2/4/20

AQUEL PATITO FEO LLAMADO ANDERSEN





Hoy es el aniversario del nacimiento de Hans Christian Andersen (2.04.1805) y, como todos los años, en conmemoración, se celebra en esta fecha el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

A Andersen se le recuerda principalmente por sus cuentos, sobre todo por aquellos que más se han popularizado –y también se han manipulado y edulcorado-, por considerarlos especialmente apropiados para la infancia. No obstante, tiene también alguno más del gusto adulto, como esa joyita titulada La sombra (enlace).
Sus cuentos se han divulgado tanto, que se tiende a confundirlos con aquellos anónimos de la tradición oral como los recopilados o transformados por escrito por Charles Perrault o los hermanos Grimm.

Han sido muchos los que han visto autorretratado a Andersen en uno de sus más populares cuentos: El Patito Feo. Aunque Ana Mª Matute –gran admiradora del autor danés-, prefería denominarlo “Ala de cisne” en alusión a ese otro cuento suyo en el que la joven Elisa, padeciendo terribles dolores en sus manos y con la promesa de permanecer muda mientras durase su labor, recolecta ortigas entre las tumbas del cementerio y, convirtiéndolas en lino, teje once camisas para liberar a sus once hermanos del hechizo que los ha convertido en cisnes. Pero a la última camisa, la del hermano menor, no le da tiempo de terminarle de tejer una manga…  
Aseguraba Matute: “Por el mundo vamos muchas personas con un ala de cisne”. Y defendía que solo Andersen y Peter Pan fueron niños que no crecieron jamás.


La mayoría de los cuentos de Andersen –los originales, no los refritos-, son, como su vida, dolorosos, con frecuencia desgarradores y tristes: La Sirenita (poco que ver con la versión dulcificada de Disney), La cerillera, El abeto, Los zapatos rojos, El intrépido soldadito de plomo, El cofre volador… y tantos otros, no tienen lo que se podrían llamar finales felices, están más bien tintados de una poética melancolía llena de pérdidas y añoranzas.
Siempre me llamó la atención la frecuencia con la que muchos personajes de Andersen padecen de atroces sufrimientos en las extremidades, especialmente en los pies.

Hans Christian Andersen -hijo de una lavandera y de un inquieto y soñador joven zapatero que murió cuando su hijo tenía 11 años-, pasó su infancia en la más absoluta pobreza. Era larguirucho, desgarbado, tímido, y también sensible, imaginativo, lector, curioso, viajero y decidido.
A los catorce años, partió en busca de fortuna a Copenhague, donde aspiraba a convertirse en cantante, actor, bailarín o poeta. Todo ello fracasó, sin embargo, consiguió la protección de personas adineradas que le apoyaron para que continuara los estudios abandonados en la infancia.
Su empeño por triunfar en la esfera cultural adulta continuó fracasando, sin embargo, su inesperado éxito y reconocimiento tuvo lugar en un ámbito al que él no se había propuesto aspirar: el de la infancia. Con la aparición de sus cuentos, se obró la metamorfosis del patito feo… o de ese hombre al que siempre le quedó un ala de cisne y que nunca dejó de ser un niño.
Inspirándose en tradiciones populares y narraciones mitológicas, Andersen llegaría a escribir cerca de 200 cuentos.

Su vida amorosa también tuvo un trasfondo amargo y de deserción; como se filtra en muchos de sus cuentos, sus amores fueron diríase que imposibles o -más pronto que tarde-, rechazados; ya se tratara de mujeres o de hombres.
Como en ese muy peculiar cuento suyo de El cuello de camisa, por más que este intenta enamorar desde a una liga hasta a un peine o a una plancha, todos lo rechazan y el pobre cuello, lleno de culpas, acaba convertido en un harapo para fabricar papel… en el que escribir cuentos.



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21/3/20

¿NOS ESTÁN SOÑANDO?


Cajas de sueños de Joseph Cornell

Seguro que en estos días de cuarentena global y ante la insólita situación mundial, a todos se nos ha planteado en algún momento la idea de si la humanidad entera nos hemos convertido de repente en personajes de una obra literaria de ciencia-ficción. O acaso si esto no es una pesadilla, un mal sueño. Y es que, efectivamente, la literatura se ha ocupado con frecuencia a lo largo de su historia de estas ideas.
He aquí varios oníricos ejemplos.

Quizá uno de los textos más conocidos del filósofo taoísta Chuang-tzu (siglo IV a.C.) sea el del sueño de la mariposa:

Chuang-tzu soñó que era una mariposa, y al despertar ignoraba si era Chuang-tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa que estaba soñando que era Chuang-tzu.

¿No nos estará ocurriendo como a Chuang-tzu?



