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28/5/20

HAYAO MIYAZAKI: EL MAESTRO DEL ANIME



En la primera década de este siglo, Susana Benet, escritora y acuarelista especializada en el cultivo del haiku occidental, me presentó a Raúl Fortes; docente de lengua y cultura japonesas en la Universidad de Valencia, licenciado en Comunicación Audiovisual, Doctor en Historia del Arte, admirador y estudioso de la obra de Hayao Miyazaki y buen conocedor de la cultura nipona.

Raúl había publicado un excelente análisis de la película de Miyazaki El viaje de Chihiro (película que me despertó en su momento mucho interés, como otras del autor). Un libro -de cuya lectura disfruté enormemente-, en el que el Fortes desentraña mil y un vericuetos simbólicos de este cuento cinematográfico, acercando al espectador occidental a la comprensión de numerosos datos solo comprensibles desde la cultura oriental y el sintoísmo.


Entre otras investigaciones y artículos sobre el autor nipón, Fortes publicó en 2019 un completo y denso ensayo que acabo de leer titulado Hayao Miyazaki (Akal). Genial para este estado de confinamiento en el que he podido revisitar muchas de las películas del autor japonés.


A cualquier persona interesada en este asunto, lo primero que le sugeriría es que destierre ese prejuicio tan nuestro de concebir sistemáticamente el cine de animación como producto exclusivo (y en buena medida subvalorado) para la infancia.

Miyazaki declara:
“El cine ha de tener una función catártica (…) Odio las películas de Disney porque uno sale de ellas con la misma estrechez de miras con la que entró a verlas. En mi opinión, estos films no hacen sino menospreciar al público.
Hacer una auténtica película para niños supone un reto titánico, debido a la necesidad de mostrar claramente la esencia de un mundo en extremo complejo. De ahí que un filme dirigido, de verdad, a ellos, guste también a los adultos. (…) Me opongo a presentarles las cosas de forma simplificada. El quid de la cuestión es que los niños saben, intuyen de algún modo y comprenden a la perfección la complejidad y la angustia del mundo en el que vivimos, así que sugiero que no se les subestime.”

La animación es una forma de hacer cine que, en el caso de Miyazaki, entre otros, si bien contempla en primera línea a la infancia, se dirige a espectadores de cualquier edad dispuestos a desentrañar algo más que “dibujitos”.  


Hayao Miyazaki, dibujante, animador, escritor, realizador, guionista, director de cine y co-fundador de Studio Ghibli, tiene una magistral forma de desarrollar su obra de anime. En ella hay constantes que se convierten en sello indiscutible de sus películas. Me limito a resumir aquí lo que considero más destacable de cuanto Raúl Fortes analiza extensa y meticulosamente en su último ensayo:

- Como en los cuentos de hadas y fábulas tradicionales, lo sobrenatural, lo onírico, lo maravilloso, está integrado en lo cotidiano y, por extraordinario que resulte, forma parte de lo ordinario. Lo fantástico tiene la misma entidad verdadera que eso que llamamos realidad; es la otra cara de la moneda.
Curiosamente, Miyasaki inició el proyecto de llevar al cine la famosa tira cómica de Winsor McCay "Little Nemo en el país de los sueños", y lo abandonó porque le pareció muy simplista que toda la historia fuese al final un simple sueño, pues sueño y vigilia forman parte de una misma realidad.

- El viaje iniciático de los protagonistas. Este suele terminar, no con un concluyente final feliz, sino en el punto en el que el personaje protagonista supera “temporalmente” la adversidad. Después… son múltiples los acontecimientos que podrían suceder.

- La orfandad. Como en los cuentos, muchos de los protagonistas miyazakianos son huérfanos o con padres ausentes. Y es que la orfandad, ya sea literal o simbólica, es el perfecto punto de partida para un viaje iniciático hacia el crecimiento y la madurez. No obstante, tal y como señala Fortes, el respeto a las normas de los padres o las generaciones precedentes, se contempla celosamente en Japón, por lo que la opción de Miyazaki lleva implícito un acto de subversión, máxime, por ejemplo, en el caso de Chihiro, cuyos padres, convertidos en cerdos, no ejercen como tales.



