¿De quién pretendía ser novia la princesa, ¿de él o del gorro? 
Cuando una madre hace un gorro como el que la madre de Andresillo le había hecho a él, no se cambia por nada. ¿Por qué había de valer más el Rey con su corona que Andrés con su gorro? 
Y es que, la cabeza que llevase por fuera un gorro semejante no podía estar por dentro más fea que por fuera
El gorro de Andrés es un objeto mágico que ni siquiera ha de ir a buscar porque ya lo posee; y sus mayores poderes están dentro del propio Andrés.

Una sencilla historia no exenta de humor que, a través de ese objeto cotidiano (el gorro), otorga a su protagonista tal seguridad en sí mismo que no la supera ni el poder de la mismísima realeza. ¡Pues bueno es Andrés con su gorro!


21/2/18

¿QUÉ ES UN NIÑO DE VERDAD? O LA EDUCACIÓN DE PINOCHO


En colaboración con el Ayuntamiento de Buñol (Valencia) y los tres colegios de educación primaria del municipio, este denso y extenso proyecto nos ha mantenido ocupadas a muchas personas durante el último semestre.

Con la contratación de la Compañía Ananda Dansa para la representación de su  premiada obra "PinoXXIo" (7 Premios Max), se inició previamente en los tres centros una actividad que partía de la lectura -compartida en voz alta-, de la obra literaria original "Las aventuras de Pinocho" de Carlo Collodi.


Mientras se debatía en grupos capítulo tras capítulo, también se hicieron visitas al teatro descubriendo sus secretos entre bambalinas; desde los camerinos hasta las maquinarias y poleas para el manejo de escenografías. 
En diciembre, cerca de 700 escolares acudieron a la representación con sus entradas numeradas. Varios niños y niñas de cada centro ejercían de aposentadores ubicando a los compañeros en sus respectivas butacas.

A lo largo de todo el proceso, la actividad era constante:

- Interesantes reflexiones y debates a raíz de la obra original ya casi sepultada por posteriores versiones.
- Descubrimiento del autor y su obra, de diversas ediciones, traducciones e ilustraciones de la misma. De versiones y adaptaciones que recorren desde el siglo XIX hasta el XXI.
- Debates sobre escuela y educación con sus consiguientes reivindicaciones.



- Acercamiento al mundo de los títeres. Creación de marionetas y de obras a interpretar con ellas.









- Juegos con los abecedarios (ya que Pinocho vende su cartilla estando como está más interesado por asistir al teatro de títeres que por ir a la escuela).









- Debates en torno a la verdad y la mentira. Así como el juego de inventar mentiras (siguiendo un relato de Rodari), logrando que a Pinocho le crezca más y más la nariz para su industria del mueble.


- Invención de cartas "Legendarias" con Pinocho como protagonista.
- Dibujos a partir de la lectura.
...Y un largo etcétera.


Por la abundancia de imágenes de terribles fauces, se diría que impactó mucho descubrir que, en la obra original, no aparece una melíflua ballena, sino un asmático tiburón monstruoso, "el Atila de los peces".


 El Grillo Parlante me salió con cola de zorro, -decía el autor de este dibujo.

Y este ensimismado Pinocho parece mostrarnos lo que, entre aventuras, está viviendo allá por el subsuelo de sus adentros.


Con el paso del tiempo, la producción era extensa y no podía quedarse encerrada en cada escuela; había que compartirlo. Por su parte, el debate sobre la educación y lo que consideramos que es un niño de verdad, incitaba a la participación de las familias y, en definitiva, al resto de la población. Consensuando entre todos, decidimos instalar una exposición que se inauguraría con una presentación por parte de los propios niños seguida de una mesa redonda.


"El Oscurico", simpático nombre para una sala pero, sin duda, perfectamente justificado. En las entrañas del castillo, húmeda, gélida y maravillosa, nuestra sala de exposición. Pasen y vean.
















































































También teatro de sombras. Y más reivindicaciones escolares que se iban añadiendo en los paneles donde -entre citas de escritores y pedagogos e ilustraciones-, ya figuraban expuestas las más demandadas:

"Fuera deberes, exámenes, pruebas diagnósticas y reválidas. Queremos aprender jugando y con la práctica, no con estudio de teoría y exámenes."

"Menos asignaturas separadas y más trabajo por proyectos, en equipo y sin libros de texto. Trabajamos más y mejor en proyectos de grupo."

"Necesitamos movernos más, pasamos mucho tiempo sentados en sillas incómodas. Queremos un mobiliario escolar más cómodo."

"Aprender con juegos y también al aire libre."

"Que haya un libro a la semana para que lea una persona cada día."

"Más diversión y leer. Más películas."

"Hacer actividades creativas:baile, teatro, plástica, cantar..." 

"Que haya actividades optativas."

"Nos gustaría colaborar a menudo con compañeros de otras edades, no solo con los de la nuestra."

"Quedarnos dos cursos más en la escuela, no pasar tan pronto al instituto."

"Tener dos sesiones de recreo. Es nuestro tiempo de descanso de todo. No nos castiguéis sin patio."

"Queremos escuchar y que se nos escuche."

"Que cuando los mayores propongan cosas, las cumplan."

Esperamos que el debate siga vivo.


El acto de inauguración fue todo un éxito de asistencia seguido, en días posteriores, de múltiples visitas de grupos. 

Los niños acabaron concluyendo que Pinocho se comportaba más como un niño "de verdad" cuando era títere que cuando se convirtió en niño; pues acabó siendo un niño obediente que complacía a los adultos, pero le faltaba ser también ÉL MISMO.  
Como cierre de la inauguración, se proyectó el sugerente cortometraje "¿Bailamos?" (ver aquí) de JAF Producciones.