28/4/16

ESPAÑA, CELIA Y ELENA FORTÚN


Celia fue un personaje de la literatura -supuestamente destinada a niños, o más bien niñas-,  que alcanzó un gran éxito en los años anteriores a la Guerra Civil Española. La repercusión de dicho éxito extiende sus ecos hasta nuestros días. Sin embargo, transcurridas tantas décadas, parece que nunca se ha terminado de valorar lo suficiente ni al personaje ni a su autora.

Celia marcó un hito en las generaciones de pre y pos guerra; es más, algunas personas nacidas años después de la muerte de su autora, todavía recordamos a niñas más mayores y a adolescentes de los años 60 entusiasmadas con ejemplares de esta saga entre las manos.

Celia es una niña rebelde, preguntona e intrépida que crece en el seno de una acomodada familia burguesa madrileña en los años convulsos anteriores a la guerra. Con su peculiar forma de ver la realidad -mezcla de sinceridad, ingenuidad y osadía-, así como con su lógica aplastante ajena a sobreentendidos, desmonta a menudo el artificioso andamiaje en el que sustentan su autoridad las personas mayores.


En el que constituyó el primero de los libros de esta saga, Celia lo que dice, la autora dice en la introducción sobre Celia:
No sé adónde llegarían las cosas si hubiera que callarse siempre.
Felizmente, ella tiene siete años. ¡La edad de la razón! ¿Será por haber pasado esa edad por lo que los mayores no comprenden las cosas más sencillas?
¡Y es inútil explicárselas! Sin embargo Celia siente la necesidad de decirlo todo...


Y en la introducción al segundo libro, Celia en el colegio:
¡Celia era mala! (...) Ser mala es no adaptarse a las costumbres de los mayores.
Celia ha entrado interna en un colegio de monjas.


Su autora, Encarnación Aragoneses (Madrid 1886-1952), tuvo una existencia bastante desdichada que, en buena medida, animó a través de sus personajes de ficción. O no tan ficción, pues lo que a lo largo de los años la autora transmitió en su literatura, no deja de ser una crónica en la que se transluce su propia vida en esa sociedad encorsetada entre las dos Españas, los dos sexos, los ricos y los pobres, lo conservador y lo moderno, los ateos y los beatos... Es decir, todo tipo de dualidades férreamente enfrentadas y exentas del aplastante sentido común que enarbola su Celia.
Encarnación se casó a los 20 años con Eusebio Gorbea, un militar republicano también autor y actor teatral. De una de las obras de su marido tomó como seudónimo el nombre de Elena Fortún, por el que se le conocerá ya siempre como autora literaria.

En 1928, Elena Fortún comenzó a publicar breves entregas sobre Celia en la sección Gente Menuda de la revista Blanco y Negro. La acogida fue tal que, de 1929 a 1952, la editorial Aguilar fue publicando una veintena de títulos sobre este personaje y otros de su entorno (Cuchifritín, Matonkiki, Patita y Mila). A través de ellos, Elena Fortún fue construyendo una fiel crónica de España con la visión de unos personajes que, como su creadora, nunca terminaron de adaptarse al mundo en que les tocó vivir. 

Nos encontramos, pues, ante una obra muy bien acogida por la infancia (especialmente por niñas) que, paralelamente, entre los entresijos de las aventuras de Celia, ofrece una interesante lectura también para adultos (como toda obra destinada a la infancia que merezca la pena).


En 1993, José Luis Borau y Carmen Martín Gaite -tocados desde la infancia por la entrañable Celia como tantos otros creadores de su generación-, llevaron a la pequeña pantalla una serie de 6 capítulos sobre las aventuras del personaje de Elena Fortún con música original de Vainica Doble. (Se pueden ver íntegramente en este enlace). 
El proyecto no dio para más capítulos por falta de fondos; estos seis están principalmente basado en los tres primeros libros de Celia.


Fue un homenaje de reconocimiento a esa emblemática autora que, si no olvidada, ha seguido permaneciendo un tanto ignorada entre brumas y sombras a pesar del hito que marcó su obra en nuestro país.
Sería también Carmen Martín Gaite quien se ocuparía de un extenso y muy interesante prólogo que Alianza Editorial introdujo en su edición de Celia lo que dice tras el estreno de la serie televisiva. Un nuevo agradecimiento a "aquella escritora que llevaba una niña dentro y me la regaló para que jugara con ella".
(En este enlace se puede escuchar una conferencia de Carmen M.G. en la que lee fragmentos de dicho prólogo).


Sin embargo, ¡oh sorpresa!, Celia no desaparecería de la literatura acompañando el triste final de Elena Fortún. Ella había ido creciendo de la mano de su autora en las sucesivas entregas hasta 1939, cuando se publicó Celia madrecita, la primera de las obras de la saga escrita expresamente para ser editada en libro. En ésta, Elena Fortún nos dejó a una trágica Celia adolescente que acababa de perder a su madre en vísperas de la Guerra Civil y tenía que dejarlo todo para hacerse cargo de sus dos hermanitas pequeñas: "Lloré sobre mis catorce años, mis tres cursos de bachillerato y los pájaros de mi cabeza que aleteaban moribundos".
Pero Elena Fortún, desde el exilio, continuó escribiendo y, en 1943, dejó terminado el borrador íntegro de Celia en la revolución. Una crónica de sus propias vivencias durante la guerra narradas a través de su inseparable Celia. Esta obra ya poco tiene que ver con la saga infantil; aquí la imaginativa y poética visión de Celia se convierte en crudo y amargo realismo. 
Dice Martín Gaite: "Tal vez la autora, al hilo de su propia odisea, necesitaba sacrificar a Celia para sobrevivir ella como testigo implacable del derrumbamiento de sus más preciados ideales."


Instalada la dictadura franquista, esta última obra no vería la luz -de nuevo en la editorial Aguilar-, hasta 1987, es decir, ya en la democracia y 35 años después de la muerte de su autora. Pero, misteriosamente, desapareció de las librerías apenas se hubo publicado y únicamente era posible encontrar algún ejemplar en el mercado de viejo a elevados precios; lo que dice algo muy excepcional de este libro.

Recientemente, la editorial Renacimiento, que viene recuperando buena parte de la obra de Elena Fortún, ha rescatado también la desaparecida Celia en la revolución incluyendo un interesante prólogo de Andrés Trapiello.


Trapiello da en el clavo y da la clave en la primera página: se trata de una de las escasas novelas de la literatura española escrita desde la perspectiva de la "tercera España". Ninguna de las "dos españas" la habría aceptado; pues "está escrita para los unos y para los otros y en nombre de los que no fueron ni de los unos ni de los otros (...) extraordinaria crónica novelesca que deberían leer con atención los nietos de los unos y de los otros."

1 comentario:

Anónimo dijo...
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