Abundan las referencias literarias que plantean dudas entre la realidad del sueño y la de la vigilia; si la vida es un sueño, si somos sueños soñados dentro de nuestro propio sueño como ocurre en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll.
En un pasaje de esta obra, Tweedledee le dice a Alicia que a su vez está soñando sus aventuras, que ella no es real, que tan solo es el sueño del Rey Rojo que ronca escandalosamente ante ellos al pie de un árbol. Y si el rey se despierta, Alicia se apagará como una vela.

Está soñandole advierte el personaje, si dejara de soñar, ¿dónde crees que estarías tú?


La mitología griega nos presenta a Endimión, cuyo nombre significa el que está dentro. Endimión era un hermoso pastor que soñaba eternamente dormido y eternamente joven dentro de una cueva. Selene (la luna) se enamoró de él. Hipnos (el sueño), hijo de la noche y hermano gemelo de la muerte, le regaló a Endimión el don de dormir con los ojos abiertos para que pudiese mirar constantemente los de su amada Selene, con quien tuvo cincuenta hijas. Asimismo, Hipnos le regaló sus alas otorgándole a Endimión la facultad de volar por el espacio y el tiempo.

¿Nos estará soñando Endimión?


Descubro, además, en el blog Linternas y bosques del mexicano Adolfo Córdova, todo un regalo que le agradezco enormemente a Adolfo. Se trata de El ciervo escondido, un cuento de Lieh-tzu, escritor chino, contemporáneo de Chuang-tzu.

Un leñador de la provincia de Chêng se hallaba en el bosque, recogiendo leña, cuando se encontró con un ciervo extraviado. Se apresuró a seguirlo hasta que consiguió matarlo y mucho se alegró por su buena suerte. Sin embargo, tuvo miedo de que otros lo descubrieran, así que lo enterró en una zanja seca y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el lugar donde lo había ocultado y se convenció de que todo aquello había sido sólo un sueño. Y así fue contándolo a las personas con las que se topaba en su andar, como si hubiera sido un sueño.

Un hombre, que escuchó la historia, decidió ir a buscar al ciervo y lo encontró, cubierto con hojas y ramas, en la zanja seca. Al llegar a su casa, con el ciervo, dijo a su mujer:
—Un leñador soñó que había matado un ciervo, pero no podía recordar el sitio exacto donde lo había escondido y yo lo he encontrado, por lo que me parece que su sueño era un sueño verdadero.
—Al contrario —dijo su esposa—. Debes ser tú quien soñó que conoció a un leñador que había matado a un ciervo. Aquí está el ciervo, cierto, pero ¿dónde está el leñador? Es evidente que es tu sueño el que se ha hecho realidad.
—Ciertamente he matado a un ciervo —replicó su marido—. Entonces, ¿qué importa si fue el sueño de otro o el mío?

Mientras tanto, el leñador llegó a su casa. No se lamentaba de haber perdido al ciervo, pues seguía convencido de que lo había soñado todo. Pero esa misma noche realmente soñó con el lugar donde lo había escondido y el hombre que lo había encontrado. Por lo tanto, a la mañana siguiente, fue a la casa del hombre a reclamar su ciervo.
Una pelea se produjo y el asunto hubo de ser llevado ante un juez, quien se pronunció en estos términos:

—Tú —le dijo al leñador— empezaste por matar a un ciervo, pero creíste, por error, que había sido sólo un sueño. Después soñaste que habías matado a un ciervo, pero creíste, por error, que era verdad.
Este otro hombre encontró al ciervo, realmente, y ahora te lo disputa. Por otro lado, su mujer dice que él soñó al ciervo y al hombre que lo había matado. Así que nadie puede decir quién mató al ciervo. Pero aquí tenemos al ciervo. Lo mejor es que se lo repartan.

El caso llegó a oídos del rey de la provincia de Chêng, quien dijo:
—¿Y ese juez no estará soñando que reparte un ciervo?
Esa nueva pregunta llegó a los oídos del primer ministro, quien se confesó incapaz de distinguir qué parte era sueño y qué parte no.
—Si quieren distinguir entre estar despierto o estar soñando —dijo—, sólo el Emperador Amarillo o Confucio pueden ayudarlos. ¡Pero estos dos sabios están muertos!, así que ya no hay nadie vivo que sepa distinguir entre sueño y realidad.



Si estamos siendo soñados por alguien, ojalá que el durmiente sepa rematar favorablemente su sueño antes de despertarse, que no lo vaya a hacer dejándonos tirados en mitad de este desastre o provocando que nos apaguemos todos como una vela o remitiéndonos a Confucio o...

¿Qué opináis, colegas oníricos?...

¿Seguro?...

¿Cómo sabéis que no lo estáis soñando?


18/3/20

HUELLAS DE PANDEMIA





















Con toda la población encerrada en casa por la pandemia, cuando apenas llevamos tres días encerrados, además, llueve en buena parte de España. Las escasas salidas posibles por imprescindibles se ven aún más limitadas, incluso los alivios de azoteas, balcones, patios o jardines particulares. Y queda aún mucho por delante…

Este proceso va imprimiendo huellas día a día y seguirá haciéndolo. Sin duda son previsibles, tanto en el presente como en un futuro próximo, múltiples consecuencias dolorosas que todavía no sabemos qué nos depararán a cada cual. Pero ¿cabe esperar también que estas huellas dejen algún rastro que nos beneficie como sociedad?

