27/4/22

DAVID McKEE, ESE ENTRAÑABLE GAMBERRO

 


Me sorprende el escaso eco que ha tenido en España, hace apenas veinte días, la muerte de David McKee. Máxime, habiéndonos dejado precisamente en el mes de abril, mes del Libro por excelencia. 

Así pues, qué menos que dedicarle un pequeño espacio de memoria y reconocimiento a él y a su obra.

Además de haber tenido la fortuna de disfrutar algunos encuentros con David, de verlo espontáneamente inventar y dibujar, por ejemplo, un elefante con ruedas e intermitentes en las orejas, considero que la obra de este gamberro ingenioso, creador (entre otros personajes) de múltiples elefantes imposibles y de diversos monstruos, merece al menos una reseña.

Considero fundamental destacar en la obra de McKee lo no dicho, lo no explícito, todo lo que transmite sin siquiera nombrarlo, alejándose de ello como quien no quiere la cosa; y cómo, desde ahí, se dirige con divertidos guiños a unos lectores que no precisan de explicación didáctica alguna porque cada cual sacará sus propias conclusiones. En su obra David apela a asuntos tan diversos como la paz, la guerra, el poder, el abuso, la diversidad, la identidad, la empatía, el ingenio, la agresividad, el acoso… sin nombrarlos jamás y condimentando siempre sus historias con matices humorísticos.  


 

 A lo largo de los años, en más de una ocasión he celebrado con niños auténticas juergas emulando la fiesta de “Elmer” y su manada de paquidérmicos colegas. 

 

He disfrutado con los pequeños revolcándose de risa sobre la alfombra y pidiéndome una y otra vez que les volviera a contar “Dos monstruos”. Los originales insultos que ambos se profieren mutuamente unido a todo lo no dicho en esta historia, inducían a los niños a querer escucharla y afianzarla a golpe de repetición. 

 

En otra clave, “Tres monstruos” siempre suscita también muy diversos intereses. 

 

Y, en diferentes situaciones, he dedicado especialmente a las familias el relato que, en su primera edición española se tituló “Ahora no, Fernando” y posteriormente “Ahora no, Bernardo”, creando cierta polémica incomodidad entre los papás y mamás asistentes. Porque a los niños que no son escuchados, bien se los puede comer un monstruo o incluso convertirse en uno de ellos. 

 

Pero hay monstruos y monstruos. Una de las diversas acepciones que incluye el diccionario de la RAE del término “monstruo” es: “Persona que en cualquier actividad excede en mucho las cualidades y aptitudes comunes”. En este sentido, David McKee era bastante monstruo. Un monstruo del humor inteligente. Un monstruo que, con textos e ilustraciones, alcanzó ese difícil menos es más, sin dogmas, estereotipos o moralinas, tratando temas que, como alguna vez se ha dicho, resultan de “una sencillez tal que incluso los adultos podrían comprender.”


Me hace especial gracia esta fotografía en la que el autor, sobre un fondo de color Elmer parece emular exactamente la misma mirada que su personaje cuando este se coloca estratégicamente entre sus dormidos compañeros de manada disfrazado de elefante color elefante.

Otra de sus obras, de más reciente publicación en España que las anteriormente citadas (2013), es "Seis Hombres". Con ilustraciones, en esta ocasión en blanco y negro, el libro parece todo un homenaje a "los Tambores" de Reiner Zimnik. En él David se pregunta por cuánto tiempo se puede mantener la paz mientras explora en sus páginas las causas de la guerra.

Descansa en paz, David McKee, tu obra seguirá dando guerra.


23/4/22

MARTHA Y/O TOM: LA SILENCIADA SOBRINA DE FREUD

Hace aproximadamente una década, empezó a difundirse con mayor reconocimiento la redescubierta obra de Martha Gertrud Freud;  artista nacida en Viena en 1892. 

Su apellido llegaba por la doble vertiente materna y paterna. La madre era hermana del Sigmund Freud y el padre, también lejano pariente de la familia, llevaba el mismo apellido.

 

Con apenas quince años, Martha tomó pronto conciencia de que en la sociedad de la época, como mujer, estaba en clara desventaja para que sus inquietudes personales y creativas alcanzaran cierto reconocimiento. Tomó entonces la decisión de cambiar su nombre por el de Tom y, en ocasiones puntuales, vestir con ropas masculinas. 