- El frecuente protagonismo de personajes femeninos. Con ello, Miyazaki no cae en el maniqueísmo facilón de presentar a sus heroínas como negación o –peor aún-, suplantación de lo masculino, sino como integración complementaria de lo femenino y lo masculino, al igual que el símbolo oriental del yin y el yang.

- La fusión armónica entre oriente y occidente con abundantes creaciones, adaptaciones y recreaciones a partir de los más diversos referentes: literarios, mitológicos, cinematográficos, arquitectónicos, geográficos, históricos, mecánicos y tecnológicos, de indumentaria, de tradiciones culturales… Retazos de aquí y de allá armónicamente entretejidos.

- Surcar los cielos: el aire, el viento, el vuelo, la aviación, las aves Son una constante en la filmografía de este autor como símbolo de superación, de aventura, crecimiento, libertad y esperanza.
Conviene recordar que el padre y el tío de Miyazaki se dedicaban a la fabricación de piezas para aviones de combate japoneses; lo que imprimió cierta marca en su vida y su obra. No es pues de extrañar que sienta interés por figuras como Antoine de Saint Exupèry o Roald Dahl, ambos aviadores además de escritores.








- El antibelicismo y la armonía entre el ser humano y la naturaleza. La filmografía de Miyazaki está sembrada de artefactos mecánicos y actitudes bélicas generadoras de destrucción y desastres humanos y medioambientales. Es evidente que su autor no se opone a la tecnología, pero advierte una y otra vez de los peligros de su uso indiscriminado. Paralelamente, insiste en el respeto y preservación de la naturaleza -de forma más implícita que explícita-, a través de sus dibujos. La animación de sus escenarios naturales es, en sí misma, un alegato en defensa de la belleza y la necesaria conservación de la naturaleza.  

Y, por último, el aspecto que, sin duda, me parece más revelador e interesante puesto que envuelve e integra en un todo el conjunto de las claves de la filmografía de este autor:

- El budismo y el sintoísmoSegún cita Fortes, el budismo predica que “todos estamos interconectados y somos interdependientes. En el nivel más profundo, todos somos uno.” Lo que evidencia la imposibilidad de vivir apartados del mundo que nos rodea, así como la imposibilidad de separar lo maravilloso de lo cotidiano, lo masculino de lo femenino, lo vivo de lo inerte, la fortuna de la adversidad, lo divino de lo humano, la bondad de la maldad… De ahí que la obra de Miyazaki se desarrolle siempre desde un enfoque múltiple que no admite simples dualidades contrapuestas, pues todo entra en un único engranaje vital, todo tiene su función y nada es inútil.
No es casual que Miyazaki trate con tanto mimo y cuidado el diseño de los escenarios, no los concibe como meros espacios en los que situar a los protagonistas humanos, tienen la misma importancia que los personajes, pues todo está condicionado por todo. Los engañosos dualismos confrontados no tienen cabida más que en la mente de las personas.
Así pues, las películas de este cineasta, impiden al espectador llegar a una verdad única, cómoda, simplista y concluyente, por ejemplo, sobre los buenos y los malos. Comprender al enemigo significa comprender en qué nos parecemos a él. Miyazaki apuesta antes por la aceptación y conciliación que por la venganza. Todo tiene sus luces y sus sombras, como el complejo mundo en el que vivimos.
Hay una enseñanza básica del budismo –señala Fortes-, según la cual, cuanto más alejados del mundo nos sintamos, mayor será nuestro engaño y, por consiguiente, el sufrimiento derivado de este. Por el contrario, ser conscientes de los lazos que nos unen a él y vivir conforme a ello, permitirá que nuestra existencia discurra de manera natural, lo que nos hará más felices.























Miyazaki defiende que "Las ideas vienen de lo inesperado. Las tramas lógicas sacrifican la creatividad. A mí me interesa romper las convenciones. Los niños lo entienden, ellos no funcionan con la lógica".

