3/10/18

DE LO INDÓMITO




A lo largo de los meses, lecturas aparentemente dispares que venían deshilvanadas e intercaladas entre otras en un caprichoso fluir, sin intención previa alguna, se me han ido hilvanando en torno a “lo salvaje”. Es decir, lo “indómito”, lo “no domesticado”.
Y, una vez más, me inquieta comprobar cómo la humanidad “civilizada” avanzamos, siglo tras siglo, alejándonos de la esencia natural de las cosas. Lo hacemos a golpe de inmediatez y de doma. Una ortopédica doma de la naturaleza que incluye la de la propia humanidad.

Y concluyo que este proceso se arraiga, básicamente, en una pulsión de desconfianza hacia el fluir natural de las cosas, abrigada esta por el miedo a la inseguridad.
La única seguridad que el ser humano ha tenido desde que el mundo es mundo es su finitud. La muerte. No existe más seguridad que esa desde que nacemos. El resto son elucubraciones, devenires “indómitos” de los que la propia naturaleza de las cosas se ocupa.

Destacaré solo tres de esas lecturas que se me han ido hilvanando.
La primera fue No duermas, hay serpientes, un libro de Daniel L. Everett en el que cuenta sus experiencias durante varias décadas de convivencia con los pirahas, pueblo originario del Amazonas brasileño que habita a orillas del río Maici.



Everett -lingüista y misionero-, convivió con los pirahas con dos pretensiones: aprender su lengua -empresa que se había resistido a todo el que anteriormente lo había intentado-; y traducir el evangelio para atraer a los pirahas a su fe.
En la medida en que iba lentamente logrando su primer objetivo, fue tomando conciencia del absurdo y la absoluta imposibilidad del segundo.
La peculiarísima lengua de los pirahas (en la que no entraremos aquí en detalles) responde, como todo el resto de su modus vivendi, al hecho de que para este pueblo solo tiene valor la experiencia inmediata. Todo es presente continuo o pasado o futuro muy inmediato. Y si refieren algo ya ocurrido, solo lo hacen si han sido testigos directos de ello. Reconocen la muerte cuando la tienen delante y no le oponen resistencia alguna.
A pesar de los mil peligros para la supervivencia en los que viven inmersos entre la selva y el río, los pirahas son pacientes, tolerantes, alegres, juegan y se ríen de todo con una frecuencia insólita. No necesitan jefes ni leyes. Y en piraha no existe ninguna palabra que signifique “preocupación”.



Desde el momento en que –a los 3 ó 4 años-, los niños son destetados, se consideran miembros de la comunidad iguales a los demás. No hay prohibiciones que se apliquen específicamente a los niños. Todos deciden por sí mismos lo que hacen, nadie alecciona o sanciona a los pequeños porque no existe un concepto coercitivo de “educación”. Tampoco existe una jerga infantil para dirigirse a los niños. Los integrantes más jóvenes de la comunidad, al igual que los adultos, asumen riesgos y responsabilidades de la forma más natural contribuyendo y participando de todo.
Todo el mundo es responsable de la comunidad a la vez que es atendido por ella.


La segunda de las lecturas fue Jugar de André Stern (Ver enlace La familia Stern y el juego de aprender).
En esta obra el autor reivindica –como el título indica-, el juego como algo que es mejor tomarse en serio; pues se trata de un dispositivo de aprendizaje inigualable e innato. Sin rival a la hora de alcanzar todas las competencias para el desarrollo humano.
Y toda la reflexión que André propone se centra en una actitud que es el pilar maestro de su discurso: la confianza en el niño y en sus disposiciones espontáneas naturales, donde no hay distinción entre jugar, sentir, aprender y vivir.
Todo está relacionado, cada partícula tiene su razón de ser y dependemos, no solo los unos de los otros, sino también de un gran todo. Sin embargo, vivimos en un mundo en el que todo está cada vez más compartimentado e inconexo. En el que desconfiamos del pulso natural de las cosas y antes, siquiera, de pensar en dejarlas fluir, ya las estamos domesticando para que entren con calzador en los ortopédicos moldes que les hemos prefabricado. Así, también, domamos la infancia; encajándola en nuestros moldes contra-natura.

Destaco con especial interés unas palabras finales de la última página de este libro:
“No habrá paz en la tierra hasta que no estemos en paz con la infancia.”