Tom estudió arte en Londres y en Berlín y después se instaló a vivir en Munich donde, en 1920, contrajo matrimonio con Jakob Seidmann, de procedencia judía como ella. Fue entonces cuando su nombre pasó definitivamente a ser Tom Seidmann-Freud. Muy poco tiempo después Jakob y Tom tuvieron a su única hija, Angela.

Desde su creación artística, Tom fue decantándose con creciente interés por la ilustración de libros para la infancia. La pareja Seidmann-Freud creó entonces la Editorial Peregrin, nombre que compartía con el del protagonista del libro escrito e ilustrado por Tom El viaje del Pez.

Se trataba esta de una historia onírica (muy propio de una Freud), en la que Peregrin viaja a lomos de un pez.


A esta le sucedieron otras publicaciones y el éxito y reconocimiento de Tom como ilustradora iba en aumento. Fue entonces cuando la pareja conoció al escritor y traductor judío Jaim N. Bialik y, asociados con él, crearon la Editorial Ophir con la idea de publicar buena literatura infantil en hebreo ilustrada por Tom.

 

Sus publicaciones tuvieron una exitosa acogida (parece ser que despertaron incluso el entusiasmo de Walter Benjamin), pero la despiadada crisis económica venía arrasando, lo que provocó el cierre de la editorial y la ruina de los Seidmann-Freud.

 

En 1929, Jakob, tras vender todas las propiedades que pudo y sumido en la más absoluta desesperación, se suicidó colgándose de una viga.

Su hija Angela tenía tan solo seis años, necesitaba a su madre y Tom era plenamente consciente de ello, pero ni siquiera eso logró sacarla de su abatimiento y su tristeza. Dejó de comer consumida por la pena y acabó también suicidándose. Tenía 37 años.


Lily, la hermana de Tom con la que siempre había mantenido una estrecha relación, se hizo cargo, no solo de la pequeña Angela, sino también de reunir, conservar y esconder todos los trabajos de su hermana en una caja sellada. Una obra que no tardaría en ser prohibida y perseguida por los nazis. Lily y Angela se trasladaron a Palestina y, en 1978, a la muerte de su tía, Angela recuperó toda la obra de Tom Seidmann-Freud guardada en una caja sellada durante cincuenta años. Y comenzó a difundirla...

 



13/1/22

LA VIDA SIGUE...

 

 
En el tránsito entre 2021 y 2022 me llegaron buenas nuevas editoriales: 
13ª edición en castellano y 5ª en valenciano de "Así es la vida" (Editorial Diálogo-Tilde).
 
También me llega una solicitud para ir a visitar próximamente a un centenar de criaturas de segundo ciclo de E.I. en Cartagena. Parece ser que los Reyes Magos les han dejado un ejemplar a cada niño/a y ya se disponen a iniciar un proyecto "vital".
 
Me agrada seguir comprobando la resistencia de este libro a responder a los "tallajes" en lo que a edad se refiere. Ciertos adultos, jóvenes, adolescentes y niños de cualquier edad parecen apreciar -por motivos bien diversos-, el álbum en cuestión. Tantos motivos como lectores.
 
Un placer compartir múltiples pedacitos de vida.


20/9/21

POBRES CLÁSICOS DE LA LITERATURA PARA LA INFANCIA

 

Si los autores clásicos de la literatura levantaran la cabeza, seguramente se indignarían, es decir, se sentirían indignos de cierto trato como es, asimismo, indigna la consideración que frecuentemente se tiene de la infancia.

Ayer leía unas significativas palabras en una novela de la polaca Olga Tokarczuk:

“Siempre que se organiza algún acto infame, de los primeros de los que se echa mano es de los niños.”

Una vez más, el periódico El País ha lanzado una indigna colección de supuestos clásicos para la infancia (o para la infamia): "Mi Primera Biblioteca".

A saber: el primer ejemplar gratuito es un “Don Quijote de la Mancha” asignado a un tal Miguel de Cervantes (una coincidencia, pues no debe ser el mismo del Siglo de Oro). Consta de menos de 30 páginas con un simple y simplificado texto -traducido del italiano- y acompañado de estereotipadas ilustraciones. El final del libro reza así: "Colorín colorado / este cuento ha terminado. / Si te ataca un molino gigante / ¡llama al caballero andante!" (Sin comentarios).

Por el módico precio de 6’99 € el ejemplar, le sucederán títulos como un reducido “Alicia en el País de las Maravillas” -asignado a un tal Lewis Carrol-, “Peter Pan”, “Moby Dick”, “Pinocho”, “La Odisea” y más; todos ellos atribuidos a autores que escribieron unas obras originales muy alejadas de las desvirtuadas publicaciones de El País y de las que es difícil imaginar que consintieran asumir la autoría.

