21/2/26

CINCO SEMILLAS DE ESTILO

 En 2016, el editor Gustavo Puerta Leisse tuvo la iniciativa de lanzar una publicación trimestral titulada “¡La leche!”. Se trataba de una revista destinada a lectores jóvenes y no tan jóvenes con artículos repletos de curiosidades relacionadas con artes, ciencias, técnicas, historia…  con la vida misma.

La revista se estuvo publicando hasta 2020, para muchos de sus números ofrecí artículos que Gustavo me iba sugiriendo. Entre otros, hubo algunos como este reunidos bajo el título “CINCO SEMILLAS DE…”

 

 

CINCO SEMILLAS DE ESTILO

(Raymond Queneau)

 

 

 

 1. Relato

Cuando me disponía a tomar el metro en el parque Monceau, me topé con las verjas cerradas. Allí había un tipo con gafitas redondas. Fumaba nerviosamente su pipa frente al cartel que rezaba: “En huelga”.

Era Raymond Queneau el conocido escritor, matemático, inventor y patafísico francés. Por culpa del paro, temía llegar tarde a un concierto de Bach en la Sala Pleyel. De pronto, echó a correr y lo perdí de vista.

Al día siguiente me lo volví a encontrar. Delante de la estación de Saint-Lazare le decía a un amigo: ¡Traduciré las variaciones de Bach a ejercicios de escritura!

Por lo visto, logró llegar al concierto a pesar de la huelga de metro.

 

 

2. Soneto

 

Iba a tomar el metro en ese instante,

Mas me topé con la verja cerrada.

Y allí estaba Queneau junto a la entrada,

Nervioso y con un aire algo inquietante.

 

Esa huelga de metro era importante,

Pues dejaba al escritor en la estacada.

Sería para él gran marranada

Llegar tarde a un concierto impresionante.

 

Echó a correr de pronto enloquecido.

No sé a dónde partió la criatura.

Yo me fui por donde había venido.

 

Lo volví a ver hablando de escritura

Poco después, con aire divertido,

Queriendo hacer de Bach literatura.

 

 

3. Síntesis

 

Voy al metro. Servicio en huelga. Allí, un escritor apresurado por llegar a la Sala Pleyel. Salió corriendo. Me fui.

Al día siguiente encuentro al escritor con un amigo. Dice que escribirá ejercicios de estilo inspirado en Bach. Llegó al concierto, por lo visto.

 

 

4. Refranero

 

Al que madruga, Dios le ayuda, pero aunque ya era tarde, también es cierto que no por mucho madrugar amanece más temprano. La puerta del metro estaba cerrada, y es que casa con dos puertas, mala es de guardar.

Las apariencias engañan, pero había allí un tipo de aspecto extraño. ¡Claro! Era ese escritor de fama. ¡Je!, cría fama y échate a dormir.

Pues no, no estaba durmiendo, que echó a correr de pronto como alma que lleva el diablo. Bueno –me dije-, el que mucho corre, pronto para. Lo perdí de vista, así que, ojos que no ven, corazón que no siente.

¡Lo que son las cosas! Lo volví a ver el día siguiente. Le decía a un amigo algo así como que la escritura es la pintura de la música, pero vamos, que entre broma y broma, la verdad asoma. Y de músico, poeta y loco, todos tenemos un poco.

 

 

5. Epistolar

 

                                                               París 10. 10. 1947

 

Mi muy estimado Sr. Queneau:

 

Le estoy enormemente agradecida por el envío de su reciente publicación “Ejercicios de estilo”.

El libro me ha parecido innovador a la par que inteligente y divertido. Sus 99 ejercicios invitan a continuar jugando con nuevos estilos hasta convertirlos en cientos, miles.

Nunca olvidaré los encuentros fortuitos que el azar nos regaló en torno a una huelga de metro y un concierto de Bach.

Transmita un saludo a su amigo Boris y reciba mi más sincera enhorabuena por esta nueva obra.