Para muestra, este excelente cortometraje de 2010 titulado



Habría sido, cuando menos, deseable, que hubiese salido adelante el intento, en los pasados años 70, de crear una película basada en el libro "Pippi Calzaslargas" de la autora sueca Astrid Lindgren. Desgraciadamente no fue posible llegar a un acuerdo sobre los derechos de adaptación. Miyazaki elaboró algunos bocetos.

Ya son varias las ocasiones en que Hayao Miyazaki (Tokio, 1941) ha anunciado su retiro, la última en 2013 tras el estreno de su último film "El viento se levanta". Sin embargo, una vez más, ha sido incapaz de vivir sin hacer cine; para 2020-2021 se espera el estreno de un nuevo largometraje titulado "¿Cómo vives?".

Para más información sobre el autor y su trabajo: el documental de cuatro capítulos “10 años con Hayao Miyazaki” (enlace aquí).

22/4/17

HABÍA UNA VEZ UN ÁRBOL DE LOS LIBROS


Dos Anelios Rodríguez, padre e hijo, son los responsables de esta Relación de seres imprescindibles (Del Oeste Ediciones). 
Entre los cuatro y los seis años de edad, Anelio (hijo) iba observando y reproduciendo el mundo con desenfado; por el camino, Anelio (padre) iba recogiendo esas hojas sueltas y regalándoles textos. 
Ya que abril es el mes que más celebra la cosecha de sus frutos, es de destacar El árbol de los libros, imprescindible entre los seres imprescindibles.


4/6/16

AQUEL PRIMER PROYECTO CON HUIDOBRO

Vicente Huidobro












"En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Ésa es la palabra que debe descubrir el poeta" (...)

"Yo tengo derecho a ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arcoirirs, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones, debe ser considerado un simple inepto." 


A MODO DE PREVIA REFLEXIÓN 

En los últimos tiempos se viene oyendo un constante y creciente rumor en torno a innovaciones educativas de todo tipo. Por no eternizar el asunto, me referiré aquí sólo a la relativa a "proyectos". 
Se viene teorizando mucho, desde diversos enfoques, sobre el “aprendizaje por proyectos”, proponiendo normalizaciones regladas, plantillas, condiciones y metodologías a seguir a modo de manual de instrucciones.
Algo me chirría en todo esto y me da la impresión de que, en buena medida, se debe a esa especie de férreo intento de racionalización excesiva que se respira en este ambiente de aire mercantil.
Parece que cuanto se plantea en las prácticas educativas ha de justificarse previamente respondiendo al cuándo, cómo, por qué, para qué y de qué manera; medido y pesado paso a paso (o, al menos, que tenga esa apariencia formal). Se trata, pues, de un planteamiento que se centra más en la forma que en el fondo, más en la meta que en el proceso y –a mi entender-, un proyecto, como su nombre indica, se va proyectando en equipo a lo largo del camino, se construye, no viene preprogramado, atado y bien atado.
Considero que, además de necesarios razonamientos y planificaciones con sentido común, deben estar presentes: la intuición, la atenta observación y escucha, un margen para la improvisación y el azar, la flexibilidad de tempos, la imaginación, el juego y el entusiasmo.
En algún lugar escuché que “intuición” es el roce entre lo ya comprendido y lo que aún está por comprender. Quizá el problema estribe en que estamos excesivamente anclados a lo que cada cual cree ya comprendido; ese anclaje nos inmoviliza de una manera tan atroz que nos impide el acceso a lo que aún está por comprender y nos ofrece seguir aprendiendo.

