Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

3/6/26

TRESCIENTOS ANIVERSARIO DE " LOS VIAJES DE GULLIVER"

  

Parque Gulliver (Valencia)

Tres siglos han transcurrido desde la publicación en Londres de “Los viajes de Gulliver” del irlandés Jonathan Swift.

Merced a su éxito universal en el ámbito de la literatura infantil, se ha llegado a considerar, casi exclusivamente, una obra destinada a la infancia, lo que ha propiciado que se conozcan, principalmente, solo parte de las aventuras del viaje a Liliput incluidas en el primero de los cuatro libros. 

Sin embargo, la crónica completa de los cuatro viajes de Gulliver es una de las grandes sátiras de la literatura que, trescientos años más tarde, sigue vigente por la feroz crítica social y política que aborda: la corrupción, las intrigas palaciegas, la vanidad, la hipocresía, los fanatismos, la injusticia, las desmedidas ambiciones humanas… y un largo etcétera.

Su publicación en octubre de 1726 se anunció en prensa como el relato en dos volúmenes de “Viajes a varias regiones remotas del mundo, por Lemuel Gulliver, primero cirujano y después capitán de varios barcos.”

La novela sufrió, a lo largo del tiempo y desde sus inicios, constantes censuras; principalmente por las críticas sociales, pero también se eliminaron ciertos episodios escatológicos considerados inapropiados. Swift declaró que precisamente había escrito la novela para irritar al mundo, no para entenderlo.

 

Edición completa de la obra. 2009

 

Primera parte. Viaje a Liliput.

En este primer naufragio el navegante llega a Liliput, lugar habitado por diminutos seres humanos. Allí, entre otras cosas, descubrirá la estupidez de absurdos enfrentamientos ideológicos como la defensa de los tacones altos frente a los bajos o el conflicto que desencadena una guerra entre los que defienden cascar los huevos por la parte estrecha contra los “anchoextremistas”, que exigen hacerlo por la parte ancha.

Gulliver logra que se firme un tratado de paz, pero eso no le trae más que nuevos problemas que hacen emerger fanatismos, envidias, celos y venganzas. Asimismo, consigue apagar un gran incendio en el palacio de la Emperatriz mediante una abundante meada, lo que indigna y repugna a su Majestad Imperial.

 

 

Segunda parte. Viaje a Brobdingnag.

Brobdingnag es un territorio habitado por gigantescos titanes. Frente a ellos el náufrago Gulliver es ahora un mero liliputiense. Se convierte en su amo un labrador cuya hijita, de nueve años y doce metros de altura, lo convertirá en su muñeco-mascota al que cuidar y proteger con el máximo mimo. Sin embargo, el labrador irá descubriendo y explotando hasta el límite los beneficios de exhibir en ferias, mercados y cortes a semejante miniatura.

Puesto que, ya exhausto, acaba siendo vendido a la realeza, él le explica con orgullo y detalle al rey el funcionamiento político, social, jurídico y religioso europeo. El monarca concluye: “es la raza de bichillos más perniciosa que la naturaleza haya nunca permitido que se arrastre por la faz de la tierra.”

 

Tercera parte. Viaje a Laputa, Balnibardi, Glubbdubdrib, Luggnagg y Japón. 

Refugiado en un pequeño islote tras ser abandonado a su suerte por los piratas, aparece sobre él la isla flotante Laputa y accede a ella. Allí descubrirá las extravagancias más disparatadas propias de sus habitantes. Se trata de unos seres tan ensimismados que van acompañados de “batidores”, sirvientes que se ocupan de darles golpecitos con una especie de globos para que vuelvan en sí y centren la atención. Todos sus pensamientos están enfocados a las matemáticas y la música, aunque de una manera un tanto caótica y absurda.

Balnibardi es el territorio terrestre que avanza bajo Laputa y que depende del dominio absoluto del rey de arriba. Pero allí abajo la vida no es mucho más cabal.