Me viene estos días con frecuencia a la memoria la conocida frase de “¡Que paren el mundo, que yo me bajo!” Pues bien, el mundo se paró. Lo paró un insignificante virus microscópico con corona de rey todopoderoso (quién lo iba a decir). Y no nos podemos bajar del planeta, habrá que ponerlo de nuevo en marcha. ¿Igual que antes? Espero que un poquito, aunque sea un poquito, mejor que antes.

Resultan ahora irrisorias las campañas de “el día sin coches”, “el día del árbol”, “el día del nosequé sostenible y ecológico”… Puro teatro. Me imagino a nuestro maltrecho planeta diciendo: -Ahora os quedáis quietecitos todos bajo amenaza de muerte y me dejáis respirar, ¡cretinos! Quizá le dé tiempo al pobre a restaurarse un poquito.

¿Y los seres humanos? Esos seres que, aun minutos antes del “frenazo”, nos movíamos corriendo a la desesperada de aquí para allá como pollo sin cabeza o como conejo con reloj: que llego tarde, que llego tarde, huyendo de nosotros mismos. Ahora no hay excusa para tener prisa, el concepto de tiempo se ha transformado de un plumazo; las horas discurren de otra manera entre paredes.
Habrá muchos que ahora sigan la misma dinámica, pero más virtual si cabe, huyendo de sí de pantalla en pantalla. Otros, tal vez accedan a encontrarse inevitablemente con ellos mismos, al menos un poquito. Y encuentren momentos para pensar, jugar, inventar, conversar, leer, bailar, crear, conocerse… y descubrir lo que cada cual tenía y no necesitaba, lo que necesitaba y no tenían o despreciaba.



La infancia, por su condición de seres humanos, claro está, también está incluida en este lote, pero además está su relación con los adultos con los que convive en esta encerrona y de los segundos con los primeros. ¡Prueba de fuego!
¿Habrá quien descubra –me pregunto-, que sus niños necesitan mucho más que hacer tareas escolares y extraescolares y encaramarse a pantallas? ¿Habrá quien descubra las virtudes y beneficios del juego en la infancia? ¿Quien se dé cuenta de que en la vida de un niño lo más trascendental no es competir para sacar buenas notas; que muchas tareas curriculares que les ocupan cientos de horas son absolutamente absurdas y gratuitas? Es más, ¿habrá quien descubra a sus hijos y sus verdaderas necesidades aunque sea un poquito? 24 horas tras 24 horas de convivencia bajo un mismo techo, dan para mucho; más vale que en ese “mucho” prevalezca lo agradable sobre lo desagradable.

¿Tomaremos un poquito más de conciencia sobre la condición social del ser humano, sobre la interrelación necesaria entre todo y entre todos?
A la hora de cuidar y cuidarnos, se habla mucho de la necesidad de hacer ejercicio durante este largo confinamiento, de evitar acumular peso comiendo ansiosamente, de mantener rutinas, higiene… Sí, pero quizá lo que más atenta y cuidadosamente debemos proteger es la salud mental. Convendría tomarle la temperatura cada día, revisarla con mimo, lavarla y desinfectarla en la medida de lo posible, porque, en esta situación, la salud mental es muy susceptible de ser infectada.

Que antes, durante y después de esta crisis mundial, por detrás de ese virus coronado y esa inyección global de miedo y alarma se mueven muchos intereses, no cabe duda. Podemos aventurarnos a conjeturar hipótesis de todo tipo, lo más probable es que nunca sepamos qué se mueve, se ha movido o se moverá entre los bastidores de este gran teatro del mundo. Pero al menos, intentemos extraer algo un poquito más esperanzador de esta insólita situación.


20/1/20

CLARA Y DOS LIBROS DE ALLENDE LOS MARES


Mi amiga Clara es brasileña, tiene cuatro años, dos profundos ojos negros, muchos tirabuzones en su melena oscura y una hermanita muy pequeña llamada Flor.

Cuando nos encontramos por primera vez, Clara aún no tenía tres años (foto derecha) y, jugando conmigo, determinó con toda firmeza que yo era un hada: 
É uma fada! -le dijo a su mamá.

Casi dos años después, poco antes de regresar a España, se celebró en su colegio de Curitiba el día del libro. Los niños podían elegir algunos libros para quedárselos; Clara seleccionó dos que le gustaban mucho, pero persiguió a las maestras insistiendo en que quería un ejemplar más de cada uno porque los necesitaba “para Ana”.
Las maestras, sabiendo que iba a viajar a España, pensaron que la tal Ana sería alguna primita o amiguita española. Clara insistió e insistió (tenían que ser esos y no otros cualquiera), hasta conseguir los dos nuevos ejemplares que me entregó en cuanto volvimos a vernos.
Ambos contienen breves textos ilustrados la mar de tiernos.