"NO TODO LO QUE SE PUEDE CONTAR CUENTA
NI TODO LO QUE CUENTA SE PUEDE CONTAR"
Albert Einstein



AQUEL PROYECTO, LA INTUICIÓN Y EL AZAR

El primer proyecto al que me lancé (a solas, dadas las circunstancias) -con todas mis torpezas y no pocos placeres-, se fraguó en el curso 1986-87 y vino fundamentalmente impulsado por intuiciones.
De entre los grupos a los que entonces daba clases en un pueblo de Valencia, había un 7º de E.G.B. (ahora 1º de E.S.O.) al que impartía Lengua-Literatura y Plástica.
Quiso el azar por aquellos tiempos que cayera en mis manos un libro excepcional que me sedujo; el volumen contenía el extenso poema “Altazor o el viaje en paracaídas” seguido de “Temblor de tierra”, ambos textos del poeta chileno Vicente Huidobro.
"¿Qué lees?" -Me solían preguntar los niños en cuanto me veían con una lectura personal entre manos. Vista la curiosidad, necesité compartir algo de ello con estos alumnos. ¿Era descabellado presentar a 36 niños de 12 años a un delirante poeta ultraísta impulsor del creacionismo que fue contemporáneo e íntimo rival de Neruda? ¿Una figura que, ni por error, se citaba en los libros de texto, un autor difícil…? Así, fría y racionalmente, quizá sí. No obstante, planifiqué un proceso que fuera lentamente avanzando desde los preliminares hasta la caída en paracaídas sobre Huidobro y una selección de sus versos. Desde ahí me lancé con esa locura que hoy, casi tres décadas más tarde, nos sigue manteniendo unidas a un buen puñadito de aquellas personas.

Finalmente, de la mano de una sola palabra: “Altazor”, el proceso nos llevó a jugar con lo concreto y lo abstracto, con la norma y la transgresión, con significados y significantes, con el lenguaje literal y el figurado, el coloquial y el literario, los modismos, mil metáforas y otros recursos literarios, el humor, la poesía, la prosa, la forma, el color, el volumen…
Salvador Gil
La vida de Altazor es como un pañuelo de colores, cada color representa un día de su sueño, de la brújula del tiempo que hay en cada hombre. Es una ducha de palabras esdrújulas junto con ideas burbujeantes que te hacen recordar tiempos pasados. Así es Altazor.
                                                                                          (Carmina Rodríguez)

Collage (Betty F. Ernesto M. Maribel M.)
ALTAZOR
¡Qué solo estás en tu casa 
vestido de blanco!
(Sara Hernández)

De resultas de aquella locura se publicó un libro y se instalaron dos exposiciones: una en la Feria del Libro de Valencia y otra en el castillo del pueblo donde se ubicaba la escuela. ¿Cómo lo hicimos? No sé casi nada. Lo hicimos proyectando y proyectándonos.

Morir vivo con los ojos cerrados.
Soñar despierto como si estuvieses dormido.
Vaciar a Altazor como bolsas.
Regar figuras sin forma como árboles.
Enjaular la vida como pájaros.
Soltar la muerte como la alegría. 
(Eva Lambíes)


Altazor
Un hilo tu mente
Un reloj tus ojos
Tu boca una caricia
Y tu nariz miel de polvo
Tu tristeza es una mezcla 
De fantasma y compasión
Tu alegría una manzana
Cargada de admisión
Tus manos una selva
Tu cintura un despertar
Tu cabello 1.000 deseos
Y un montón de cosas más.
Tu bondad una paloma
Tu expresión un libro abierto
Tu vejez una mentira
Y tu belleza un gran acierto.

(Maribel Moreno)



La vida es un largo viaje/ que mana de un manantial: el tiempo./ Vamos cayendo poquito a copo,/ pasando por sueños y surtidores de colores./ Parece un largo,/ que es corto, viaje/ en paracaídas./ Pasamos por el sol/ lleno de luz y color./ Pasamos por la luna/ dormida en su cuna./ Las estrellas cantan su canción,/ y mientras el manantial pierde/ vida,/ pierde tiempo,/ caemos más deprisa:/ caemos al vacío,/caemos a la nada,/ caemos al todo,/ caemos a la mancha negra,/ caemos a la mancha blanca,/ caemos al hueco,/ caemos al fondo,/ caemos al todo/ que es a la vez nada,/  y luego ¡plof!.../ Ya no siento. 

(Amparo Sáez)

Altazor: Yo canto a los párpados de la vida.
Lloro a los sentidos de la lluvia.
A las raíces del sol.
A los poemas del mundo.
A los sueños silvestres.
Y a la mar, mi canción.

