1/1/23

EL TIEMPO ENTRE ENGRANAJES

 

Defiende el filósofo surcoreano Byung-Chul Han que hoy se vive mayoritariamente en un “tiempo sin aroma”. Un tiempo atomizado de constantes retazos inconexos sin un marco temporal. Una especie de hiperactivo zapping continuado donde todo se traduce a acción desarticulada sin conexiones entre pasado, presente y futuro.

Pero –dice Hang- “la experiencia se aloja en el pasado”. El pasado nos sostiene porque ordena los hechos en el tiempo y les da sentido y proyección, es decir, le otorga al tiempo su “aroma”.

Diría que es ese “aroma” al que alude Han el que dio sentido a El tiempo entre engranajes. Un relato que se desarrolla vehiculado por un diálogo con la Muerte, porque un tiempo atomizado en un marco de presente continuo sin rumbo y sin pasado ignora a la muerte o la niega. Por el contrario, un tiempo con “aroma” no puede negarla.

Viñeta de cubierta: Miriam Balaguer
 

En el tránsito de ese diálogo se establecen conexiones inesperadas, se descubre a personajes conocidos y reconocidos y a otros por conocer o injustamente ignorados. Y en el proceso, el tiempo se va articulando entre sus engranajes.

 

31/12/22

EL ARCA DE NO-ES


Mientras reinó la forzosa calma chicha pandémica, en lo que a actividad se refiere seguíamos navegando despacio entre unos y otros quehaceres: proyectos, desarrollo de talleres, publicaciones a la vista… Pero de pronto se abrieron las compuertas y la actividad se volvió frenética dejando este blog en dique seco durante bastantes meses. Varias posibles entradas nuevas se quedaron por el camino, el tiempo no daba para más, pero las últimas horas del año, aún me permiten presentar  

EL ARCA DE NO-ES. Ana-Luisa Ramírez / Carmela Mayor. Ed. Iglú

 



 

Ahí va el arca de No-es

que ahora ves

y ahora no ves.

Un arca tan particular

que, si llueve,

se moja como las demás.

 

En estas páginas, el Señor No-es, su esposa, sus siete hijas y los siete maridos de sus siete hijas tienen el placer de invitarles al juego -tal vez también en familia-, de rescatar animales de lo más peculiar. Porque, como nos advertía el pintor belga René Magritte:

“Todo lo que vemos esconde otra cosa. Siempre queremos ver lo que está escondido detrás de lo que vemos.”

 

Ejemplar de la especie Animali-yo

El arca de No-es es una historia relatada a través de la palabra y de la imagen. Ambos lenguajes cuentan un mismo relato que, sin embargo, No ES idéntico. 

El viaje que, desde el texto se podría imaginar a mar abierto, desde la imagen se convierte en una aventura, nunca mejor dicho, de andar por casa. Porque las cosas no siempre son lo que parecen.

La gota que colma el vaso del diluvio es el apéndice final que ofrece una serie de propuestas posibles para que personas de cualquier edad imaginen y creen sus propios bestiarios fantásticos.

Buen viaje


27/4/22

DAVID McKEE, ESE ENTRAÑABLE GAMBERRO

 


Me sorprende el escaso eco que ha tenido en España, hace apenas veinte días, la muerte de David McKee. Máxime, habiéndonos dejado precisamente en el mes de abril, mes del Libro por excelencia. 

Así pues, qué menos que dedicarle un pequeño espacio de memoria y reconocimiento a él y a su obra.

Además de haber tenido la fortuna de disfrutar algunos encuentros con David, de verlo espontáneamente inventar y dibujar, por ejemplo, un elefante con ruedas e intermitentes en las orejas, considero que la obra de este gamberro ingenioso, creador (entre otros personajes) de múltiples elefantes imposibles y de diversos monstruos, merece al menos una reseña.

Considero fundamental destacar en la obra de McKee lo no dicho, lo no explícito, todo lo que transmite sin siquiera nombrarlo, alejándose de ello como quien no quiere la cosa; y cómo, desde ahí, se dirige con divertidos guiños a unos lectores que no precisan de explicación didáctica alguna porque cada cual sacará sus propias conclusiones. En su obra David apela a asuntos tan diversos como la paz, la guerra, el poder, el abuso, la diversidad, la identidad, la empatía, el ingenio, la agresividad, el acoso… sin nombrarlos jamás y condimentando siempre sus historias con matices humorísticos.  


 

 A lo largo de los años, en más de una ocasión he celebrado con niños auténticas juergas emulando la fiesta de “Elmer” y su manada de paquidérmicos colegas. 

 

He disfrutado con los pequeños revolcándose de risa sobre la alfombra y pidiéndome una y otra vez que les volviera a contar “Dos monstruos”. Los originales insultos que ambos se profieren mutuamente unido a todo lo no dicho en esta historia, inducían a los niños a querer escucharla y afianzarla a golpe de repetición. 