La tercera lectura es La expedición de la Kon-Tiki.


El noruego Thor Heyerdahl, etnólogo e investigador impulsor de esta experiencia, narra en su libro -de forma apasionante-, todo el proceso de la expedición desde su planteamiento hasta el final de la misma.

Habiendo descubierto que los predecesores de los incas y los antiguos habitantes de ciertas islas de la Polinesia adoraban a un mismo dios solar llamado Kon-Tiki, Heyerdahl dedujo que los primeros pobladores de las islas del Pacífico fueron americanos de los tiempos preincaicos.
Otros investigadores objetaron que en aquella remota época, los aborígenes peruanos solo disponían de balsas con las que era imposible cruzar el Pacífico.
Para demostrar la exactitud de su hipótesis, Heyerdahl hizo construir una balsa fiel imitación a los modelos antiguos y, en compañía de cinco camaradas y un loro, la llevó a feliz término.

A lo largo del relato, resulta asombroso descubrir cómo el conocimiento y la confianza en la sabiduría ancestral de aquellos primeros navegantes, así como su respeto y comunión con el comportamiento de la naturaleza, se alían permitiendo a los expedicionarios llevar a fin su empresa.






Navegando durante meses sobre una pequeña balsa de troncos en mitad de la inmensidad del Pacífico, “en una oscuridad sin fin e ininterrumpida bajo un enjambre de estrellas”, Heyerdahl concluye:

“Que fuera el año 1947 antes o después de Cristo, pronto careció de significado alguno. Vivíamos y nos sentíamos vivir con vigilante intensidad. Nos dábamos cuenta de que, para los hombres anteriores a la época de la técnica, la vida había sido también plena e intensa; en realidad, más llena y más rica en muchos aspectos que la vida del hombre moderno. En cierta forma, el tiempo y la evolución habían cesado de existir; todo lo que hoy era real e importante, lo había sido antes y seguiría siéndolo después. Estábamos sumergidos en la absoluta medida común de la historia”.


Querámoslo o no, "lo indómito" está ahí desde que el mundo existe; y escapa a nuestras mil estrategias “civilizadoras” de doma a lomos de ciencias, tecnologías, metodologías y mercantilismos. Ignorarlo significa ignorarnos.

La flor en el asfalto nos lo recuerda como una metáfora burlona de la naturaleza.

El intento de Everett de evangelización (otra suerte de doma) de los pirahas, se convierte en un chiste cuando se conoce su experiencia. Él mismo concluyó que llevarles el mensaje de Dios a los pirahas es como llevar hielo a los esquimales.

La doma homogeneizante y mercantilista de la infancia y la juventud en nuestras sociedades es, más que una broma (incluso de mal gusto), un deplorable derrotero. No hay tiempo, no hay paciencia para la espera y, sobre todo, no hay confianza en las disposiciones naturales del ser humano, en esas que "pertenecen a la absoluta medida común de la historia", como señala Heyerdahl.

La evidencia de que la balsa Kon-Tiki fuera capaz de llegar desde las costas del Perú a la Polinesia siguiendo estrictamente las pautas y conocimientos de una remota civilización preincaica, da mucho que pensar sobre nuestra prepotencia, nuestras prisas, desprecio y desconfianza hacia la naturaleza del mundo y de nuestra propia especie.

1/9/18

PROYECTO "SALVAJE"


Disfrazados de "salvajes" en Carnaval
El pasado curso, una vez más, Pilar Garrigues, su alumnado de quinto de primaria y yo, nos lanzamos a la aventura de un proyecto al que llamamos "Salvaje". 
Como siempre que planificamos un proyecto, cuando se da el primer tironcito del hilo, nunca se sabe por qué derroteros y vericuetos nos acabará conduciendo pero, de lo que no nos cabe duda, es de que las diferentes áreas de aprendizaje se confabulan y acaban sorprendiéndonos con más y más nuevos intereses a reconducir y a alimentar de recursos. Todo ello, viene fundamentalmente pautado por las inquietudes que va manifestando el alumnado.

En esta ocasión el detonante, es decir, ese primer tironcito del hilo, fue el álbum ilustrado de Emily Hughes titulado "Salvaje" (Ed. Libros del zorro rojo).