(Luis Sáez)

Después, entre nosotros fuimos atendiendo a la resolución de problemas que se nos iban planteando como la financiación de materiales para la exposición. Hicimos cuentas, vendimos papel viejo a peso, pedimos ayudas y aportaciones a concejales, familiares del alumnado y amigos (por parte de la escuela no había ninguna colaboración), fuera de horario escolar viajamos toda la tropa en tren a la ciudad las veces que hizo falta…
Trabajamos como locos y, como locos, aprendimos y disfrutamos.


Altazor: colmena de rojo tu olor,
tu mano me alivia mi amor,
tus ojos despiertan al sol,
tu labio abre la puerta del color.
(Ana Masmano)



Es propio de Altazor
salir de un resplandor.
(Andrés Furriol)









Altazor, tu amor 
sólo se combate 
con amor.
(J. David Gómez)

El libro vendría más tarde, primero fue la exposición en la ciudad, que instalamos entre todos. Salíamos en los periódicos (con la complicidad de Carlos Pérez, tan huidobriano él), nos entrevistaban, hacíamos pequeños talleres con niños y adultos visitantes…

IMPREVISTOS E IMPROVISACIONES

Un día, a una hora en que los niños ya no estaban, apareció en la exposición el Sr. Maravall, entonces Ministro de Educación; y junto a él otras personas enchaquetadas y engalanadas. Los sorprendí exclamando: ¡¡¡Pero esto!!!! ¡¡¡¿Quién ha hecho esto?!!! Y, de pronto, reconocí a una de aquellas personas: era el poeta mexicano Octavio Paz.
Ellos estaban sorprendidos, ¡yo más! Nos mirábamos atónitos. Y es que aquella empresa que nos llevábamos entre manos, me había tenido tan ocupada como para no estar al día de los acontecimientos culturales de mi entorno: se acababa de inaugurar, en el Palau de la Música, el Congreso Internacional de Intelectuales y Artistas que conmemoraba el celebrado, también en Valencia, 50 años atrás ante la Guerra Civil Española. ¿Y quién figuraba entre los asistentes en aquel congreso del 36? El poeta chileno Vicente Huidobro. ¿Y quién figuraba en éste 50 años más tarde? Vicente Huidobro, el nieto del poeta.

Una de las personas que, en aquel momento, más aspavientos de sorpresa hacía, era Cristina Grau, una arquitecta compañera de René de Costa, profesor especialista en Huidobro y responsable de las publicaciones del poeta vigentes entonces en España. Cristina exclamaba: ¡Está en Chicago, pero René tiene que ver esto!
Y sí, a su regreso de Chicago, donde impartía clases en la Universidad, René acabaría viendo la segunda exposición ya instalada en el castillo.
Entretanto, en aquella primera exposición, los congresistas seguían apareciendo, incluido el nieto del poeta al que me presentaron.
Aquella noche acabé cenando con Vicente Huidobro, Saúl Yurkiévich, Octavio Paz… Y me invitaron a acudir al congreso con los 36 niños, especialmente para ver dos exposiciones centrales: la de pintura, de Ramón Gaya y –cómo no-, la de Vicente Huidobro en la que figuraba, desde el teléfono que el poeta le robó a Hitler, hasta las cartas originales de la extensa y tormentosa correspondencia mantenida entre Huidobro y Neruda.
Durante años también mantuve, tanto yo como alguno de los niños, correspondencia nada tortuosa con Huidobro (nieto) hasta que nos fuimos perdiendo la pista.

A las orillas del río
a un señor me encontré
Altazor lleva por nombre, 
y de apellido, no sé.
Su pelo blanco y su barba
caían por sus mejillas
como nieve y como lava.
Sus manos de piedra fina
que al tocarlas te abrazaban.
Su voz parecía el viento
cuando silba de mañana.
Sus ojos parecen soles
y al mirarlos se te apagan.
Su cuerpo, columnas y barro.
Su corazón, una espada.
(Raquel Furriol)

A finales del curso siguiente (paradójicamente, mientras se me preparaba un despido improcedente de aquella escuela), se publicó el libro sobre este proyecto. El título lo decidieron los niños: “Abrapalabra o…" (en alusión a “Altazor o el viaje en paracaídas”). La Fundación Huidobro que, allá en Chile, comenzaba a gestionar Vicente, también recibió su ejemplar. Pero ocurrió que la editorial quebró meses después de publicar nuestra experiencia. El libro quedó -hasta hoy-, descatalogado. La introducción la encabezaba esta cita de Jorge Luis Borges:

"Es difícil enseñar algo. De niño quería ser maestro y mi padre me dijo que la enseñanza es inútil, que cada cuál debe salvarse por sí mismo. Luego he ejercido como profesor y creo que sí, que es imposible enseñar algo, pero que se puede enseñar ese amor por ese algo. Ésa es la única tarea válida del profesor."