Pedro vira porco-espinho, con texto rimado, cuenta de un niño al que le gustan los dinosaurios, brincar con los amigos y dar y recibir cariño, pero a veces, de repente y sin aviso, se convierte en puercoespín. Esto ocurre, por ejemplo, cuando su hermanita berrea, el perro le gruñe, su mamá pilla un atasco y llega tarde a recogerlo al colegio, el día está feo y tormentoso… Pero si sale el sol, juega con su vecino o se gana un bollo de chocolate y un abrazo de su abuela, Pedro se “desconvierte” porco-espinho rapidinho rapidinho.



Quero colo! (que se traduciría algo así como “Quiero al bracito”), alaba las delicias de que te lleven en brazos, te arrullen o acunen. Y son las imágenes las que ilustran que esto es así en cualquier situación, país o cultura, tanto en el caso de especies animales como en el de la especie humana.
“Colo” para dormir, comer, pasear, cuando se está triste, acurrucado a la espalda de mamá mientras trabaja, para viajar y volver a casa… ¡Ay, cuanto me gusta el bracito! ¿Y a quién no? –termina diciendo.



Gracias, Clara. Yo creo que el hada eres tú.



28/11/19

EL COLEGIO NO FUE INVENTADO POR DIOS

Resultado de imagen de bebés blanco y negro"



Desde que, de un tiempo a esta parte, imparto clases a Educadoras (Técnico Superior de Educación Infantil) para futuras oposiciones, me asaltan dudas, preguntas y, a veces, también la indignación.

Estas personas, casi todas con años de experiencia en escuelas infantiles de primer ciclo, es decir, con criaturas de 0 a 3 años de vida, trabajan en diversos tipos de escuelas: públicas, privadas, municipales... De entre ellas, las hay -por fortuna- de las que cuidan con todo mimo la primerísima infancia con la sensibilidad, afecto y atención que merece; donde los niños pasan la jornada experimentando, jugando, y desarrollándose descubriendo el mundo que les rodea. Donde están atendidos por el número de adultos necesario para un buen cuidado y hay una cooperación educativa continuada con las familias del alumnado. 
Pero -desgraciadamente- esto no está generalizado. 
Las hay también de las que ocho bebés de meses están al cuidado de una sola persona durante todo el día; de las que sientan a criaturas de un año ante mini-mesitas a hacer fichas de números y vocales; de las que las educadoras han de evitar a toda costa que los nenes salgan de la escuela con alguna mancha en la ropa o despeinados. De las que pretenden ortopédicamente enseñar múltiples idiomas a los bebés o imponen "proyectos" tan interesántísimos para estas edades como "Sorolla y su pintura" pretendiendo criar genios.

Estudiando en el temario múltiples aspectos de la ley educativa que rigen los dos ciclos de la etapa de Educación Infantil (0-6 años), una no sale de su asombro al comparar las diferencias entre la teoría y la práctica.
Se destacan las grandes figuras y sus teorías educativas y científicas a lo largo de la historia, teorías que, tras décadas e incluso siglos de existencia y beneficios demostrados, no terminan de arraigar en la práctica. Se insiste, por ley, en la imperiosa necesidad del niño -en los procesos de enseñanza-aprendizaje-, de experimentar, actuar, interrelacionarse, expresar, escuchar y ser escuchados, conquistar conocimientos de forma globalizada, jugar, jugar y jugar. 

Y, lo más sorprendente: como si a partir de los 6 años, de pronto, el ser humano perteneciera a otra especie, todos esos planteamientos, se esfuman. Se les da a las criaturas libros de texto organizados por asignaturas en compartimentos estancos (¡adiós aprendizaje globalizado, juego y experimentación), se les somete a exámenes, controles, deberes y otras obligaciones impuestas absolutamente ajenas a su natural curiosidad por aprender.

Otro aspecto preocupante es el de las actitudes y expectativas de muchas familias encantadas de que sus niños lleguen a casa limpios, peinados, amaestrados y con fichas y "trabajos" muy monos, 20 veces realizados por la docente de turno, y de los que en ninguna cabeza cabe que los haya confeccionado una criatura de uno o dos años. 
Quizá deberían preguntarse si buscan un saludable desarrollo físico y mental para sus hijos o si les basta con satisfacer artificiales expectativas a través de su descendencia.

Hoy, el detonante de esta entrada en el blog ha sido este desolador vídeo en el que Mateo, un niño mexicano, asegura indignado entre llantos que el colegio no fue inventado por Dios, ese ser que se supone todo bondad.
Los adultos tenemos la responsabilidad y la obligación de plantearnos muy seriamente que -tanto dentro como fuera de la escuela-, hay que respetar a la infancia desde la infancia. Los niños no son "el futuro", son y están aquí y ahora con todas sus particularidades y necesidades.



