8/1/26

VEINTE AÑOS DE "ASÍ ES LA VIDA"

 

A finales de 2005 se publicó por primera vez nuestro álbum ilustrado “Así es la vida”. Poco sospechábamos mi hermana (ilustración) y yo (texto) lo que el librito nos iba a deparar a lo largo del tiempo.

El pausado goteo de reimpresiones, en castellano y valenciano, no ha cesado hasta hoy. Mi hermana Carmen solo pudo ser testigo de algunas de ellas antes de su prematura muerte. Después se han sucedido hasta alcanzar los más de treinta y cinco mil ejemplares. 

  

"La Prota" muñeca artesanal elaborada por Carmen 

 

Transcurridos veinte años desde su publicación, “Así es la vida” sigue vivo. Y desde su vitalidad no ha dejado de dar sorprendentes señales de vida en todos estos años.

Poco después de su nacimiento y sin motivo aparente, llegaron ejemplares en castellano a diversos países de los cinco continentes y se tradujo el texto para narrarlo oralmente a lenguas tan insospechadas como el hausa, serbocroata, mandinga, árabe o japonés. De hecho, estuvo en trámites una posible edición en Japón, pero dio al traste cuando tuvo lugar el terrible tsunami (adversidades de la vida).

También se le dedicaron programas en radios y televisiones locales. Y, en el confinamiento de la pandemia, para mi sorpresa y sin previo aviso, un Telediario de la televisión pública dedicó el cierre a “Así es la vida”.

 


No soy usuaria de Amazon, pero alguien me dijo recientemente que el libro figuraba en el número uno de ventas de la sección de “Novelas ligeras para niños”. Me asomé a la web y descubrí un buen número de comentarios procedentes de lectores de España, México, EEUU o Italia.

La mayoría incidían en que era “un valioso libro que ofrece herramientas para manejar emociones y lidiar con la adversidad”. Que “aborda temas importantes como la gestión de la frustración en la vida cotidiana.” O que “es excelente para tratar el tema de la muerte y exteriorizar qué es lo que sentimos”.

Me llamaron la atención dos comentarios en italiano:

“Molto bello, piace molto a la mia figlia”

“Comprato per mia madre che studia spagnolo. É semplice e allo stesso tempo profondo. Di una coinvolgente belleza naïf. Lo consiglio.

(Comprado para mi madre que estudia español. Es sencillo y al mismo tiempo profundo. De una adictiva belleza ingenua. Lo aconsejo.)

 

En cuanto a las ilustraciones, se califican de "preciosas", "sencillas y atractivas" o "chulas para cualquier edad." 

 


Una persona se quejaba de no haber podido localizar por ningún sitio la edad apropiada a la que iba dirigido (ese mal hábito de asignarles tallajes a los libros). Pero había también acertados comentarios al respecto, entre otros:

“Para niños y para los que no lo son tanto”. “Recomiendo su lectura tanto para niños como para adultos.”

 


Reconocí en otro comentario una reacción de la que he sido testigo en muchas ocasiones:

“A mi hija de cinco años, la primera vez que lo leímos pareció no gustarle, sin embargo, le caló y días después les contaba a sus amigos que tenía un libro de la vida. Un año después, aún me pide contárselo de vez en cuando.”

 

Lo he comprobado con frecuencia; cuando una persona adulta disfruta del libro, reacciona inmediatamente, lo comenta y lo valora. Sin embargo, muchos niños permanecen pensativos y no dicen nada, parecen indiferentes a la lectura, pero es una cuestión de tiempo; transcurrido este, de repente, ante una situación oportuna, exclaman: "¡así es la vida” y regresan al libro.

 

 

 Mapas de "mi vida" elaborados por niños en talleres

 

 

 

En estos veinte años, la criatura me ha proporcionado importantes aportaciones. La he compartido en escuelas, bibliotecas, talleres, cursos e incluso por correo postal con personas pequeñas, medianas, grandes y muy grandes.

Me han llegado voces anunciando que han visto el libro en tanatorios como recurso de acompañamiento al duelo. De personas que lo regalan como bienvenida a la vida cuando nace en su entorno una criatura. De lectores que se emocionan, lloran, rememoran y dialogan con otros. De librerías, escuelas y centros de salud que han desarrollada actividades en torno a él.

- Para mí es como un oráculo -me dijo alguien-, cuando ocurre algo importante en mi vida lo vuelvo a leer y, en cada ocasión, la lectura es otra.

Entre otros capítulos curiosos, hubo uno un tanto especial: una pianista murciana afincada en Alemania creó una entrañable composición al piano para acompañar la lectura de “Así es la vida” en una especie de recital en alemán.

 

Quizá es cierto que “Así es la vida”, tanto desde el texto como desde la imagen, dice mucho con muy poco. Mucho más de lo que yo podía suponer cuando lo escribí en un arrebato de madrugada.

¿Lo sorprendente? Que todo esto se debe exclusivamente al fenómeno “boca-oreja”. Veinte años de “boca-oreja”.

 


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