Si atendemos a diferentes acepciones de "salvaje", podemos encontrar muy diversos conceptos llenos de matices. Por ejemplo: Que no está domesticado. No civilizado.  Primeras preguntas: No civilizado ¿desde el punto de vista de quién? ¿Es lo mismo domesticar que civilizar? ¿Quién está en condiciones de determinar que es más civilizado que otros?...
Otra acepción es que vive en libertad. Sin embargo, cuando comenzamos a indagar sobre casos reales de "niños salvajes", encontramos que, en la mayoría, esa "libertad salvaje" no había sido "libremente" elegida.
Las capas de matices son numerosas y sutiles; máxime si, además, atendemos a sinónimos de "salvaje": selvático, silvestre, indómito, inculto...



Abordamos realidades y ficciones: Literatura, investigación y documentación de diversos casos reales, sus versiones cinematográficas...
Así (y no entraré aquí excesivamente en los múltiples caminos que recorrimos), mientras se leía en grupo "El libro de la selva" de Rudyard Kipling (que nos condujo a otras obras del autor, su biografía, creación de leyendas, un estudio sobre la rabia...), comenzó la investigación sobre el caso de Marcos Rodriguez Pantoja, "el niño salvaje de Sierra Morena", cuya historia llevó al cine Gerardo Olivares en 2010 con "Entre lobos".
Marcos aullando con lobos

Uno de los principales responsables de dar a conocer el caso de Marcos, fue el escritor y catedrático en Antropología de la Educación, Gabriel Janer Manila. Quisieron los hados que nos pusiéramos en contacto con él y que respondiera con enorme generosidad a nuestras demandas.
Janer Manila, también por caprichos del destino, conoció casualmente a Marcos en Mallorca cuando estaba iniciando su tesis doctoral. La historia de Marcos lo atrapó de tal manera que decidió cambiar el asunto de su tesis para dedicarla al caso de "El niño salvaje de Sierra Morena". Posteriormente, publicó el libro destinado a jóvenes lectores (que, por supuesto, también leímos), "He jugado con lobos".



Gabriel nos remitió abundante e interesantísima documentación sobre su trabajo y las extensas entrevistas personales mantenidas con Marcos. Consultamos estos y otros de los documentos audiovisuales que abundan en Internet al respecto, vimos la película de Gerardo Olivares (que, aunque valiosa, desvirtúa en cierto modo la historia) y comenzamos a indagar en otros casos de niños "salvajes" atendiendo a muy diversos matices.

Inicio del esquema mural del proceso

Entre otros (Victor de Aveyron, Kaspar Hauser, Genie...) apareció una historia bastante diferente que suscitó el interés del grupo: la de Tippi Degré.


Inspirados, tanto por este acercamiento "salvaje" a la naturaleza y el mundo animal, como por las palabras de Janer Manila como insistente conclusión: "lo que salvó a Marcos fue la imaginación", los niños/as de 5º crearon un ingenioso calendario de animales fantásticos combinables recurriendo a la expresión plástica y el inglés.

Las curiosidades, indagaciones y aprendizajes se fueron sucediendo a lo largo del curso y generando múltiples trabajos. Fotografías de niños de tribus africanas suscitaron los disfraces de carnaval a base de pinturas tribales y tocados compuestos con elementos naturales recolectados.




Del recorrido desarrollado todavía surgió, en el último trimestre, otro interesantísimo matiz que se centraba en la crucial importancia, en lo que a "niños salvajes" se refiere, de las posibilidades de adquisición del lenguaje verbal. Era este un asunto trasversal y común a todos los casos. El desenlace más o menos trágico de los casos estudiados a lo largo de la historia, dependía, en gran medida, de las posibilidades de la conquista de la lengua de cada individuo. ¡Tan importante es la palabra!
Este asunto nos condujo a un cine-forum centrado en Helen Keller a partir de la película "El milagro de Ana Sullivan" (1962), al que, como en otras actividades, también acudieron miembros de las familias del alumnado.


Patty Duke interpretando a Helen Keller
Helen Keller quedó totalmente ciega y sorda desde los 19 meses de edad. Desarrolló un comportamiento "salvaje" durante su infancia que solo se recondujo -de forma admirable hasta el fin de sus días-, a partir del momento en que inicio la conquista del lenguaje de signos por el tacto. Sus posteriores logros sociales e intelectuales fueron asombrosos.