19/6/19

ANTONIO CABRERA: TÚ ¿POR QUÉ MADRIGUERA TE VOLASTE?


Ayer despedimos al entrañable Antonio Cabrera. Hoy quisiera hacerle un pequeño homenaje trayendo a estas páginas una extensa carta suya que, hace años, nos remitió como colaborador en un proyecto escolar.


Corría el año 2005 y, en una peculiar escuela rural cuyo alumnado cursaba de 3º a 6º de Primaria, iniciamos un proyecto. Fuimos a desembocar en él cayendo por la madriguera de Alicia dispuestos a conocer ESTE Y OTROS MUNDOS.
En un momento del proceso, decidimos iniciar una correspondencia con GENTES DE(L) MUNDO. Pequeños grupos de niños/as de diversas edades enviaron sus cartas a personas del mundo de la literatura, la danza, las artes plásticas, también a editores, azafatas de vuelo, cuentistas...
La inmensa mayoría de nuestros corresponsales respondió, y lo hizo con una seriedad, entrega y dedicación dignas del mayor agradecimiento por su interés y respeto hacia los niños.

En su carta dirigida a Antonio, "el poeta-ornitólogo", los niños le enviaban palabras como estas:

(...) Estamos trabajando para conocer este y otros mundos, por eso te escribimos, para que nos cuentes cómo entraste en la madriguera de la poesía (...) Sabemos que, además, también te interesan los pájaros. ¿Qué encuentras entre el mundo de la poesía y el de las aves? (...)

Al poco tiempo recibimos respuesta de Antonio: un voluminoso sobre contenía la extensa carta, una postal con la imagen de una cigüeña, y un par de artículos suyos publicados en prensa: "El ruiseñor, tal como es" y "Las golondrinas".

Transcribo aquí su carta completa:

                                                                  La Vall D’Uixó, 8 de mayo de 2005

Queridos Ana, Juan, Paco y Damián:

   Lo primero que quiero hacer es agradeceros de todo corazón que hayáis pensado en mí, que me hayáis supuesto capaz de contaros algo de ese mundo en el Mundo que son los pájaros. Me pedís una cosa muy complicada aunque no lo parezca: nada menos que os explique una cosa –mi interés por las aves y la poesía-, que yo mismo no termino de saber explicarme. Voy a intentarlo.
  Todo empezó, como suele suceder con algunas cosas importantes que nos hacen ser quienes somos, cuando yo era un niño. Vivía entonces (hasta los siete años) en un pueblo de la provincia de Cádiz, donde nací, que se llamaba Medina Sidonia. Como muchos otros pueblos de Andalucía, Medina está situado sobre un cerro que domina una tierra muy extensa de colinas onduladas. Hay muy poca agricultura, pero la ganadería (toros bravos en su mayoría) es muy importante. Esto hace que el campo esté poco trabajado y se mantenga en un estado, digamos, semisalvaje. Un terreno ideal para los pájaros y otros animales. Así que mi pueblo –y más en los años sesenta- era muy rico en bichos de toda clase, y los niños de entonces (sin televisión ni Play Station) los teníamos como juguetes accesibles. Jugar con insectos, ranas y lagartos era pan de cada día. Yo, además, tenía hermanos mayores capaces de subirse a árboles y tejados, de saquear nidos de gorriones, de estorninos y de cernícalos. Esto, por aquellos años, cuando aún no estaba de moda el ecologismo, nos parecía la cosa más normal del mundo y nadie se escandalizaba ni nadie nos reñía. Mis hermanos me proveían, por tanto, de crías que yo intentaba alimentar con escaso éxito, la verdad. Por otra parte, mi madre tenía un gallinero al que yo acudía con ella para recoger la puesta diaria y llevarles de comer a las gallinas. Asistí muchas veces al nacimiento de los pollitos y jugué con ellos hasta hartarme. Mi madre, por si fuera poco, era también una experta atrapando toda clase de pájaros que encontraba en el gallinero, y me los entregaba para que me entretuviera con ellos. Pero entonces descubrí algo que luego ha sido decisivo en el hecho de que nunca hayan dejado de interesarme las aves: me di cuenta de que había una enorme diferencia entre ver un pájaro a distancia y verlo de cerca, en las manos. Y es que están llenos de detalles que si uno puede ver ya no se olvidan. El plumaje del vientre y los costados de la perdiz, por ejemplo. O el de un jilguero, lleno de amarillo-azufre; y el de la abubilla, con su cresta de fuego; y el del abejaruco, que es un arcoíris. A los seis años yo conocía las garras del cernícalo, con las que atrapa saltamontes; y el babero color negro azabache del gorrión macho; y el pico del alcaudón, ganchudo, perfecto para ensartar escarabajos en las espinas de las zarzas, que es un comportamiento suyo muy habitual.
   En fin, que conocer la diversidad tan grande de colores, formas y conductas de los pájaros, y desde tan niño, ha dejado en mí una marca imborrable. Y una cosa más: el gusto por ellos lleva unido el gusto por el campo, por los espacios abiertos, y por la vegetación, que tanto tiene que ver con las aves. Yo, que conozco un poquito Alborache, sé que tenéis la fortuna de vivir muy cerca del monte y rodeados de pájaros. Aprovechadlo.

