22/10/15

"EL LECTURERO": ¿Animación a la lectura?

Como de todos es sabido, "animación" procede de "ánima", es decir, "alma"; por consiguiente, "animar" supone dar aliento de vida; insuflar alma. Algo muy diferente a ingeniar o copiar ortopédicas fórmulas estándar.

Y he aquí la historia de una extensa "animación":


Hacia finales de los años 90 del pasado siglo, decidí abandonar la escuela en la que había estado impartiendo clases en tercer ciclo de Primaria y primero de Secundaria durante casi una década. En ese último curso, en el grupo de 6º, había una niña llamada Carla que también dejaba esa escuela. Sin embargo, Carla fue una de las que decidió no perder el contacto conmigo. Continuamos una frecuente relación epistolar en la que, entre otros asuntos, hablábamos de nuestras lecturas.
Pasado un tiempo, un buen día (de mi cumpleaños) encontré en el buzón, no una carta, sino un aviso de Correos para recoger un paquete que enviaba Carla.
Lo que, emocionada, descubrí en aquel paquete fue esto:


Era una caja artesanalmente confeccionada por la niña. En su interior había algunos dibujos, citas y referencias a nuestros asuntos lectores compartidos.
La conexión que hice fue inmediata: una caja de costura, se llama costurero; una caja de lectura, no puede sino ser un "lecturero". Así se lo hice saber a Carla y nuestra convención con respecto a la nueva palabra fue definitiva.


Entre los primeros contenidos del particular cofre había referencias a Alicia, a Momo, a Peter Pan... pero también poemas, párrafos de novelas y ensayos, y un largo etcétera transcrito sobre los más diversos tipos de soportes.                                
Este sobrecito del Sombrerero Loco (una de las primeras entregas), contiene un surtido de ropa y complementos, a modo de recortables, para vestir al individuo situado sobre la "caja de té" que usa de podio.


Pero esta joya no podía ser unidireccional; si yo tenía un lecturero donde guardar tanto tesoro, ella debía tener el suyo. De modo que confeccioné uno para Carla.


Lectura va, correspondencia viene, nuestros respectivos lectureros se iban llenando de tesoros.


Y llenando...














... hasta que la capacidad no daba mucho más de sí en el primero y Carla decidió confeccionarme otro:


















Llegó el tiempo en que Carla, ya crecida, inició sus estudios superiores aquí y allá rondando siempre entre las Bellas Artes, el diseño de moda, el diseño gráfico...: La creación. 
Durante años, perdimos el contacto. Pero no sería una pérdida definitiva. Nuestros respectivos lectureros aguardaban pacientemente estación tras estación y silenciadas lecturas sobre lecturas.

En 2014, descubrí un día el anuncio de un evento: Carla presentaba, en una escuela de diseño en la que había estudiado, su incipiente y fructífero recorrido profesional. Allí nos reencontramos. Y -como no podía ser de otra forma-, recuperamos nuestras ánimas, nuestros ánimos y... nuestros lectureros.
La especialización profesional de Carla hizo que, en su primera entrega tras el largo paréntesis, me enviara un nuevo lecturero diseñado y realizado por ella; y ya son tres: el de niña, el de adolescente y el de joven diseñadora gráfica e ilustradora.
Por mi parte, se mantiene el primero, que me pilló ya en la madurez. No sé si su capacidad me empujará a confeccionarle el de ¿la vejez?

Aquí mi maravilloso tercer lecturero y algunos de sus primeros contenidos. ¡Un lujo!



¡Gracias, Carla, por tanta "ÁNIMAción"!

4 comentarios:

Magdalena Pastor Noguera dijo...

Qué cosa tan bonita y emotiva. Me gusta "EL LECTURERO"

séverine dijo...

La lectura no es un acto solitario ...siempre se comparte ...y da animos !
Merci Ana ...

Biblioabrazo dijo...

Qué maravilla! Esta es una historia preciosa, llena de lecturas y una manera de hacer un diario lector tremendamente creativo. Qué bonito! Gracias por compartirla.
Ana Nebreda. Biblioabrazo

Bibliocueva del Dragón dijo...

Hola, Ana Luisa. Llego a tu hilo a través del biblioabrazo. ¡Que belleza! Es una historia preciosa. Ciertamente anima a leer y a compartir lecturas.
muchas gracias por compartirla.
Abrazos de letras.