En el río se ve una flor,
un hombre la coge,
la llama rosa,
es roja.
Altazor: la mente de un invernadero.
(Crescencio Leñero)

Unos 20 años más tarde, Vicente H., rastreando por las redes sociales, me encontró de nuevo. Volvimos a entrar en contacto por correo y personalmente. Aquí anduvimos por Valencia buscando nueva documentación sobre aquel Congreso del 36 y la implicación en él de su abuelo. Visitamos al sabio Carlos Pérez. Y Vicente me contó y documentó sobre interesantes proyectos de la Fundación para crear un Espacio Huidobro en la costa chilena, allí en el entorno de la tumba del poeta -enterrado de pie por su expreso deseo-, y bajo su epitafio:

Aquí yace el poeta Vicente Huidobro
Abrid la tumba
Al fondo de esta tumba
Se ve el mar

Huidobro por Picasso
Huidobro por Juan Gris




















Aquí yace un amor:
Altazor.
Guitarra de fuego, entraña de cuerdas,
como la música acompañada
por aquella vela
¿te acuerdas?
(Maribel Moreno)

Aquí yace Altazor
Otoño de vida
Invierno de sol.
(Luis Sáez)



Concluyendo: Transcurridas tres décadas de aquella experiencia a la que ni siquiera denominé "proyecto" (si se llama así o de otra manera me importa bien poco), encuentro en el libro, además de múltiples torpezas mías, otros detalles llamativos. 
Aquel "Abrapalabra o...", que preparé para su publicación a golpe de teclado de máquina de escribir portátil y cuyas imágenes todavía se prepararon a base de fotolitos, incluye un breve apartado de conclusión final. En él (hablamos del curso 1986-87), ya me quejaba de la tendencia a mecanizarlo y estandarizarlo todo de forma homogénea y sistemática, y reivindicaba la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, ahora tan de moda y reclamada como una gran novedad.
Y me pregunto cuánto tiempo más seguiremos teorizando, diseñando "nuevas metodologías innovadoras" llenas de siglas y anglicismos que parecen redescubrir las Américas... en lugar de ponernos a hacer desde las tripas y los conocimientos, desde el entusiasmo y el contagio y, sobre todo, desde la confianza en las mil capacidades potenciales de los niños y sus disposiciones naturales ante el aprendizaje.


Basta señora arpa de las bellas imágenes
De los furtivos comos iluminados
Otra cosa otra cosa buscamos
Sabemos posar un beso como una mirada
Plantar miradas como árboles
Enjaular árboles como pájaros
Regar pájaros como heliotropos
Tocar un heliotropo como una música
Vaciar una música como un saco.

Vicente Huidobro


5/2/16

PROYECTO "NOS VAMOS DE VIAJE" (III)

A B C 
De entre las ofertas lanzadas por el grupo de 6º desde su agencia de viajes, el segundo ciclo de primaria optó por recorrer el abecedario.

Primero eligieron e inauguraron en el patio su "Árbol de las Palabras" y el juego comenzó paseándose por las letras que desembocaban en palabras y sus mil juegos posibles.

Leímos el cuento de Miquel Obiols (al que seguirían muchos más libros) titulado "¡Ay, Filomena, Filomena!"; lo que dio pie a un divertido diccionario filoménico con el que contar los mil y un disparates. Y el árbol comenzó a dar frutos.





Pero los vientos estaban furiosos y, como es sabido, las palabras se las lleva el viento; también las filoménicas. Así que hubo que ingeniárselas de otra manera.