   Bueno, continúo la historia. Cuando mis padres se vinieron a vivir a Valencia, y yo con ellos, claro, nos instalamos por suerte en un barrio que entonces estaba en las afueras de la capital y que se llama Monteolivete. Allí empezaba la huerta. Mi segunda infancia transcurrió casi como la primera, también al aire libre, jugando entre acequias y huertos, justo donde ahora está la Ciudad de las Ciencias y de las Artes. El caso es que seguí relacionándome con los pájaros, pero cada vez más procurando observarlos sin hacerles daño. Yo creo que la serie televisiva que entonces dirigía Félix Rodríguez de la Fuente (un naturalista español muy famoso) fue lo que me inculcó el deseo de saber más cosas de los animales en general y de las aves en particular. Fue entonces cuando me enteré de que muchas especies estaban en peligro y cosas así. Por aquellos años (entre los 8 y los 14 más o menos) yo quería ser zoólogo.
   No lo fui. Acabé haciéndome profesor de Filosofía y escritor. Algo muy diferente a primera vista. Sin embargo me he dado cuenta después de que no tanto, porque el mundo de las aves y el apego al campo pude incorporarlos a lo que escribía de un modo natural y provechoso. Saber mirar lo que está ahí afuera, observar con detenimiento y ser sensible a las cosas hermosas, todo eso, tan útil para escribir poesía, si lo tengo es gracias en gran medida a mi interés por la Ornitología, que es la ciencia que estudia a las aves. Empieza uno mirando algo que vuela y se acaba mirando el escenario donde eso vuela. Un bando de palomas me lleva a fijarme en el cielo azul (siempre distinto) y en la luz de la tarde, por ejemplo.
   Para ser poeta hay que saber mirar un poco más allá de las apariencias. Mirar pájaros y estudiarlos le enseña a uno a ver lo que no se ve a primera vista, y se descubren cosas emocionantes donde parecía que no había sino un simple animal asustado o molesto. Fijaos bien en una golondrina cuando entra en el nido o cuando pasa raseando el suelo cerca de vosotros. Fijaos en los colores (que no son negro y blanco nada más: de hecho la golondrina es más azul que negra), fijaos en la velocidad y en el contorno, y quizá descubráis que vale la pena porque notáis una sensación, un cosquilleo en el pensamiento, una cosa agradable que se llama BELLEZA.

   El poeta es un individuo empeñado más que otros en experimentar o sentir ese cosquilleo. Las aves con sus formas, sus cantos, sus colores y sus costumbres me parece que son una fuente continua de belleza, de belleza que suele pasar desapercibida y que cuando uno la capta produce una sorpresa incomparable que incita a seguir buscándola.
   No sé si he respondido a vuestras preguntas de un modo claro. ¡Eran muy difíciles! En cualquier caso, el mundo de la poesía ha encontrado en los pájaros, desde muy antiguo, un motivo fértil para la inspiración. Ahora bien, la poesía es un mundo más amplio que el de las aves, tan amplio, tan amplio, que equivale al Mundo todo, porque el Mundo, cualquier cosa que esté en él, puede ser objeto del interés de la poesía.
   Me despido ya. He intentado hacer una letra legible, pero soy un desastre. Perdonadme. Espero que lo que os he contado tenga alguna utilidad para vosotros. Ha sido un verdadero placer escribiros. Os mando besos a porrillo y os pido que os paréis de vez en cuando a mirar a esos bichos voladores y piadores que nos alegran la vista y la vida. Vuestro y a vuestra disposición





En su último libro publicado, "Gracias, distancia", Antonio incluía estos aforismos:

Poema: foco que no alumbra todo aquello que alcanza.

Al celebrar el mundo, la poesía no hace más que estar en sí misma.


26/5/19

SORPRESAS TE DA LA VIDA



Coincidiendo con la undécima edición de "Así es la vida", recibí un aviso: una maestra llamada Darita estaba intentando localizarme. Nos pusimos en contacto y surgió otra de esas sorpresas que este libro nunca cesa de regalarnos.

Dari es maestra de una escuela unitaria de la provincia de Cuenca que cuenta con 5 alumnos. El pequeño colectivo dedicaba este curso, simplemente, a celebrar la VIDA. Estaban ilusionados por compartir también conmigo un rato de vida y el contagio fue inmediato. Así que, a los pocos días, acudí a la cita en Santa Cruz de Moya.