En el caso de “Alicia en el País de las Maravillas”, para más inri, ante el éxito de la compleja obra original, los propios lectores de la época, especialmente madres de niños pequeños, pidieron al autor una adaptación para ellos; propuesta que Carroll asumió dando lugar a un “Alicia para los pequeños” nada despreciable y con las correspondientes ilustraciones de Tenniel. ¿Es que no lo conocen? ¿O también les parece un plato demasiado empachoso para las pobres mentes infantiles?

De un tiempo a esta parte, parece haber un desmedido empeño en ofrecer a la infancia simplonas (salvo muy escasas, honrosas y bastante justificadas excepciones), adaptaciones de los llamados “clásicos”. Habiendo obras que suscitan en los niños tanto interés como, por ejemplo, “Donde viven los monstruos” de Maurice Sendak (1963, ¿"clásico"?), no logro entender que, cada vez con más frecuencia, se “imponga” a niños de 5 años un refrito de Quijote o una supuesta Odisea para “trabajar” en “tertulia dialógica”, entre otros inventos “innovadores”. ¡Hay tantas excelentes publicaciones donde elegir! ¿Por qué empeñarse en malversar antes de tiempo valiosas obras clasicas? ¿O es que se trata de pretender el espejismo de "¡Qué listo es mi niño, que ya ha leído La Odisea a los cinco años!"

Una criatura a la que se le haya hecho creer que conoce el Pinocho de un tal Collodi -que no escribió el gatoporliebre que le han ofrecido ni tampoco esa película que ha visto de la factoría Disney-, probablemente, nunca llegue a conocer ya la obra original ni saber quién la escribió. ¡Lástimosa y gratuita manipulación!   

He tenido experiencias con proyectos en torno a Peter Pan, Alicia o Pinocho en las que la mayor sorpresa y entusiasmo por parte de los participantes (incluidos adultos), ha sido descubrir por primera vez la existencia de las obras originales y sus autores, esas obras que creían ya archisabidas y que venían considerando simples historietas para "pequeñajos".

Mi pregunta para El País es: ¿No se ruborizarían ustedes si trataran la literatura para adultos con los mismos criterios con los que tratan la que destinan a la infancia?

18/8/21

EXPLOTAR POR VERGÜENZA EN AFGANISTÁN


Con la nueva toma de poder talibán en Afganistán, lamentablemente vuelven a saltar a la actualidad películas desgarradoras que muestran las realidades de niñas y mujeres bajo este régimen. A pesar de su extrema dureza (como la realidad misma), es un momento adecuado para visualizarlas y tomar conciencia de la situación.

Buda explotó por vergüenza (2007), es un drama franco-iraní que relata la historia de una niña afgana empeñada en su lucha por asistir a la escuela y recibir educación. Está magistralmente interpretada por actores no profesionales y dirigida por Hana Makmalbaf cuando contaba con solo 18 años de edad. Como largometraje, fue su ópera prima y recibió numerosos reconocimientos en diversos festivales de cine. 

Los Makmalbaf son una familia iraní (exiliada) cuyos miembros -padre, madre, dos hijas y un hijo-,  están todos dedicados al cine.


 

Anteriormente, el director iraní Mohsen Makmalbaf (padre de Hana), había financiado y colaborado en la producción de la película Osama, dirigida por Siddiq Barmak.

Fue la primera película enteramente rodada en Afganistán en 2003 desde que en 1996 el régimen talibán prohibiera las creaciones cinematográficas.

El film narra la historia real de una niña que, bajo el régimen talibán, se ve obligada a disfrazarse de niño con el fin de sobrevivir ella misma y el resto de su familia compuesta por miembros femeninos.

La piedra de la paciencia (2012) es una excelente película, brutal y estremecedora, dirigida por Atiq Rahimi.

 

En algún lugar del Afganistán en guerra, una mujer, madre de dos niñas pequeñas, alivia sus sufrimientos confesándole sus sueños, deseos y secretos a su marido inconsciente -herido de guerra y en estado de coma-, al que mantiene escondido en un armario.


Más conocida es la obra de Marjane Satrapi Persépolis. Primero como novela gráfica autobiográfica y, postriormente como película de animación, estrenada en España en 2007, y creada por la propia Satrapi en colaboración con Vincent Paronnaud.


Refleja las etapas que marcaron la vida de Marjan desde su niñez en Teherán durante la revolución islámica hasta su difícil entrada a la vida adulta en Europa.