Y en estas y otras maravillosas salvajadas andábamos (referidas aquí muy a grandes rasgos) cuando se nos acabó el curso con mucho hilo aún del que seguir tirando. Pero un nuevo curso está a punto de comenzar; rememoraremos en grupo el camino recorrido, escucharemos inquietudes e intereses suscitados, seguramente visualizaremos la imprescindible película que quedó pendiente: "El pequeño salvaje" de Truffaut, e iremos construyendo el puente hacia un nuevo proyecto.
Ya la intuición anda apuntando hacia una propuesta con múltiples ramificaciones posibles entre realidades y ficciones: Vida "salvaje", Literatura y Cine. 

(Continuará) 



















Otro proyecto anterior: Un profundo viaje de andar por casa
Entradas relacionadas con lo "salvaje": Pedro Melenas. / Niños salvajes

6/6/18

DE LO QUE UN DICCIONARIO DIFERENTE PUEDE GENERAR



Viene de la entrada anterior

...Y jugando con los significados que los niños les asignan a esas palabras, 
se me genera esto:


Desde allí donde sale el día 
cuando lo que nos da la noche se apaga, 
cae una transparencia que se puede tomar

Dicen que la envía el amor con pelo largo y poderes 
que está sentado -en medio de la casa de las estrellas-, 
entre nubes de un color que no pinta.

En ocasiones se acude a donde uno va a perdonarlo
pues no solo envía transparencias; 
también envía esa tristeza que le da a uno a veces
y lo de tirarle piedras a los amigos...

Mientras, algo que pasa para recordar, sigue su curso.


17/5/18

LOS LISTZ


Texto de Kyo Maclear (Toronto) e ilustraciones de Júlia Sardá (Barcelona). Editorial Impedimenta

Scritch, scratch. Scritch, scratch. Los Listz hacen listas sin parar. Día tras día, estación a estación, se afanan en ello sin cesar (a excepción de los domingos).
¿Por qué? ¿Para qué? Esto es algo que, -afortunadamente-, concentrados como están en su tarea, ni la peculiar familia Listz ni su inesperado visitante se molestan en aclararnos. Ellos van a lo suyo. Pero, ¡resulta tan sugerente una lista! ¡Ofrece tantas posibilidades de juego, indagación, curiosidad...!

Listas de cosas divertidas, de enfermedades horripilantes; listas de personajes admirados y de terribles enemigos, de insectos alados, de preguntas... Scritch, scratch. Scritch, scratch. Y, lo mejor: siempre queda espacio para los imprevistos...


Las minuciosas ilustraciones de Júlia Sardá hacen constantes guiños a diseños art decó, y están tan repletas de detalles que bien se podría confeccionar una lista con todos ellos.

Los Listz no solo dejan la puerta abierta a un eventual visitante, también la dejan a una infinidad de posibles listas con las que jugar.




11/5/18

EL PEQUEÑO 27


A principios de 2016, la Fundación Gerardo Diego (Santander), inició una nueva línea editorial: 
"El pequeño veintisiete"

Se trata de una colección para niños y mayores coordinada por Pureza Canelo y cuidadosamente diseñada por Andrea Puente. Las publicaciones están ilustradas con dibujos conceptuales que responden a la estética editorial de las vanguardias de los años veinte.

























"El pequeño 27" se estrenó con la publicación de una selección de poemas de "Manual de espumas" de Gerardo Diego. En la introducción, la coordinadora de la colección se dirige a los lectores: ...¿Has probado a escribir en la espuma que va y viene como el mar en sí?... Coge tu libro. Y canta.

 















A este primer título de la colección le siguió "Canciones para niños" de Federico García Lorca con una selección de siete poemas del autor y este delicioso punto final.


Dos escuetas publicaciones de autores de la Generación del 27 que son todo un placer poético y estético por su contenido y por su continente.




7/4/18

IMAGINAR A PETER PAN CON MIGUEL CALATAYUD


En 1976, la editorial Doncel publicó una única edición de una traducción de Peter Pan (James M. Barrie) con 17 espectaculares ilustraciones de Miguel Calatayud (Aspe, Alicante, 1942). 
Tras más de cuatro décadas, la editorial Degomagom (Ibi, Alicante), debuta con un acertadísimo rescate de aquellas 17 ilustraciones de Calatayud muy bien reproducidas. 
No se trata, sin embargo, de una simple recuperación del Peter Pan de Doncel.