En su retirada, Gulliver pasa por Glubbdubdrib, isla de los hechiceros o magos. El gobernador es un nigromante que le ofrece conversar con difuntos personajes célebres de la historia, con ello descubre nuevas farsas, injusticias, traiciones y corrupción. Continúa viaje haciendo nuevos descubrimientos por Luggnagg hasta alcanzar Japón y regresar a su hogar.

 

Cuarta parte. Viaje al país de los Houyhnhnms.

Asaltado por bucaneros su buque mercante, Lemuel Gulliver llega a una isla desconocida en la que vivirá tres años. En Houyhnhnmlandia encuentra a dos tipos de habitantes principales: los yahoos y los houyhnhnms.

Los primeros, muy similares a nuestra especie humana, son un tipo de primates hominoides de lo más despreciable, sucio y malintencionado; unas bestias un tanto degeneradas, brutales y repugnantes difíciles de amaestrar o de hacer entrar en razón.

Los segundos son unos hermosos caballos muy singulares. La etimología de su nombre significa “la perfección de la naturaleza”. Estos equinos no entienden el mal ni la palabra “mentira”, ese “decir lo que no es” que hace fracasar cualquier comunicación. Los houyhnhnms son una especie llena de virtudes sin adornos ceremoniales.

Con la convivencia y el paso del tiempo, Gulliver empieza a considerar a los humanos bastante similares a los yahoos. Y su deseo sería quedarse para siempre con los admirables houyhnhnms y seguir aprendiendo de ellos. Sin embargo estos también lo han conocido en profundidad a él y, en su asamblea, deciden que solo hay dos opciones: o domesticarlo y ponerlo a su servicio como a cualquier otro yahoo o pedirle que regrese a su país.

Por gratitud y respeto, Gulliver se ve obligado a partir. Le costará muchísimo readaptarse mínimamente a su sociedad y volver a convivir con repugnantes yahoos. Como contrapartida, se compra dos caballos.

 


 

8/1/26

VEINTE AÑOS DE "ASÍ ES LA VIDA"

 

A finales de 2005 se publicó por primera vez nuestro álbum ilustrado “Así es la vida”. Poco sospechábamos mi hermana (ilustración) y yo (texto) lo que el librito nos iba a deparar a lo largo del tiempo.

El pausado goteo de reimpresiones, en castellano y valenciano, no ha cesado hasta hoy. Mi hermana Carmen solo pudo ser testigo de algunas de ellas antes de su prematura muerte. Después se han sucedido hasta alcanzar los más de treinta y cinco mil ejemplares. 

  

"La Prota" muñeca artesanal elaborada por Carmen 

 

Transcurridos veinte años desde su publicación, “Así es la vida” sigue vivo. Y desde su vitalidad no ha dejado de dar sorprendentes señales de vida en todos estos años.

Poco después de su nacimiento y sin motivo aparente, llegaron ejemplares en castellano a diversos países de los cinco continentes y se tradujo el texto para narrarlo oralmente a lenguas tan insospechadas como el hausa, serbocroata, mandinga, árabe o japonés. De hecho, estuvo en trámites una posible edición en Japón, pero dio al traste cuando tuvo lugar el terrible tsunami (adversidades de la vida).

También se le dedicaron programas en radios y televisiones locales. Y, en el confinamiento de la pandemia, para mi sorpresa y sin previo aviso, un Telediario de la televisión pública dedicó el cierre a “Así es la vida”.

 


No soy usuaria de Amazon, pero alguien me dijo recientemente que el libro figuraba en el número uno de ventas de la sección de “Novelas ligeras para niños”. Me asomé a la web y descubrí un buen número de comentarios procedentes de lectores de España, México, EEUU o Italia.

La mayoría incidían en que era “un valioso libro que ofrece herramientas para manejar emociones y lidiar con la adversidad”. Que “aborda temas importantes como la gestión de la frustración en la vida cotidiana.” O que “es excelente para tratar el tema de la muerte y exteriorizar qué es lo que sentimos”.

