10/2/12

TRADICIÓN Y VANGUARDIA

Este curso 2011-12, inicié un seminario destinado a docentes en Buñol (Valencia). A él acude un entrañable grupo de – por el momento – sólo mujeres dedicadas a la educación desde diversos ámbitos y niveles.
Sin limitaciones de tiempo ni programa preestablecido, el seminario provoca diálogo, debate, atención a diversos intereses y curiosidades, teoría, práctica, juego y, en definitiva, enriquecimientos mutuos.
Las últimas sesiones me han conducido a profundizar en la reflexión en torno al tándem “TRADICIÓN Y VANGUARDIA” como eje fundamental e imprescindible en la Educación.
FOLKLORE (folclor o folclore), es palabra procedente del inglés folk “pueblo” y lore “saber, conocimiento”. Designa la expresión cultural de un pueblo: mitos, cuentos, leyendas, refranes, proverbios, adivinanzas, música, bailes, artesanía, costumbres… y un largo etcétera. En definitiva: la tradición.
TRADICIÓN, del latín traditio, procedente del verbo tradere “entregar”. Conjunto de valores culturales que unas generaciones heredan de las anteriores como transmisión de un valioso legado de identidad.
René Guénon (1886-1951), matemático, filósofo y metafísico francés, alude con la palabra tradición, a contenidos y prácticas transmitidas durante siglos que tienen abierta una vía de acceso a las verdades del ser humano. Defiende Guénon que esa tradición es única para toda la humanidad. Y se manifiesta de forma superficialmente distinta en las diferentes culturas, pero manteniéndose siempre intacta la parte más profunda, que es inalterable y explícitamente incomunicable.
Advierte, sin embargo Guénon, que la cadena se rompe con la época moderna, en la que se pierde la tradición verdadera y sólo persisten sucedáneos que no remiten a ninguna realidad transcendente, pues se trata sólo de manifestaciones físicas reproducibles y no de realidades interiores que se expresan a través de múltiples formas.
Vayamos al otro término del tándem:
VANGUARDIA, del francés avant garde; término de léxico militar que designa al grupo más adelantado de un ejército; es decir, el que va en primera línea de avanzada, exploración y combate. Posteriormente se aplicó al terreno artístico e intelectual en las llamadas vanguardias históricas de principios del siglo XX, caracterizadas por la búsqueda de la innovación. Esto es: los ISMOS: Impresionismo, Expresionismo, Fauvismo, Cubismo, Futurismo, Dadaísmo, Ultraísmo, Surrealismo, Creacionismo, Existencialismo… y demás ismos.
Ningún objeto se halla tan ligado a su nombre como para no aceptar otro que le convenga mejor. (René Magritte)
Seguramente en Educación, todo lo que en esencia nos concierne, se encuentra en un camino de constantes idas y venidas de la tradición a la vanguardia. Un camino que recorre toda la historia de la humanidad, la de las realidades interiores del ser humano enraizadas, a su vez, en el juego. Folklore hubo siempre, y vanguardistas también, mucho antes, incluso, de que se acuñara el término como tal.
La tradición responde a los resortes del inconsciente colectivo. A esa sabiduría inconsciente característica tanto de las culturas primitivas como de la primera infancia. No es casualidad que sea precisamente la infancia la que con más fuerza intrínseca se aferra a la tradición, a su prosodia, a sus ritmos, sus mitos, sus cantos y sus cuentos.
Por su parte, la búsqueda innovadora de cualquier vanguardista, está anclada en la tradición, desde la que se adelanta – de forma consciente, madurada y analítica –, con toda su capacidad de renovación transgresora. Sin que, por ello, pierda un ápice de su sentido ni la tradición ni la vanguardia. La una no es posible sin la otra ni la otra sin la una. Se retroalimentan y, a través del tiempo, mucho de lo que fue vanguardia, acaba integrándose en el marco cultural general e incluso en la tradición.
También la infancia y la juventud están constantemente salpicadas de avanzadillas transgresoras. Los niños son vanguardistas desde sus juegos llenos de observaciones, de experimentaciones y rupturas con lo establecido, desde sus ¿vale que yo era… lo que no soy? Los jóvenes y adolescentes son transgresores por excelencia.
Decía Vicente Aleixandre: Tradición y revolución. He aquí dos palabras idénticas.
El desobediente Rodari lo expresaría con otras palabras: Son los desobedientes los que hacen avanzar el mundo.
Si, como advertía Guénon, la tradición se pierde dejando paso a constantes sucedáneos intrascendentes y, mientras tanto, las vanguardias se diluyen en la retaguardia; ¿qué estamos haciendo sino deambular a ciegas por difusos caminos sin dimensión humana?
Únicamente en el breve y decapitado capítulo de la Segunda República, se sostuvo en España una Educación asentada sobre estos pilares. De ahí la implicación en sus filas de tantos intelectuales y artistas unidos a los maestros y volcados a contribuir – a cualquier precio –, en la construcción de un entramado educativo tan abrazado a la tradición como a la vanguardia.
Sólo una pregunta a dejar en el aire: Hoy, en el siglo XXI, ¿cuánto sabemos los docentes de tradición? ¿Cuánto de vanguardia?
Nunca es tarde si la sopa es buena
decía Don Ramón G. de la Serna.

1 comentario:

Dolors Todolí dijo...

Lo comparto. Hacen mucha falta estas reflexiones.
Un abrazo
Dolors