Me encontré en el pequeño pueblo sumergido en un silencio sólo salpicado de trinos de pájaros, voces apagadas o el motor de algún tractor. Antes de llegar a mi destino fui inmediatamente reconocida porque todos los habitantes sabían de mi visita.
Me recibieron en la escuela con esta exposición:


Entre Dari, los cinco niños y sus mamás -constantemente activas en la escuela-, habían reproducido todo el libro en gran formato para montar esta amplia instalación sobre una red de hilo rojo.





Después nos reunimos en el aula. Los niños y yo nos preguntamos y contamos muchas cosas. Entre otras, que dentro de su proyecto habían seguido el proceso de la llegada a la VIDA de sus pollitos. Entre lágrimas me comentaron que también se habían encontrado en el camino con la otra cara de la VIDA, es decir, la MUERTE; pues uno de los pollitos se les había muerto.


Y hablando de gallináceas, Samuel y Lucas aprovecharon parar narrarme magistralmente el cuento acumulativo del Gallo Kirico que se fue a la boda de su tío Perico...


... y seguimos con más rítmicos cuentos de nunca acabar para enlazar con nuevos ritmos. Junto a su profesor de música y su maestra me dedicaron, cantando a coro, una "vital" canción de Dani Martín. 
Para seguir celebrando la VIDA, no podían faltar buenos alimentos, así que también me regalaron un librito artesanal confeccionado por ellos con suculentas recetas de la gastronomía manchega. Lo completaba un sabroso refranero.












Yo, como no podía ser de otro modo, también aporté mi granito de arena con algún regalo.


Terminada la jornada escolar, los maestros continuamos celebrando la vida. Pasamos a la práctica gastronómica con una estupenda comida en un pueblo vecino, paseamos charlando junto al río, visitamos el castillo de Moya... ¡Todo un día de VIDA placentera!
Ahora Dari, los niños y yo, nos seguimos contando cosas por correo. Me enviaron el breve reportaje "De huevo a pollito" (se puede ver aquí) que Noticias CMM había grabado muy recientemente.

2/4/19

INDUSTRIAS Y ANDANZAS DE ALFANHUÍ



Hoy, Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil y con la recientísima muerte de Rafael Sánchez Ferlosio, rescato el viejo ejemplar de las "Industrias y andanzas de Alfanhuí" coincidiendo con su autor, que la consideraba su más estimada obra. 
Entre sus páginas, encuentro un viejo folio amarillento y manuscrito. Se reprodujo en su día con uno de aquellos antiguos artefactos a manivela llamados ciclostil que te pringaban de tinta hasta las orejas. Debe de ser una de las copias que le hacía llegar a mi alumnado hace casi cuatro décadas.
Impartía entonces en Secundaria lengua-literatura y plástica; así que jugábamos con Alfanhuí, cuando menos, desde estos lenguajes. Entre otras actividades, les leía en voz alta en clase de plástica pasajes de la novela. Textos repletos de referencias sensoriales: acústicas, visuales, plásticas, cromáticas... 
Todavía retengo en la memoria excelentes ilustraciones sobre el capítulo VII -uno de nuestros preferidos-,"De un viento que entró una noche en el cuarto de Alfanhuí y las visiones que este tuvo"
Los chavales imaginaban y reproducían, a partir de la lectura, la escena nocturna con la llama de la lámpara de aceite agitada por el viento en una estancia -salpicada de pájaros disecados-, de la casa del maestro taxidermista.

El viento entraba cada vez más lleno por la ventana y traía como una música de ríos y bosques olvidados.
Al compás de la música, la llama hacía danzar las sombras de los pájaros (...) pusiéronse a danzar las danzas arcanas, las danzas primitivas de su especie, dibujando sobre el techo del salón una rueda grandiosa de alas y de picos.

O este primer fragmento del capítulo I, amarilleado (¿por la glandulita del rubor?) en la copia a ciclostil.



El gallo de la veleta, recortado en una chapa de hierro que se cantea al viento sin moverse y que tiene un ojo solo que se ve por las dos partes, pero es un solo ojo, se bajó una noche de la casa y se fue a las piedras a cazar lagartos. Hacía luna, y a picotazos de hierro los mataba. los colgó al tresbolillo en la blanca pared de levante que no tiene ventanas, prendidos de muchos clavos. Los más grandes puso arriba y cuanto más chicos, más abajo. Cuando los lagartos estaban frescos todavía, pasaban vergüenza, aunque muertos, porque no se les había aún secado la glandulita que segrega el rubor, que en los lagartos se llama "amarillor", pues tienen una vergüenza amarilla y fría.

Nos encantó también descubrir algunos asuntos sobre nombres; como el hecho de que la criada del taxidermista no tuviera ninguno, pues era sordomuda.

Y, por supuesto, el nombre que el muchacho recibe de su maestro:



¿Tu? Tú tienes ojos amarillos como los alcaravanes; te llamaré Alfanhuí porque este es el nombre con que los alcaravanes se gritan los unos a los otros. ¿Sabes de colores?  