Me llamaron la atención dos comentarios en italiano:

“Molto bello, piace molto a la mia figlia”

“Comprato per mia madre che studia spagnolo. É semplice e allo stesso tempo profondo. Di una coinvolgente belleza naïf. Lo consiglio.

(Comprado para mi madre que estudia español. Es sencillo y al mismo tiempo profundo. De una adictiva belleza ingenua. Lo aconsejo.)

 

En cuanto a las ilustraciones, se califican de "preciosas", "sencillas y atractivas" o "chulas para cualquier edad." 

 


Una persona se quejaba de no haber podido localizar por ningún sitio la edad apropiada a la que iba dirigido (ese mal hábito de asignarles tallajes a los libros). Pero había también acertados comentarios al respecto, entre otros:

“Para niños y para los que no lo son tanto”. “Recomiendo su lectura tanto para niños como para adultos.”

 


Reconocí en otro comentario una reacción de la que he sido testigo en muchas ocasiones:

“A mi hija de cinco años, la primera vez que lo leímos pareció no gustarle, sin embargo, le caló y días después les contaba a sus amigos que tenía un libro de la vida. Un año después, aún me pide contárselo de vez en cuando.”

 

Lo he comprobado con frecuencia; cuando una persona adulta disfruta del libro, reacciona inmediatamente, lo comenta y lo valora. Sin embargo, muchos niños permanecen pensativos y no dicen nada, parecen indiferentes a la lectura, pero es una cuestión de tiempo; transcurrido este, de repente, ante una situación oportuna, exclaman: "¡así es la vida” y regresan al libro.

 

 

 Mapas de "mi vida" elaborados por niños en talleres

 

 

 

En estos veinte años, la criatura me ha proporcionado importantes aportaciones. La he compartido en escuelas, bibliotecas, talleres, cursos e incluso por correo postal con personas pequeñas, medianas, grandes y muy grandes.

Me han llegado voces anunciando que han visto el libro en tanatorios como recurso de acompañamiento al duelo. De personas que lo regalan como bienvenida a la vida cuando nace en su entorno una criatura. De lectores que se emocionan, lloran, rememoran y dialogan con otros. De librerías, escuelas y centros de salud que han desarrollada actividades en torno a él.

- Para mí es como un oráculo -me dijo alguien-, cuando ocurre algo importante en mi vida lo vuelvo a leer y, en cada ocasión, la lectura es otra.

Entre otros capítulos curiosos, hubo uno un tanto especial: una pianista murciana afincada en Alemania creó una entrañable composición al piano para acompañar la lectura de “Así es la vida” en una especie de recital en alemán.

 

Quizá es cierto que “Así es la vida”, tanto desde el texto como desde la imagen, dice mucho con muy poco. Mucho más de lo que yo podía suponer cuando lo escribí en un arrebato de madrugada.

¿Lo sorprendente? Que todo esto se debe exclusivamente al fenómeno “boca-oreja”. Veinte años de “boca-oreja”.

 


4/9/25

EL TERROR Y LA ESPERANZA

 


Maniac es un ensayo novelado de Benjamín Labatut (Anagrama), sobre determinantes hallazgos científicos y tecnológicos a lo largo del siglo XX. Labatut novela su ensayo sobre una base de documentación exhaustiva que incita al lector a comprobar con frecuencia datos, a cerciorarse de que el autor nos está hablando de personajes y acontecimientos verídicos.

La lectura de esta obra me ha llevado a establecer un puente con el libro que escribí -diría que en paralelo a Labatut-, bajo el título El tiempo entre engranajes (Pre-Textos).