Imaginar a Peter Pan parte del protagonismo de la imagen. Deja entre bastidores la novela de Barrie, aunque con un peso tan contundente que incita a visitarla (o revisitarla). Pero en esta ocasión el texto -breve, ingenioso y muy evocador-, es del profesor de música y escritor Manuel Roig (Vall D'Uixó, Castellón, 1976).
Marcos, el protagonista, es un niño de cinco años que todavía no sabe leer, pero todos los viernes acompaña a su hermano Luis a la biblioteca y hojea libros contemplando las ilustraciones. Después elige uno en préstamo (o quizá el libro lo elije a él) y, en esta ocasión, la obra que decide llevarse a casa no es otra que Peter Pan con unas ilustraciones que el niño observará detenidamente.
Marcos no puede leer el texto, pero sabe volar entre las páginas y, mediante la imaginación alimentada por las imágenes, conecta directamente con su vida, sus inquietudes, dudas y deseos, haciendo una particular lectura del libro que tiene entre manos.


A través de las ilustraciones de Miguel Calatayud, el texto, de la mano del pequeño Marcos, conduce al lector a claves fundamentales de la obra del propio Barrie como es la admiración por el género femenino y la complicidad con él. 
La mamá, la maestra y la abuela del protagonista entienden de vuelos, libros, pájaros y mares naranjas. "A papá le persigue un reloj sin cocodrilo" y, aunque debió de ser niño, parece haberlo olvidado.

A las 17 hermosas ilustraciones por las que vuela Marcos -acuarelas con una depurada técnica que roza lo increíble-, se suman ahora nuevas aportaciones de Miguel Calatayud: la portada, siete recomendaciones ilustradas para imaginar a Peter Pan y un auca del país de Nunca Jamás. Cierra el libro un epílogo de Gustavo Martín Garzo sobre el eterno personaje de James M. Barrie.

Imaginar a Peter Pan es una nueva ventana abierta a Nunca Jamás. Ya saben: segunda a la derecha y luego todo recto hasta el amanecer

Sí, basta con cerrar los ojos.

29/3/18

UN PUENTE DE LIBROS INFANTILES















Conmemorando el nacimiento de Hans Christian Andersen, el 2 de abril se celebra cada año el Día Internacional del Libro Infantil. 
Casi todo el mundo ha oído hablar de Andersen, de su obra e incluso del premio internacional que lleva su nombre y que es el más importante de la literatura infantil a nivel mundial. No resulta, sin embargo, tan popular la mujer que creó ese premio además de otros grandes hitos en el ámbito de libro infantil y juvenil. Su nombre es JELLA LEPMAN.

Justo antes de la II Guerra Mundial, Jella Lepman, escritora y periodista alemana de origen judío, vio cómo ardían en la hoguera infinidad de libros, incluidos títulos de su buen amigo Erich Kästner. Los nazis consideraban que la lectura era una actividad peligrosa. 
Lepman huyó a Inglaterra y, terminada la contienda, regresó a su país como asesora del ejército americano para temas relacionados con los intereses culturales y educativos de mujeres, niños y jóvenes supervivientes de la guerra.
Se encontró con una Alemania devastada y comprendió la urgente necesidad de abrir la mirada de la infancia y la juventud al mundo exterior a través de los libros.
A partir de ese momento, Jella Lepman iniciaría una incansable lucha de repercusión internacional hasta lograr promover la primera Exposición Internacional del Libro Infantil y Juvenil; inaugurar en Munich la Biblioteca Internacional de la Juventud; impulsar la creación del IBBY y la del Premio Hans Christian Andersen.

Lepman narró en primera persona todo el proceso de estos proyectos en un interesante libro titulado "Un puente de libros infantiles", obra que no fue publicada en España hasta 2017.


El libro, en un apéndice final, incluye la conferencia con la que Ortega y Gasset inauguró en 1951 el congreso Entendimiento Internacional a través de los libros infantiles y juveniles (no tiene desperdicio).