Un placer de reencuentro con un libro que es pura sinestesia. Un relato cuyas palabras hacen viajar por constantes asociaciones sensoriales. 

4/3/19

RAINER Mª RILKE: SOBRE LA MUJER

Lou Andreas-Salomé / Rainer Maria Rilke
Esta semana -cada año con más fuerza-, se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En los últimos días, una azarosa red de enlaces me ha remitido al entrañable reencuentro con Cartas a un joven poeta de Rilke. Una joya de libro que no había abierto desde principios de los años 70 del pasado siglo, que he releído con sumo cuidado -ya que el ejemplar quedó como una rosa marchita que se deshoja entre las manos-; y que me ha descubierto la influencia, ya olvidada, que ejerció desde aquellas primeras lecturas.

Entre muchas otras perlas, encuentro en la carta VII, dirigida al joven Kappus desde Roma el 14 de mayo de 1904, estas ¿proféticas? palabras de Rilke sobre la mujer:

"La joven y la mujer, en su nuevo desarrollo personal, serán transitoriamente imitadoras de los malos y los buenos modales masculinos, y repetidoras de las profesiones varoniles. Tras la incertidumbre de tales tránsitos se demostrará que las mujeres habrán pasado por esos abundantes y variados disfraces -con frecuencia risibles- solo para purificarse, en lo más peculiar de su naturaleza, de las deformadoras influencias del otro sexo. Las mujeres, en las cuales la vida se demora y habita más inmediata, fecunda y confiadamente que en el hombre, es preciso que en el fondo hayan llegado a ser humanos más maduros, seres más humanos que el hombre liviano -no atraído bajo la superficie de la vida por el peso de ningún fruto corporal-, quien, fatuo, precipitado, menosprecia lo que cree amar. Esta humanidad de la mujer, madurada en los dolores y las humillaciones, saldrá a la luz cuando la mujer haya mudado los convencionalismos de lo exclusivamente femenino, en las metamorfosis de su condición social; y los hombres, que aún hoy no sienten llegar esto, se verán sorprendidos y vencidos. Un día (de ello, sobre todo en los países nórdicos, ya hablan e ilustran signos inequívocos), un día la joven será, y será la mujer, y sus nombres no significarán más lo mero contrario de lo masculino, sino algo por sí, algo por lo cual no se piense en ningún complemento ni límite, sino nada más que en vida y ser: el ser humano femenino.
Este progreso transformará (al principio muy contra la voluntad de los hombres superados) la vida amorosa, hoy colmada de errores; la cambiará fundamentalmente; la convertirá en una relación valedera de ser a ser, no ya de varón a mujer. Y este amor más humano, que se realizará infinitamente delicado, y cuidadoso, y bueno y claro en el atar y desatar, se asemejará al que penosamente preparamos luchando: el amor que consiste en que dos soledades mutuamente se protejan, se limiten y se reverencien."

12/12/18

HISTORIA DE TODOS


Historia de Todos.
Texto: Héctor Gómez Navarro. Ilustración: Ina Hristova.
Editorial A buen paso

Historia de Todos es una delicia de lectura.
Compuesta por capítulos que, en principio, pueden parecer relatos independientes, va componiendo un mosaico humano sobre los habitantes de la región de Piura, en el norte de Perú.
Aunque Héctor Gómez nació en España, su libro nació en Perú y está escrito desde el uso del idioma que se hace en Piura. Un español rítmico y con gracia que, inevitablemente, sumerge al lector en un realismo mágico encantador.

Ya en la primera página, la historia te atrapa cuando Terencio se encuentra en el campo un ángel -“así, magulladito y con las alas lastimadas”-, que se tendrá que disputar con dos curas muy persuasivos, cada uno en su estilo:

“…que puede que Dios lo envíe para algo importante, hombre, y no se lo va a decir usted que ni sabe latín ni tiene a los churres bautizados, y mire, así entre nosotros si quiere le doy la indulgencia plenaria, hermano Terencio, mire que le ofrezco la Gloria.”

“Ya dénoslo, carajo. Si es ángel es de Dios y lo que es de Dios, acá del cielo abajo, es de nosotros. Mire que lo envío a usted de frente al infierno, a hacerle compañía a la chola de su mamá.”

El mosaico se completa, capítulo a capítulo, historia tras historia de sorpresa en sorpresa hasta el final, donde uno descubre que:

“Verás, antes la gente nacía como quería. Con un pie para atrás, como yo, con tres brazos, como tú. Cada uno según su capricho. Luego la gente se fue olvidando y empezaron a nacer todos iguales (...)”

Lo dicho: una delicia.

Historia de Todos ganó en 2011 el Premio Asturias Joven de Narrativa. En 2017, A buen paso lo editó con las sugerentes ilustraciones de Ina Hristova.