22/4/11

EN ABRIL PALABRAS MIL


Abril es el mes del libro por excelencia: conmemoración del nacimiento de Andersen, de la muerte de Cervantes, Shakespeare y El Inca Garcilaso de la Vega. Festejos internacionales en torno al libro... Así que, ¿qué mejor que celebrarlo con un homenaje a la palabra?
Eso fue lo que decidimos en el Colegio Público Cervantes de Buñol y comenzamos leyendo "La Gran Fábrica de las Palabras"; que narra la historia de un país en el que las palabras son carísimas, resultan difíciles de conseguir y se tienen que tragar antes de poder ser pronunciadas. Así de valiosas son.
Entre muchas otras propuestas elegidas por unos y otros cursos del variado menú, hubo una común a todo el centro: hacer muchas, muchas, muchas sopas de palabras que poder saborear y hacer nuestras. Pero eso fue el final del proceso, por el camino se eligieron palabras-tesoro, palabras de echar a la basura y palabras de saldo. Jugamos con letras, diccionarios, acentuaciones, versos, refranes, modismo, palíndromos y un larguísimo etcétera; lo que pasa es que había que apañárselas con lo que había pues, como se comprenderá, por ejemplo, un poema entero en ese país es carísimo, sólo se pueden conseguir versos sueltos. Los refranes estaban partidos, de los cuentos sólo disponíamos del título... Pero acabamos ingeníandonoslas bien.
Sopa de Pablo Neruda y Vicente Huidobro

Venían de dos en dos, eran versos mezclados de dos poetas, pero nos las arreglamos para hacer con ellos poemas completos.

También hubo experimentos con palabras del derecho y del revés.

Sopas de amor: "TE CIERO" muchooo...





Sopas de chuches con "gonimolas", de bichos, de ciudades... Sopas en inglés, sopas de adjetivos, sustantivos, personajes de cuento, recuerdos, amigos...




El primer día, cuando ya había salido de la escuela, una niña de 5º se acercó a la verja y me hizo una curiosa pregunta: si antes de irme, el último día, les dejaría algún regalo.

Mi respuesta quedó en el aire, pues aún tenía unas jornadas para idear el posible regalo.
El último día les serví en bandeja de oro mis palabras favoritas, eran palabras-bombón, de ésas que nunca sabes cuál te va a salir. No sospechaba yo lo eficaz y agradecido que iba a ser aquel regalo.
¡El poder que puede llegar a tener una palabra!


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