 

Deseando verlo pronto, le abraza su amiga y lectora

 

Ana-Luisa Ramírez

 

 

 



 

CINCO SEMILLAS DE LIMERICK

En 2016, el editor Gustavo Puerta Leisse tuvo la iniciativa de lanzar una publicación trimestral titulada “¡La leche!”. Se trataba de una revista destinada a lectores jóvenes y no tan jóvenes con artículos repletos de curiosidades relacionadas con artes, ciencias, técnicas, historia…  con la vida misma.

La revista se estuvo publicando hasta 2020, para muchos de sus números ofrecí artículos que Gustavo me iba sugiriendo. Entre otros, hubo algunos como este reunidos bajo el título “CINCO SEMILLAS DE…”

 

CINCO SEMILLAS DE LIMERICK

(Edward Lear)

 

1. Se llamó nonsense a un tipo de textos disparatados con juegos de palabras, ritmos, exageraciones y absurdos humorísticos. Y se inició, precisamente, en aquella Inglaterra Victoriana, la misma en la que vivía Alicia fuera del País de las Maravillas, y que imponía rígidas y correctísimas reglas sociales. Reírse de ellas suponía una especie de liberación.

 

2. El Limerick era una de estas formas de nonsense de origen popular. Un día, un pintor de paisajes inglés la descubrió y ya nunca dejó de inventar más y más limericks que siempre ilustraba con dibujos igualmente disparatados.

 

Había un anciano en Andalucía

que cantaba todo el santo día

a sus patos y a sus gorrinos,

a los que alimentaba con higos,

el valioso anciano en Andalucía.

 

Había una jovencita de Nevada

que se sentó alegremente en la entrada.

La aplastó la puerta de casa

y ella exclamó: “¡¿Qué diablos pasa?!”,

 la valiente jovencita de Nevada.

 

3. Como podréis imaginar, traducir un limerick del original inglés a otra lengua resulta harto difícil, pues para mantener ritmo, rima y significado, más que traducción, hay que hacer una adaptación.

 

 

 

4. El Limerick siempre presenta, en cinco versos, a un personaje excéntrico que realiza alguna acción disparatada. En el último verso se suele calificar al personaje con un adjetivo inesperado y, a veces, incluso inventado.

 

Hubo en Coblenza un viejo caminante

con piernas de longitud alucinante.

De una zancada conseguía

ir desde Francia hasta Turquía

aquel extraordinario caminante.

 

 

Había una anciana en Puerto Rico

que compró tres pavos y un abanico;

los colocó en una banqueta

 para tenerlos a la fresca

y los abanicaba sin cesar en Puerto Rico.

 

 

Había un anciano en Argel

que bebía hasta sin sed.

Le decían: “Te pondrás como una foca”,

y él contestaba: “ Y a mí que me importa”,

el globuloso anciano de Argel.

 

5. Edward Lear fue aquel paisajista autor de estos y muchísimos más limericks ilustrados, además de otros disparates como su colección de botánica absurda, entre la que se encuentran ejemplares del tipo de la Cerdicularia Piramidalis cuyos frutos son cerditos.

La vida de Lear no era menos disparatada que su obra. Fue el penúltimo de 21 hermanos. Decía que le hubiese gustado “ser un huevo durante el periodo de incubación”. Adoraba a los gatos y a los niños; odiaba a los perros, a los alemanes y el clima británico. Le gustaba tanto viajar que nunca tenía un hogar fijo.

Lear también se sabía reír de sí mismo y se hacía sus propias caricaturas. Era gordo, patilargo, enfermizo y gran amigo de sus amigos, entre ellos, también de su gato Foss, que vivió con él 16 años y murió tan solo dos meses antes que su amo.

Lear tenía pensado reunirse con Foss en un paraíso de su invención al que llamaba Jumsibobjigglequack; un lugar muy especial donde reinaba el silencio absoluto y no había ni ángeles ni pollos.

 

 

 

 

¿Te atreverías a escribir un limerick sobre Edward Lear?

 

Había un…