Las letras fueron pidiendo paso a su capricho e invitando a jugar con las palabras provocando lecturas, los más diversos tipos de textos y otras creaciones . Así, por ejemplo, la E, propuso Essers fantástics (seres fantásticos) y Endevinalles (adivinanzas).



La B llegó cargada de Brujas. La A pedía Anécdotas en forma de Auca...


La C nos descubrió los Cadáveres exquisitos, con los que las sorpresas y las risas eran inevitables.


La G invitó a hacer Greguerías con las letras del abecedario...




















La P vino pidiendo Pócimas, Poemas y Preguntas. Una caja custodiada por búhos se convirtió en almacén de preguntas llenas de curiosidad: ¿Cómo se han hecho los libros? ¿Cómo se creó nuestra voz de hablar? ¿Por qué las personas somos así y no de otra manera? ¿Por qué están las montañas ahí si nadie las ha hecho? ¿Cómo se ha creado el cuerpo por dentro?... 

Y, en ocasiones, reciben respuestas de algún sabio búho.


VIAJES A BORDO DEL MÁGICUS

Se hará lo que se pueda para intentar resumir este fantásticamente inagotable viaje decidido por 5º de primaria.


Todo comenzó el día que visité al grupo. Andaban leyendo a Verne, estaban interesados por la navegación, comentamos la Odisea de Ulises, me bombardearon a preguntas insaciables, tenían muchísimas inquietudes y curiosidades, pero no sabían muy bien cómo zarpar.
Entonces se me ocurrió lanzarles una sencilla hipótesis fantástica: Imaginaos que un día, en mitad de la clase, se empiezan a oir ruidos en el armario (que, por cierto, es muy pequeñito) y, de pronto, sale de su interior la proa de un barco... ¿Cómo es? ¿Cómo se llama el barco?...
¡Madre mía! El torrente de ideas era imparable. Según las iban proponiendo tomaban acuerdos y lo hilvanaban todo.



A grandes rasgos, el asunto quedaba así:
Es un barco pirata, pero sus tripulantes, que somos nosotros mismos, somos piratas-magos. En lugar de espadas, llevamos varitas mágicas.
El barco se llama Magicus; y está capitaneado por nuestra tutora, que es la Capitana Esmeralda.



El camarote de Esmeralda está en la parte de popa cerrado por una puerta mágica que, según qué niño/a pirata-mago la abra, muestra un camarote de aspecto diferente.
El barco tiene unas alas doradas y puede navegar por el agua, por el aire y hacer travesías subterráneas; incluso viajar a los infiernos.
Todavía están tramando todo esto y ya hay niños empezando a diseñar el camarote que aparecerá cuando abran la puerta de la capitana. Idean escudos, banderas, piensan en canciones piratas...




Un gran libro, a modo de extraordinario cuaderno de bitácora, acaba de nacer.
El viaje se abre a todas las posibilidades: viajar por la historia en el tiempo, por la geografía, por la literatura...

Y la aventura comienza así: Cada tripulante diseña y describe su visión del camarote mágico de popa...

también su barco particular, decide su nombre, su personal poder mágico, su vestimenta...










Y también su puerto de partida, pues todos han sido convocados por la Capitana Esmeralda para reunirse en el Magicus, que los espera en el puerto de Vineivorás (Venyverás) para zarpar hacia el Polo Sur; concretamente a la estación científica española Juan Carlos I en la Antártida.


Cada cual escribe su carta de despedida a la familia antes de zarpar.

El viaje a la Antártida, con todo su recorrido hasta los hielos polares y el descubrimiento de la estación científica, fue apasionante. Pero muy pronto, en vísperas de Navidad, el Magicus decidió hacer un viaje de investigación popular a Islandia. Allí, los piratas-magos y su capitana pudieron disfrutar de las auroras boreales, descubrir leyendas, tradiciones y costumbres navideñas, conocer los trajes típicos populares y degustar sus dulces.


La última vez que los visité a bordo del Magicus, andaban planeando un inminente viaje al Olimpo. Había ya algún que otro pirata-mago verdaderamente ilustrado en asuntos de dioses y mitología griega.