 

 

Salvando grandes diferencias, ambas obras se ocupan de ese sigiloso devenir de la humanidad que, paso a paso, a lo largo del tiempo, nos desvela buena parte del proceso que desemboca en este presente siglo tan lleno de incertidumbres. Y resulta curioso que, con frecuencia, solemos desconocer a muchos de los artífices que han intervenido de forma crucial en el proceso.

Como relata Italo Calvino en Las ciudades invisibles, son fundamentales las piedras que sostienen el arco que hoy vemos.

Marco Polo describe un puente, piedra por piedra.

- ¿Pero, ¿cuál es la piedra que sostiene el puente? –pregunta Kublai Kan.

- El puente no está sostenido por esta o aquella piedra –responde Marco Polo-, sino por la línea del arco que ellas forman.

Kublai permanece silencioso, reflexionando. Después añade:

- ¿Por qué me hablas de las piedras? Es sólo el arco lo que me importa.

Polo responde: - Sin piedras, no hay arco.

 

El tiempo entre engranajes, obra de menor envergadura que la singular Maniac, viene a convertirse en un preludio de esta. Apenas una avanzadilla que, partiendo del siglo XVII, observa los avances de la relojería mecánica y sus insospechadas consecuencias. Una tecnología de apariencia ingenua para lo que vendría después; inocentes engranajes de ruedas dentadas que, no obstante, supusieron, entre otras cosas, el impulso de la Revolución Industrial.

Leyendo en Maniac el breve pasaje que trata la derrota de Garry Kasparov ante la máquina Deep Blue, no podía por menos que recordar las históricas reacciones que, en su día, produjo El Turco. Este ingenioso autómata, también jugador de ajedrez, asombró durante años a Europa provocando tanta expectación como misterios.

Kasparov no había perdido un solo torneo en toda su carrera, destrozaba a sus rivales, y cuando fue derrotado por la máquina, sospechó que había un gran maestro del ajedrez escondido tras ella. Lo mismo pensaron en su momento los contemporáneos de El Turco.

Sin embargo, el autómata era fruto de tecnología mecánica y tenía sus trucos; la Deep Blue se adentraba ya en la Inteligencia Artificial.

El rizo se siguió rizando con la creación de AlphaGo, la máquina prácticamente invencible que abordó el Go, un juego de tres mil años de antigüedad, el más complejo y profundo que la humanidad ha concebido.

Hoy la batalla entre el hombre y la máquina ha alcanzado límites, cuando menos, inquietantes. El ser humano se enfrenta cada vez a mayores retos ante sus propias creaciones… y destrucciones.

 

Maniac ofrece “un porvenir que inspira terror y esperanza”. Su autor presenta, expone acontecimientos, no emite juicios; allá cada lector con sus terrores y sus esperanzas.

Labatut comienza su volumen con un aviso al navegante, apenas un guiño ante lo que irá aconteciendo en las sucesivas décadas. En las primeras páginas nos narra el suicidio, en 1933, de Paul Ehrenfest tras asesinar a su propio hijo discapacitado. Este físico teórico austriaco, íntimo amigo de Einstein, cae en la desesperación ante la corrupción del alma de la ciencia cuando irrumpe con fuerza la física cuántica: “Esa peste matemática que erradica todos los poderes de la imaginación” -diría a sus discípulos. Su ánimo se veía, además, socavado por el paralelo surgimiento del nazismo.

 

Después, quien cobra el protagonismo por excelencia en Maniac es el judío húngaro J. von Neumann; controvertida figura donde las haya a la que Labatut dedica la mayor parte de su libro. Un individuo que bien podría responder al calificativo de “monstruo” si contemplamos diversas acepciones de esta palabra (ser fuera de lo común, terrible, perturbador, de cualidades excepcionales…).

Von Neumann, a pesar de ser para muchos un perfecto desconocido, es, en buena medida, responsable de grandes transformaciones en la evolución de las ciencias y la tecnología, del panorama que hoy nos ofrece este “porvenir que inspira terror y esperanza”.

 

 

Clockwork eyes. Mick Ryan