 

En otra clave, “Tres monstruos” siempre suscita también muy diversos intereses. 

 

Y, en diferentes situaciones, he dedicado especialmente a las familias el relato que, en su primera edición española se tituló “Ahora no, Fernando” y posteriormente “Ahora no, Bernardo”, creando cierta polémica incomodidad entre los papás y mamás asistentes. Porque a los niños que no son escuchados, bien se los puede comer un monstruo o incluso convertirse en uno de ellos. 

 

Pero hay monstruos y monstruos. Una de las diversas acepciones que incluye el diccionario de la RAE del término “monstruo” es: “Persona que en cualquier actividad excede en mucho las cualidades y aptitudes comunes”. En este sentido, David McKee era bastante monstruo. Un monstruo del humor inteligente. Un monstruo que, con textos e ilustraciones, alcanzó ese difícil menos es más, sin dogmas, estereotipos o moralinas, tratando temas que, como alguna vez se ha dicho, resultan de “una sencillez tal que incluso los adultos podrían comprender.”


Me hace especial gracia esta fotografía en la que el autor, sobre un fondo de color Elmer parece emular exactamente la misma mirada que su personaje cuando este se coloca estratégicamente entre sus dormidos compañeros de manada disfrazado de elefante color elefante.

Otra de sus obras, de más reciente publicación en España que las anteriormente citadas (2013), es "Seis Hombres". Con ilustraciones, en esta ocasión en blanco y negro, el libro parece todo un homenaje a "los Tambores" de Reiner Zimnik. En él David se pregunta por cuánto tiempo se puede mantener la paz mientras explora en sus páginas las causas de la guerra.

Descansa en paz, David McKee, tu obra seguirá dando guerra.


23/4/22

MARTHA Y/O TOM: LA SILENCIADA SOBRINA DE FREUD

Hace aproximadamente una década, empezó a difundirse con mayor reconocimiento la redescubierta obra de Martha Gertrud Freud;  artista nacida en Viena en 1892. 

Su apellido llegaba por la doble vertiente materna y paterna. La madre era hermana del Sigmund Freud y el padre, también lejano pariente de la familia, llevaba el mismo apellido.

 

Con apenas quince años, Martha tomó pronto conciencia de que en la sociedad de la época, como mujer, estaba en clara desventaja para que sus inquietudes personales y creativas alcanzaran cierto reconocimiento. Tomó entonces la decisión de cambiar su nombre por el de Tom y, en ocasiones puntuales, vestir con ropas masculinas. 

Tom estudió arte en Londres y en Berlín y después se instaló a vivir en Munich donde, en 1920, contrajo matrimonio con Jakob Seidmann, de procedencia judía como ella. Fue entonces cuando su nombre pasó definitivamente a ser Tom Seidmann-Freud. Muy poco tiempo después Jakob y Tom tuvieron a su única hija, Angela.

Desde su creación artística, Tom fue decantándose con creciente interés por la ilustración de libros para la infancia. La pareja Seidmann-Freud creó entonces la Editorial Peregrin, nombre que compartía con el del protagonista del libro escrito e ilustrado por Tom El viaje del Pez.

Se trataba esta de una historia onírica (muy propio de una Freud), en la que Peregrin viaja a lomos de un pez.


A esta le sucedieron otras publicaciones y el éxito y reconocimiento de Tom como ilustradora iba en aumento. Fue entonces cuando la pareja conoció al escritor y traductor judío Jaim N. Bialik y, asociados con él, crearon la Editorial Ophir con la idea de publicar buena literatura infantil en hebreo ilustrada por Tom.

 

Sus publicaciones tuvieron una exitosa acogida (parece ser que despertaron incluso el entusiasmo de Walter Benjamin), pero la despiadada crisis económica venía arrasando, lo que provocó el cierre de la editorial y la ruina de los Seidmann-Freud.

 

En 1929, Jakob, tras vender todas las propiedades que pudo y sumido en la más absoluta desesperación, se suicidó colgándose de una viga.

Su hija Angela tenía tan solo seis años, necesitaba a su madre y Tom era plenamente consciente de ello, pero ni siquiera eso logró sacarla de su abatimiento y su tristeza. Dejó de comer consumida por la pena y acabó también suicidándose. Tenía 37 años.


Lily, la hermana de Tom con la que siempre había mantenido una estrecha relación, se hizo cargo, no solo de la pequeña Angela, sino también de reunir, conservar y esconder todos los trabajos de su hermana en una caja sellada. Una obra que no tardaría en ser prohibida y perseguida por los nazis. Lily y Angela se trasladaron a Palestina y, en 1978, a la muerte de su tía, Angela recuperó toda la obra de Tom Seidmann-Freud guardada en una caja sellada durante cincuenta años. Y comenzó a difundirla...