También el propio Erich Käster colaboró frecuentemente con Lepman a lo largo de su periplo. Cuando en julio de 1946 se inauguró la Exposición Internacional del Libro Infantil y Juvenil, el Gobierno Militar emitió elegantes invitaciones a destacadas autoridades. Sin embargo Kästner, al día siguiente, pasando por alto a todos los ilustres invitados, publicó en la prensa una columna refiriendo los nombres de los más destacados asistentes: desde el Barón de Münchhausen, Pulgarcito, el Flautista de Hamelin o Struwwelpeter hasta el toro Ferdinando, el oso Pooh y múltiples hadas, magos, brujas... Y, aunque no los nombró, tampoco faltaron personajes suyos como Emilio y los Detectives.

En 1948, Eleanor Roosevelt, apoyando con entusiasmo la causa de Lepman para la creación de la Biblioteca Internacional, escribió en la prensa:
¿Cómo se podría, si no es con libros, hacer que la generación más joven se abra a nuevas ideas? ¿Cómo cambiar su modo de ver la realidad y que así comprendan que hay otros puntos de vista muy distintos a los que les han estado inculcando durante la larga etapa de Hitler? (...) No podemos dejar de enviar libros además de alimentos. No podemos permitir que estos niños crezcan para convertirse en jóvenes nazis y fascistas; tenemos que darles también alimento para el espíritu." 

La Biblioteca Internacional de la Juventud se inauguró en 1949 en una villa de Munich con un fondo de 8.000 volúmenes de diferentes culturas y lenguas. Actualmente está ubicada en la misma ciudad en el Castillo de Blutenberg (S.XV) y es la biblioteca internacional de literatura infantil y juvenil más grande del mundo. 
























El IBBY, impulsado en 1953 por Jella Lepman, está compuesto por asociaciones de personas de todo el mundo comprometidas con la idea de propiciar el encuentro entre los libros y la infancia y promover el entendimiento internacional a través de los libros para niños y jóvenes.
Este organismo es el encargado de otorgar cada dos años el Premio Hans Christian Andersen, que es considerado el más alto galardón en la literatura infantil y juvenil. Se concede como reconocimiento a la contribución excepcional a este tipo de literatura.  

Curiosamente, en los días en que andaba con el libro de Jella Lepman entre manos, encontré en una vieja carpeta rastros de algún antiguo taller, entre ellos, este dibujo infantil. En el reverso, un título: 

"Cómo curar la guerra con los libros"


28/3/18

CARTAS CON DOS DEDOS DE FRENTE



"Con dos dedos de frente" es una de las diversas propuestas que Carmela Mayor y Ana-Luisa Ramírez planteamos dentro del proyecto titulado "Cartas boca arriba". 
Un proyecto cuyo detonante fue la intención de acercar a la infancia, a través del juego creativo, ese género que las nuevas tecnologías van relegando al olvido: el género epistolar.
Recientemente hemos venido desarrollando el taller "Con dos dedos de frente" en el seno de la Fundación Bancaja. Tanto las producciones como las reacciones de los niños/as, han resultado muy interesantes.



























Y le dice la sartén al cazo...



En la breve presentación dramatizada que introduce el taller, utilizábamos una vieja máquina de escribir. Todos los grupos sin excepción mostraban gran interés por terminar la sesión experimentando la escritura con semejante aparatejo ya tan ajeno a ellos.
¡Maestros!, introducid en el aula alguna máquina de escribir. Ante el aprendizaje, no hay nada como la curiosidad.



















Otra reacción de no pocos niños/as al final de la sesión, fue el interés espontáneo por acudir con su cuaderno-regalo ante la pizarra en la que habíamos anotado las partes de la carta y copiárselas sin que nadie se lo sugiriera. Parece que tras la experiencia epistolar práctica, apropiarse de la estructura formal de una carta, así como de fórmulas epistolares tradicionales, suscitaba interés.
En un principio, los conceptos de "remitente" y "destinatario" resultaban complicados de retener, pero poco a poco fuimos subsanando esta y otras dificultades.

Aquí la misiva de nuestra benjamina, la participante más pequeñita:






También disfrutamos de cartas con divertidos toques escatológicos...



Y, entre cartas de amor, añoranza, felicitación, reproche, despido... el hipo le escribió al susto, la ventana a la luna, el piano a la mosca, la nariz al estornudo...

Ante el libro de visitas con portada en forma de carta, los niños se agolpaban a escribir sus impresiones sobre el taller antes de partir. Estaban encantados. Hubo, incluso, una niña que me pidió mi dirección postal para enviarme una carta. La espero impaciente.